Serendipia (Serie Casualidades 1) CAPÍTULO 26
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CAPÍTULO 26

Nunca tanto como a ella

Locke

No puedo apartar los putos ojos de ella.

La decisión con la que se mueve, la seguridad que refleja su mirada.

Es adictiva.

Con una coordinación cuanto menos admirable, los doce miembros que conforman su grupo se desenvuelven sobre el escenario con maestría y profesionalidad, seguros de los que están haciendo.

Mis cejas se disparan hacia arriba al ver a uno de ellos clavar un mortal.

Cuatro minutos después Gabriela finaliza la coreografía rodeada por los brazos de Théo, uno de sus amigos, quien ahora, a diferencia de la última vez que me enseñó una foto en la que salía con él, lleva el pelo teñido de rosa.

Los focos se funden.

Me pongo en pie para sumarme a la oleada de aplausos.

No tengo mucha idea de esto, pero creo que por la reacción general —y porque ella es uno de los participantes—, Worldwide 12 es uno de los favoritos por el momento.

Sigo a Gabriela con la mirada hasta que desaparece por uno de los laterales del escenario. Un nuevo grupo lo ocupa, después otro y unos cuantos más hasta que la competición finaliza casi tres cuartos de hora más tarde .

No es hasta que transcurren otros veinte minutos que un hombre vestido en vaqueros y una camiseta de manga corta aparece en el escenario con varios sobres en sus manos. Asumo que dentro están los ganadores de cada una de las tres categorías.

Después de anunciar del tercer al primer puesto de las C y B, llaman a los participantes de la categoría A; la de Gabriela.

Los doce bailarines que conforman Worldwide 12 se colocan en círculo cuando pronuncian su nombre para unirse al resto de concursantes frente al escenario. Se rodean con los brazos unos a otros, aguardando el veredicto del jurado.

Si yo tengo el pulso disparado no quiero imaginar qué estarán sintiendo ellos.

—El tercer puesto de la categoría A es para... —Un silencio latente se extiende por el público mientras que el hombre que se ha presentado como Troy despliega el sobre con el ganador de la medalla de bronce—...¡El grupo alemán Bewegung!

Mi corazón da una especie de traspié.

El anfiteatro se llena de gritos alentadores y aplausos hacia los ganadores y mi nerviosismo solo aumenta cuando se desvela el segundo puesto y no es el de Gabriela.

—Vamos, joder... —mascullo para mí mismo.

Tiene que ganar.

No hay manera de que no sean ellos quienes se lleven el oro.

—Y finalmente, el primer puesto del Torneo de Urbano Europeo de 2025 por decisión unánime del jurado es para... —Sus dedos se mueven con una lentitud agónica.

Lleno mis pulmones de aire.

Decisión unánime.

Unánime .

—¡Worldwide 12!

Y de pronto esa tensión se deshace y todo cuanto puedo sentir es calma y felicidad y una oleada de orgullo. Porque lo ha conseguido. Y ahora está un poco más cerca de seguir haciendo realidad su sueño.

Cuando después de recoger la medalla se baja del escenario y comprendo que está buscándome por la manera en que mueve la cabeza de lado a lado y se alza de puntillas, no dudo en acercarme.

Su rostro parece iluminarse al distinguirme entre la marea de gente.

Y es viéndola correr hacia mí, con esa sonrisa tan suya y las mejillas enrojecidas, cuando me doy cuenta de que estoy más jodido de lo que pensaba. Porque está viniendo hacia mí. A mis brazos. Y nunca he querido recibir a nadie en ellos tanto como a Gabriela.

Me rodea tan pronto como se planta delante de mí, enroscando sus piernas alrededor de mi cuerpo después de saltar. Le abrazo de vuelta, intentando echar al fondo de mi mente todos esos pensamientos y el hecho de que no son ni van a ser correspondidos.

Ya intentaré buscarles solución en otro momento.