18. Lucía
Lucía
¡Por fin hemos cuadrado los horarios del campeonato de navidad!
Adri llevaba días quejándose de que algo no cuadraba, pero estaba tan ofuscado que no encontraba el qué, así que me ha pedido que le eche una mano en cuanto he aparecido en el pabellón.
Se suponía que venía a ver a mis compañeras jugar, pero me he encerrado en el despacho delante del ordenador.
Después de dos horas revisando todo, nos hemos dado cuenta de que había un equipo duplicado y todo ha encajado solo.
Lo observo mientras teclea el correo electrónico con toda la información.
Tiene el semblante serio, si entrase ahora alguien al despacho, pensaría que está enfadado cuando en realidad solo está concentrado.
Me he percatado de ello estas semanas desde que empecé a entrenar.
Cuando está hablando con algún patrocinador, jugador o familiar pasa al modo presi , como me gusta llamarlo para meterme con él, y se muestra mucho más serio.
En cambio, cuando está jugando o con sus compañeros, es el chico alegre y bromista que recordaba y que tanto me gustaba.
La misma versión que me regala los viernes cuando cenamos juntos después de venir a buscarme o cuando me acerca a casa después de los entrenamientos.
Eso me ha ayudado a que no vuelva a huir de él.
Desde que decidí que seríamos amigos, todo ha fluido y mi vida se ha vuelto una bonita rutina en la que Adri está muy presente.
Además de los viernes, los sábados solemos salir a cenar o a tomar algo con nuestros amigos.
Marcos y Alba se han tenido que quedar en casa la mayoría de días, pues mi cuñada tiene náuseas por las noches y se pone en modo aspersor, como le encanta explicar a mi hermano.
Lo bueno es que esto ha permitido que nos libremos de ir a casa de mis padres a comer un par de domingos y he podido estar un día sin hacer nada de nada, que siempre viene bien.
Lo malo es que, pese a quejarme, lo cierto es que durante esos días me ha faltado algo. Espero quitarme esa sensación pronto.
—¡Acabé! —Adri me sobresalta al dar una palmada y se ríe—. Venga, te invito a cenar.
—¡Pero hoy es sábado! ¿Vamos a romper nuestra querida rutina? —bromeo mientras me levanto y cojo el bolso para dirigirme a la puerta.
—Es un evento especial, por ayudarme a cuadrar los horarios. Esto no te dejará en deuda conmigo.
—¡Menos mal! —Exagero un suspiro—. Empiezo a tener números rojos en mis cuentas con tanta cena.
—Lo sé —sigue con la broma—. Yo he tenido que robar dinero del club. ¿Dónde te apetece cenar? He pensado que podríamos ir a la pizzería, pero para eso tendríamos que ir en coche.
—Siempre me apetece ir allí, pero si no quieres coger el coche, podemos quedarnos por aquí.
—Han abierto un restaurante nuevo a dos calles, ¿probamos?
—Suena bien —digo entrelazando nuestros brazos y empezamos a andar.
—Luego venimos a por el coche y te acerco a casa.
—Sabes que puedo andar, ¿verdad?
—Me lo dices cada vez que me ofrezco a llevarte, pero siempre acabas entrando en el coche en lugar de irte andando.
—Es por no dejarte solo. —Suelta una carcajada y apoyo la cabeza en su brazo—. Me gusta pasar tiempo contigo.
—A mí también. —Noto un beso en el pelo y sonrío—. Me han dicho que este sitio…
—Hola, Adri. —Una voz femenina lo interrumpe y se para en seco, petrificado, como si hubiera oído a un fantasma.
Suelta nuestro agarre y se gira para encarar a la persona que tenemos detrás.
Al hacer lo mismo, me encuentro con un bellezón rubio, enfundado en un vestido rojo que no deja nada a la imaginación—. ¿Podemos hablar?
—Hola, Jessica —saluda Adri con tono serio y mis ojos se agrandan al conocer la identidad de la mujer. ¡Es su ex! Marcos había comentado que era atractiva en alguna ocasión, pero no esperaba que pareciera sacada de una revista de moda—. Lucía, ¿te importa si lo dejamos para otro día?
—No, claro que no. ¿Hablamos mañana? —Adri asiente a mi pregunta sin mirarme, puesto que tiene la vista fija en Jessica.
Me despido con la mano y me encamino hacia mi casa. Al pasar al lado de ella, noto su mirada recorriéndome con desprecio, pero intento fingir que no me afecta.
—Recordaba que tenías mejor gusto.
—Déjala en paz —escupe Adri y es lo último que escucho, pues acelero el paso para alejarme de ellos. Cuando los pierdo de vista, saco el móvil y creo un grupo nuevo con Marcos y Maite.
Lucía
Jessica ha vuelto
Maite
Mierda, ¿qué coño quiere esa gilipollas ahora?
Marcos
Mierda
¿Cómo lo sabes? ¿Seguro que era ella?
Lucía
Adri la ha llamado así y parecía que había visto un fantasma, digo yo que era ella
Maite
¿Le ha dicho qué quería? Voy a pedirle el bate de béisbol a Óscar
Marcos
Lucía, ¿sabes qué quería?
Contesta!!!
Lucía
Le ha preguntado si podían hablar y Adri me ha dicho que me fuera
Marcos
¿Qué hacías con Adri?
Maite
Marcos, no es el momento de ponerte en modo guardaespaldas con Lucía, mi primo tiene problemas reales
Voy a meter a Aitana
Maite añadió a +34678543
~Aitana
¿Y este grupo? Maite, ¿por qué tengo cinco llamadas perdidas tuyas?
Maite
Jessica ha vuelto
~Aitana
Mierda
Marcos
Sí, esa es la respuesta general
~Aitana
¿Sabemos dónde están?
Lucía
Los he dejado en la calle de atrás del pabellón
~Aitana
Voy para allí, ¿viene alguien?
Marcos
Alba no se encuentra bien, pero me quedo pendiente por si me necesitáis
Maite
Óscar dice que viene
Fer también
Fer dice que Juanma también
Los voy a meter
Maite añadió a Óscar Rubio
Maite añadió a +34669354
Maite añadió a Juanma Rubio
Marcos
Maite, controla a tus hermanos o dormís en el cuartelillo
~Aitana
Maite, ¿estás en casa? ¿Paso a buscarte?
Maite
No, nos vemos allí
Óscar Rubio
Maite, ¿dónde estás? Paso a por ti
~Fer
Juanma, coge la pistola de clavos
Óscar Rubio
Maite, ¿por qué no contestas al teléfono? Voy a buscarte
Maite
Ya estoy en el pabellón, aquí no hay nadie
~Aitana
Llego en dos minutos
~Fer
Maite, ¿cómo has llegado tan pronto?
Marcos
¿Dónde está Adri?
Juanma Rubio
¿Y este grupo? ¿A quién hay que matar?
~Aitana
No encuentro a Adri, su coche no está
Lucía, ¿sabes dónde lo tenía aparcado?
Lucía
Donde siempre lo deja, en la plaza reservada de la izquierda
Maite
Aquí no está. Se han ido en coche
~Fer
¿Vamos a su casa? Juanma, mueve el culo ya
Juanma Rubio
Estaba en una cita, me habéis jodido un polvo seguro. ¿Paso por casa a por la pistola de clavos y quedamos en casa de Adri?
~Fer
Sí
~Aitana
Acabo de hablar con mi hermano. Dice que está bien y que mañana hablamos
Creo que seguía con ella
Óscar Rubio
Prima, ¿vamos igualmente? Tú decides
Maite
Yo le daría un voto de confianza, pero lo que tú digas Aitana
~Fer
Pues yo le reventaba la puerta de casa y la sacaba de los pelos, y no de la cabeza precisamente
Juanma Rubio
Si te cargas la puerta, la arreglas tú
~Aitana
Creo que Adri necesita pasar por esto y solo podemos esperar que tome una buena decisión
Si mañana tenemos que retenerlo contra su voluntad, os aviso
Juanma Rubio
Perfecto, vuelvo con mi cita. Con un poco de suerte, no se ha ido
Por cierto, Lucía, pásate un día a vernos
~Fer
No tengas miedo, tenemos las pistolas de clavos a buen recaudo
Óscar Rubio
Maite, ¿voy a buscarte?
Lucía, tenemos ganas de verte
Maite
Estoy volviendo con Aitana
Marcos
Os dejo, Alba me reclama. Mañana hablamos. Buenas noches
Lucía
El miércoles paso por la oficina y tomamos una cerveza :)
Buenas noches
Los siguientes mensajes son de buenas noches, después de la ansiedad y nerviosismo que hemos vivido en un momento.
Estaba tan concentrada en el móvil que ni me he quitado la chaqueta al llegar a casa; he cerrado la puerta y me he sentado en el sofá a esperar las noticias.
Me he asustado cuando Fer le ha pedido a Juanma la pistola de clavos.
Los hermanos de Maite son más buenos que el pan, pero son muy protectores con las personas que quieren.
Si no, que le pregunten al exmarido de Aitana.
Decido ponerme el pijama y prepararme un sándwich de queso fundido que me como delante de la televisión, con una película navideña romántica de fondo.
Cuando quiero darme cuenta, el sonido de una notificación me despierta y la película ha terminado.
Adri
¿Estás despierta?
Lucía
Sí
El timbre de la calle suena justo en el momento en que sale el aviso de mensaje recibido y dos minutos después aparece Adri en la puerta de casa con una sonrisa triste.
—¿Estás bien? —pregunto con cautela. No contesta, se acerca a mí y me abraza fuerte. Lo envuelvo con mis brazos y le acaricio el pelo de la nuca hasta que decide soltarme.
—¿Puedo pasar? —Me aparto para dejarlo entrar y se va directo al sofá—. ¿Qué hacías?
—Ver una película navideña. ¿Has cenado? ¿Quieres que te prepare algo?
—No, solo quiero no pensar. ¿Te importa si me quedo aquí un rato?
—Claro que no —contesto con una sonrisa, sentándome con él en el sofá—. ¿Le das?
Asiente y pone la película, que vuelve a empezar.
Aprovecho para enviarle un mensaje a Maite, para decirle que su primo está conmigo, y ella manda un mensaje al grupo diciendo que ha visto irse a Jessica y que ha hablado con Adri, y que lo único que quiere es estar solo.
Todos lo agradecen y dejo el móvil para centrarme en la televisión.
Miro a Adri de reojo, que tiene una cara que le llega a los pies, y me muerdo la lengua para no preguntarle qué ha pasado.
Cojo su mano y se la aprieto; eso parece traerlo de vuelta y me sonríe.
Pasa su brazo por mis hombros y me atrae hacia él, por lo que me quedo apoyada en su pecho mientras me acaricia el pelo.
Desde aquí no le veo la cara, aunque imagino que debe haber vuelto a su semblante serio.
El único consuelo es que si está aquí y no con la ex, debe de ser buena señal.
Y ese es mi último pensamiento antes de quedarme dormida.