Serendipia (Serie Casualidades 1) CAPÍTULO 14 #2
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CAPÍTULO 14 #2

—¿Con o sin cebolla?

—Sin —contesto con obviedad. Al menos él no parece tan ofendido por haber sustituido las pizzas por esta otra cena. El recuerdo de que su madre es española hace que tenga más sentido.

—Algo malo tenías que tener.

—¿La prefieres con cebolla? —cuestiono, ofendida.

—Por supuesto.

—Ya estamos otra vez con tu mal juicio sobre tus propios gustos.

—Ya te he dicho que yo no tengo mal gusto, Gabriela.

Boqueo.

Esta se ha convertido en una broma recurrente entre ambos pero cada vez que sale de nuevo a la superficie me pregunto lo mismo: «¿Tienen sus palabras un doble sentido?».

—Hombre, ojazos, ya estaba preguntándome cuándo ibas a llegar. —Las palabras de Caleb dirigidas a mi amiga tan pronto como esta llega al piso y el gruñido automático de ella me permiten apartar la mirada de los intensos ojos de Locke.

Menos mal; creo que habría necesitado un par de minutos más para procesar una respuesta.

Entre Noah y Cass colocan los cubiertos y servilletas y vasos en la mesa ratona frente al sofá. Queda el hueco justo para acomodar los dos platos con las tortillas. No puedo evitar sonreír cuando los comentarios y sonidos de aprobación comienzan a surgir.

Rebosando orgullo, le lanzo una mirada a Finn, que me devuelve el gesto.

—Rubia... Mis dieces —dice Caleb a mi lado al terminar de tragar—. Y me quedo con la que no lleva cebolla.

—Alguien que sí tiene buen gusto —musito para que Locke, sentado a mi otro lateral, pueda escucharme.

Me lanza una mirada de soslayo que me hace apretar los labios.

—Bueno... —Caleb se dirige hacia la entrada una vez hemos recogido y fregado los platos y se dispone a pronunciar las palabras que van a terminar de perfeccionar la noche—. Voy a por el trivia.

—No me jodas —farfulla Locke.

—Pero ¡si es divertidísimo! —Me vuelvo hacia él.

—Por supuesto que iba a gustarte el Trivia de Caleb… —Niega con la cabeza, pero hay entretenimiento en sus ojos verdes—. ¿Mañana qué vamos a ver?

Llevo toda la semana acordándome de vez en cuando de lo de las películas. Algo dentro de mí me gritaba que no iba a suceder; que Locke había aceptado por mero compromiso. Parece ser que estaba equivocada.

—¿Elijo yo?

—Sí. Con la condición de que sean de las que yo puse en la lista —determina—. No me veo capaz de empezar tan pronto con las comedias románticas…

Me arranca una risita.

—Entonces, es sorpresa.

—¿Sorpresa?

—Mmmh. —Que es lo mismo que decir que no tengo ni idea de cuál me apetece que veamos y lo pensaré a lo largo de esta noche y mañana por la mañana.

Caleb vuelve a aparecer y trae en sus manos el juego de mesa al que tanto me he aficionado desde que jugué por primera vez al poco de llegar.

Cuando me introdujeron a él, mi primer pensamiento fue que referirse a algo como la versión de «El Trivia de Caleb» no podía ser nada bueno. Y, efectivamente, no me equivoqué.

En resumidas cuentas, es un popurrí del juego original de preguntas de cultura general sumado a otros como «¿Quién es más probable qué?

», «Yo nunca» o «¿Qué respondería el otro?

». El requisito para llevarte el punto al responder a una de esas últimas cartas es coincidir en la respuesta de tu pareja.

Si no es la misma, el punto solo podrá ser obtenido de acertar una de las de cultura general.

De tanto en tanto añade nuevas cartas y, con ello, el sentido de trivia se pone en duda más y más.

—¿Cómo nos organizamos? —pregunta Caleb según se sienta frente a la mesa ratona.

Abre la caja y despliega el tablero. Saca las fichas y arranca una de las hojas de la libreta que utilizamos Locke y yo la semana pasada para la lista de películas.

Ahí debe escribir el nombre de los integrantes de cada grupo.

Siempre nos dividimos en parejas, pero esta noche somos impares—. Cassandra, ¿te pones con nosotros?

—Un Cassandra más… —masculla esta, sentándose en el suelo al lado de Noah.

—Me lo voy a tomar como un sí.

—Yo voy con mi hermana —indica Finn.

Vuelvo mi atención hacia el chico restante, que al mismo tiempo que yo, pregunta:

—¿Vas conmigo?

Asiento con una sonrisa un tanto nerviosa. Me bajo del sofá para sentarme más cerca de la mesa y él me imita un momento después.

Son los hermanos Renard los que dan comienzo a la primera ronda.

Responden una pregunta sobre deportes que aciertan gracias a ella.

Después es el turno de Cass, Caleb y Noah, que ante la pregunta de quienes son los componentes de Queen, Caleb no se molesta en esperar a que ninguno de sus compañeros pueda siquiera plantearse una respuesta.

—Brian May, Roger Taylor, John Deacon y Freddy Mercury.

Si hay extra por saber el nombre verdadero de Mercury, entonces lo quiero; Farrokh Bulsara.

Graciassss —canturrea al obtener dos puntos más bajo el nombre de los integrantes de su grupo—.

Sommers, Gabi, os toca… Joder, qué suerte vas a tener, rubia.

¿Nombre de la pintora más famosa perteneciente a la corriente del Manierismo?

Antes de ser capaz de mirar a Locke, pues no tengo la menor idea de Historia del Arte, él ya está dando una respuesta

—Sofonisba Anguissola.

— Sifinisbi Inguissili —se burla Caleb ante el acierto.

El recuerdo de que a Locke le gusta dibujar aparece en mi mente.

¿Habrá estudiado algo relacionado con el arte?

¿Por qué está entonces en la empresa?

—Qué rápido —comento, asombrada.

Me echa un vistazo rápido y me guiña un ojo antes de redirigir la mirada al tablero.

Me quedo observando su perfil con la duda de por qué mi pulso se ha disparado de sopetón. Tan solo ha sido una reacción cómplice al haber acertado la pregunta, no ha sido nada más.

Pestañeo varias veces antes de centrar mi atención de nuevo en el juego.

—Finn, Amelie... —comienza Cass la siguiente ronda.

Seguida de esta hay otra, después una más y otras cuantas.

—Oye, mis preguntas ¿cuándo coño van a salir? —protesta, Caleb, tras más de un cuarto de hora.

—De hecho, aquí hay una —digo tras coger una carta del montón. No me puedo tragar la risa al leer la pregunta—. Cass, Caleb, Noah... Tenéis que responder a «¿Quién liga más de los tres?» A la de una, dos y... Tres.

—Caleb —dicen Noah y el propio Caleb a la vez.

—Yo —asegura Cass en contraposición—. Venga, por favor —farfulla mirando a los dos chicos—. Ligo más que vosotros dos juntos.

—¿Perdona? —cuestiona el de los brazos repletos de tatuajes—. No te lo crees ni tú.

—Oh, ya te digo yo a ti que sí.

—Bueno... —musita Noah por lo bajo, antes de llevarse los dedos al puente de la nariz.

—Cassandra, tendrás unos ojos bonitos y serás pelirroja, pero yo tengo un encanto único e inigualable.

—Yo ligo tanto con tíos como con tías —repone.

—Yo... —Caleb cierra la boca—. Vale, ahí me has ganado.

—¿Entonces os habéis puesto de acuerdo? —pregunto, confundida.

—Sí —afirma la pelirroja—. Añádenos un punto.

—¡Eh! —intercede Amelie—. ¡Eso no vale! Han coincidido después de negociar. Yo voto porque respondan otra pregunta.

—¡Hemos llegado a un acuerdo!

—Después de haber fallado a la primera —argumenta Finn.

—Agh, está bien. Gabi, ¿nos lees la pregunta?

—Claro. —Cojo una de las cartas apiladas en el montón al que nos referimos como «preguntas originales»—. Cass, Caleb, Noah... Pregunta de Historia del Arte: ¿Quién es el autor de El nacimiento de Venus ?

—Oh, mierda. —protesta Cass—. Sé que es italiano pero se me ha ido el nombre.

—¿Vale rebote? —pregunta Locke después de un largo rato en el que ninguno aporta nada.

—Para ti no —farfulla Caleb.

—Me lo voy a tomar como que puedo responder. Es Botticelli.

—¡Iba a decirlo! —ladra Cass, la competitividad del juego saliendo a relucir en sus ojos azules.

—Demasiado lenta. —Locke coge la página arrugada y dibuja un nuevo punto bajo nuestros nombres. Con este llevamos seis. Vamos ganado.

—Nos toca a nosotros —dice Finn—. Dispara, Noah.

—Voy. —Se estira para atrapar una nueva carta—. Amelie, coge la libreta porque, Finn, tienes que responder a cuáles son los tres cantantes o grupos favoritos de tu hermana.

—Oh, joder.

—Cómo falles... —le amenaza Amelie. Se toma menos de diez segundos para apuntar los nombres—. Vale, ya puedes responder.

—A ver... Una sé que es Taylor Swift, otro cien por cien tiene que ser el grupo de 5 Seconds of Summer y... Joder, ¿cómo se llamaba esta otra cantante? ¿Phoebe...? ¿Phoebe Bridgers?

Amelie voltea la libreta y…

Finn ha acertado los tres.

—Sommers... El mismo tipo de pregunta —El que acaba de ganarse otro punto se dirige a Locke—. ¿Cuál es el libro favorito de Gabi?

No es hasta entonces que caigo en que, en caso de que me toque contestar a esa cuestión, no voy a saber qué responder.

Me pregunten lo que me pregunten de Locke, sé apenas nada de él.

Apunto el título y nada más terminar de deslizar el bolígrafo para trazar la última letra, Locke responde:

— Mujercitas . —Sin un atisbo de duda.

Vuelvo el cuadernillo y, en efecto, ese era el título que había apuntado.

—Te acuerdas —musito con la intención de que el comentario se quede solo entre los dos.

—Claro que lo recuerdo —contesta en el mismo tono bajo.

—Bueno —pronuncio al toparme con la que tiene que ser la siguiente pregunta del trío—. Por favor, poneos de acuerdo a la primera. ¿Quién es más probable que se haga un piercing de calentada?

Y esta vez, los tres, al unísono, dicen :

—Caleb.

—En realidad —El susodicho dibuja un nuevo punto bajo los nombres de los integrantes de su equipo—. El más probable y capaz es Sommers.

Ah, ¿sí?

Caleb debe ver la confusión en mi rostro, porque añade:

—Aunque tú, rubia, tienes el del ombligo y yo me veo capaz de aparecer un día con el de la ceja... No fui quien se perforó un pezón porque le dijeron que no tenía cojones a hacerlo.

Mi ceño se arruga.

Con duda y mientras los engranajes de mi cerebro pretenden recuperar el ritmo, me vuelvo hacia Locke, que no ha pronunciado palabra desde que Caleb se le ha quedado mirando.

—¿Te hiciste un piercing en el pezón porque te dijeron que no tenías huevos? —cuestiona Cass en una carcajada de lo más descarada—. Qué básicos podéis llegar a ser...