5. Thalia #2
- ¡No digas mentiras para avergonzarme, menso! - le reclamé, incitando sus carcajadas hasta que de pronto la puerta se abrió y por ella entraron todos los demás, sosteniendo en sus manos vasos con restos de una cosa roja que no parecía muy apetitosa.
- ¡Bienvenida el mundo de las crudas! - gritó Emma como si aquello fuera un evento digno de hacer una fiesta, haciendo que cerrara los ojos ante el dolor que me provocaron sus gritos, antes de que me diera un vaso con esa cosa que todos estaban bebiendo - tómatelo de un trago, máximo dos, te quitará la cruda en unos pocos minutos.
- ¿Qué es esto?
- Créeme, no quieres saberlo - respondió mi amiga antes de que yo le diera una olisqueada al vaso y mi cara se contrajera en un gesto de mucho asco - ¡Huele horrible! ¡Y parece que pica mucho!
- Y además sabe peor de lo que huele, pero te quitará la cruda en un minuto - dijo la pelirroja, haciendo que mirara a los demás, viendo cómo Josh se terminaba el contenido de su vaso mientras los de las chicas ya se habían quedado vacíos.
Un suspiro, una respiración profunda y va pa adentro - ¡Asco!
¡Pica! ¡Pica mucho! - exclamé cuando me lo terminé de un trago, sintiendo ese picor muy fuerte en mi garganta y mi lengua que me hizo tomar la botella de agua que me daba mi amiga y darle un gran trago, antes de que Emma se sentara en la cama y me sonriera, hablando de algo completamente distinto, como dándole carpetazo al asunto de la cruda y la borrachera que nos pusimos la noche anterior.
- Esta noche vamos a salir a bailar y tenemos que ser la sensación del lugar al que iremos. Estuve buscando clubes en internet toda la mañana y encontré uno muy interesante, así que levántate, date una buena ducha, come algo y luego…
- Espera, ¿No deberíamos pasar la mañana en la playa o algo así? ¿Por qué estás haciendo planes para la noche si…? ¿Por qué se están riendo todos? - pregunté desconcertada.
- Thalia, amiga mía, ya son las tres de la tarde. Dormiste más de doce horas, cariño - dijo Evelyn con ese tono maternal que usaba con todas nosotras.
- ¡Carajo! - susurré sorprendida.
- ¡Bueno, bueno! ¡Todos afuera que hay muchas cosas que hacer antes de irnos!
- gritó Roxana, logrando que todos salieran de la habitación para dejarme hacer mis cosas, dándome al final un momento a solas con mi hermano, a quien no pude mirar a los ojos pues en realidad en aquel instante me acordaba de todo lo que pasó horas atrás, lo cual me hizo sentir un poco avergonzada al haberme comportado como una estúpida inmadura con él - no les dirás nada de lo que hice ¿Cierto?
De esa patética imitación de marioneta ni de…
- No tengo idea de qué me estás hablando.
Vamos, date prisa. Me muero de hambre - respondió, antes de salir de la habitación, dejándome con una sonrisa enorme en los labios al recordarme lo buen hermano que era ese baboso, hasta que de pronto aquello de los tres deseos volvió a apoderarse de mi cabeza y mientras me cambiaba de ropa me dediqué por un par de minutos a pensar en qué era lo que quería hacer con ellos y preguntarme si en verdad quería presionar a mi hermano de esa forma para que al final de la noche fuera él quien me quitara la virginidad.
***
- Es demasiado - dije entre dientes al ver el vestido con el que pretendía salir esa noche, sintiéndome muy incómoda con ese escote inmenso y tan atrevido como jamás había usado nada en mi vida - y esta cosa de la pierna no me termina de gustar ¡Mira!
¡Si me muevo tantito se me ve la cola! - exclamé, horrorizada con la apertura de mi vestido, viendo cómo Emma se reía un poco mientras Rox me miraba de reojo y Evelyn torcía la boca al observar esa apertura.
- Te vez deliciosa y, después de todo, ese es el punto ¿No? - respondió la pelirroja, haciendo un gran esfuerzo para no reírse ante la expresión horrorizada que compuso mi rostro.
- Sí, vale, pero… ¡Ay diosito! Donde a algún chico se le ocurra meterme la mano, mi hermano lo mata - comenté atemorizada mientras Emma fallaba en sus intentos por contenerse y terminaba riéndose a carcajadas.
- ¡Entonces hay que tratar de que sea tu hermano quien te meta mano!
- dijo cuando al fin logró controlarse - por cierto, ¿Ya pensaste cuáles serán tus tres deseos?
Porque me parece que uno de esos debería ser que te quite la virginidad, quiero decir, ya estás lista para eso, ¿O no?
- preguntó, haciendo que una punzada muy fuerte me atravesara el estómago de una manera un tanto desesperante, porque ¿Cómo pretendía ir por ahí provocando hombres esa misma noche, cuando ni siquiera había perdido mi virginidad?
Aquella pregunta que hizo Emma se quedó en el aire cuando en medio de aquel arranque de ansiedad salí casi corriendo de mi cuarto (donde todas decidieron que querían arreglarse) para ir a buscar a mi hermano, necesitando de pronto que me viera en ese vestido, queriendo ver cuál sería su reacción y asegurarme de que seguía ahí aquel deseo que vi mientras lo contemplaba masturbándose y luego cuando me tocó los senos en la camioneta, una necesidad que me hizo irrumpir en su habitación y abrir mucho los ojos cuando me lo encontré desnudo frente a mí, secándose los genitales con una toalla que odié como nada en el mundo, pues no me dejaba ver lo que había debajo de ella.
- Lo siento, yo… - me disculpé, viendo cómo mi hermano se quedaba muy callado y tan quieto como si lo hubieran petrificado, sin retirar la toalla de su pene, antes de que suspirara para darme valor, terminara de entrar en su habitación y cerrara la puerta con seguro.
- ¿Qué haces aquí y…? ¡Guau! Te ves muy hermosa en ese vestido…
pero, ¿Qué haces aquí? - comentó de pronto, poniéndose muy nervioso, recorriéndome de pies a cabeza con sus ojos, haciendo que me sintiera halagada, pero también un poco avergonzada dada la forma como me miraba, claro, sin que pudiera deshacerse de los nervios y la incomodidad que le provoqué al meterme a su cuarto cuando estaba desnudo (vale sí, tenía esa toalla, pero no creo que cuente en una situación como esa).
- Yo, sí… gracias… yo - suspiré de nuevo, tratando de controlarme para no volverme loca ante todo lo que me provocaba pensar en que estábamos a punto de ir a un club aún siendo virgen y el hecho de que mi hermano estuviera desnudo frente a mí - mira, vine a verte porque necesito que me digas lo que piensas de este vestido, porque creo que es demasiado y…
- suspiré, viendo cómo Andy luchaba consigo mismo tratando de no mirarme los senos - necesito hacer algo para calmarme, porque no era el plan ir a un club cuando aún soy virgen y…
¡Ay, diosito! ¡Ni siquiera sé si en realidad puedo hacer otras cosas!
- ¿Otras cosas como qué?
- A ver, es que Sydney, antes de que nos subiéramos a la camioneta, me dijo que debía tener cuidado de con quién perdía la virginidad y…
bueno, tal vez no fue sugerencia, pero me dijo algo así como que quizás podría hacer otras cosas con chicos sin que llegáramos hasta esos extremos; pero la verdad es que no sé si soy buena haciendo esas otras cosas, porque en realidad no he hecho mucho con otros chicos, quiero decir, a lo mejor puedo acariciar a un muchacho más o menos bien, pero…
- Thalia, cálmate - me dijo mi hermano, haciendo que en un instante me quedara muy callada y levantara la cabeza para mirarlo a los ojos - no sé de dónde viene esa inseguridad, pero por lo que me hiciste ayer durante ese jueguito de Emma, puedo decirte que si estás con algún chico hoy, ese idiota va a tener mucha suerte ¿Okey?
Además, el sexo no es la clase de cosa en la que tengas que estudiar o algo como eso, solo déjate llevar y no le tengas miedo a aprender, eso es todo, ¿Vale?
- dijo Andy con ese tono de hermano mayor que en realidad me hizo sentir un poco más tranquila - además, vamos a bailar, eso no quiere decir que tengas que salir del club con algún tipo ni mucho menos, así que deja de presionarte con ese tipo de cosas y ve con la idea de divertirte y solo eso, si pasa algo pasará, pero si no pasa nada, las cosas estarán igual de bien que antes - respondió sin dejar de tener las riendas de la plática, pero sucumbiendo ante la imagen de mi cuerpo enfundado en ese atuendo tan provocativo, algo que noté porque para ese momento ya me miraba sin tratar siquiera de disimular que lo hacía.
- Sí, supongo que tienes razón, pero… ¿Qué hay del vestido? ¿No crees que es demasiado? ¡Es que voy casi encuerada y…!
- Mira, hablando como hombre te diré que te ves muy hermosa, en serio, y si la idea es hacer que todos los hombres del lugar te volteen a ver, no podrías ponerte nada mejor.
- ¿Pero?
- Sin peros. Si quieres llevarte ese vestido hazlo, aunque no pareces muy convencida de ponértelo.
- ¡No, claro que no! - le comenté, antes de mirarme en el espejo del cuarto de mi hermano, viendo cómo se enrollaba la toalla a la cintura, notando su pene desnudo en un breve descuido que tuvo, el cual por cierto parecía haber despertado desde que me metí en ese cuarto - es que mírame, ese escote, esa apertura de mi vestido, en serio que no me siento cómoda llevando esto encima, pero por otro lado…
- Quieres experimentar cosas nuevas y arriesgadas ¿Cierto?
- Sí, eso - contesté, mirando a Andy por el reflejo del espejo y sonriendo un poco avergonzada cuando noté que su amigote ya levantaba una carpa en la toalla que lo cubría, antes de que mi atención regresara a mi atuendo sin saber en realidad qué debía hacer, porque la sola idea de salir del búngalo con ese vestido ya era bastante poderosa como para hacerme sentir muy incómoda.
- Mira, puedes ir o no con ese vestido, es tu decisión, pero de cualquier manera yo estaré ahí para cuidarte, así que… ¿Y esa sonrisa?
- Es que… tu cosa… tu cosota… mira - le dije sin poder dejar de sonreír mientras señalaba la carpa a la altura de su miembro, viendo cómo su cara se puso de mil colores cuando miró hacia abajo.