Capítulo 55
CHRISTIAN
Cuando llegó al hotel, Christian subió a la habitación procurando no hacer ruido.
La llave tembló en su mano mientras abría la puerta.
El silencio en el interior era opresivo, pero también un extraño alivio.
Cerró la puerta con cuidado y se apoyó contra ella, dejando caer la cabeza hacia atrás.
Respiró hondo. Su bufanda estaba manchada y su camisa, empapada de sudor.
Se quitó la ropa y dejó las prendas tiradas en el suelo, como si se deshiciera de una segunda piel que ya no era suya.
Una brisa fría, como la de un fantasma al pasar, le rozó el torso desnudo, arrancándole un escalofrío.
Cerró los ojos.
Cuando los abrió, su mirada se cruzó con la figura que le devolvía el reflejo en el espejo. La figura que vio era un extraño: alguien roto, irreconocible. Los ojos que lo observaban estaban cargados de culpa.
Se metió bajo la ducha. El agua caliente envolvió su cuerpo. Frotó su piel con fuerza, pero en su mente las manchas permanecían.
Después de secarse, se vistió con el uniforme de tripulante de cabina. El disfraz era sencillo, pero efectivo. Se miró de nuevo en el espejo: otro rostro, otra máscara.
Guardó las pertenencias de Adrian en una bolsa, tomó su maleta y salió del hotel al aeropuerto. La ciudad aún dormía bajo el peso de la madrugada.
Sabía que, aunque abandonara Valencia, lo que había dejado atrás lo seguiría. La sombra de Adrian, los ojos aterrados del joven camarero del club y la sangre que nunca podría lavar de sus recuerdos lo seguirían para siempre.