Secretos de Familia 5. Thalia
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5. Thalia

- Vale, pero pondré algunas reglas al respecto, porque… - dijo mi hermano en un intento por no perder por completo el control de la situación, sin embargo, las chicas no dejaron que ese bribón se saliera con la suya.

- ¡Claro que no! - gritaron al unísono.

- ¡Lo que ella te mande a hacer, lo tienes que hacer! - exclamó Rox, con ese tono amenazante que hizo que mi hermano diera un paso atrás cuando mi amiga lo apuntó con un dedo. Josh estaba desternillado de risa mientras todo eso pasaba.

- Aunque creo que valdría la pena establecer cómo debe pedir sus deseos Thalia para que este menso no trate de escabullirse, porque si no lo hacemos, ella podría decirle que quiere un refresco y este podría cobrárselo como uno de sus deseos - comentó Emma, mirando a mi hermano con una sonrisa maliciosa mientras se concentraba mucho en algo que parecía estar dándole vueltas en la cabeza - veamos, primero Thalia tendría que decir algo que no diga comúnmente para establecer el momento en el que va a gastarse uno de sus deseos.

- ¡Sí, sí! ¡Algo como: a ver, tú, gato, ven acá! - intervino Josh antes de reírse a carcajadas mientras mi hermano lo miraba con rencor y las demás nos reíamos sin contenernos.

- ¿Qué tal esto? - intervino Evelyn, quien a pesar de tener toda la cara roja después de lo que pasó en el jueguito de Emma, parecía estar inesperadamente entusiasmada con la cosa de los tres deseos - para que un deseo sea válido, tiene que decir: genio, genio, yo deseo… y ya después que le pida lo que quiera.

- A ver sí, todo muy lindo, pero, como todos participamos en los dos juegos, yo creo que lo más justo sería que lo viéramos cumplir los deseos de Thalia, así también nos aseguramos de que no hagan trampa.

- ¡Claro que sí! - exclamaron mis amigas.

- ¡Claro que no! - respondimos Andy y yo al unísono.

- Es mi premio y las chicas me habían dado el poder de castigar a este menso por lo de la camioneta, así que yo decido y… quizás los deje presenciar algún deseo, pero lo más seguro es que ni se enteren de las cosas que le voy a pedir.

- ¡Osh! ¡Qué aburrida! - se quejó Emma, antes de que tomara a Josh de la mano y se lo llevara a la cocina para regresar poco más tarde con algunas botellas, jugos, refrescos, cervezas y vasos, empezando así aquella fiesta improvisada que preparó mi amiga, sin que yo bebiera algo de lo que llevó de inmediato, pues si bien no sería la primera vez que bebería alcohol, aquella cosa de ponerme borracha por primera vez en mi vida apareció en mi cabeza en ese preciso instante.

- ¿Qué pasa? ¿Por qué tienes esa cara? - me preguntó Andy mientras miraba la botella de cerveza en mi mano.

- Me quiero emborrachar - respondí sin titubeos ni miramientos, observando luego a mi hermano con una sonrisa en mis labios, sintiéndome nerviosa, mientras de pronto se hacía un silencio generalizado en la sala, sintiendo las miradas de todos antes de que tomara una botella de vodka y la observara, algo que por alguna razón hizo que Emma saltara de su asiento y me quitara la botella de las manos.

- ¡No, no, no! ¡Vodka no! Esa cosa te va a provocar una cruda de espanto, además, yo venía preparada para este momento, porque quiero que tu primera borrachera sea genial y no quiero que acabes con la cabeza hundida en el escusado - dijo mi amiga, con una seguridad y un entusiasmo que me hicieron sonreír antes de que esa pelirroja me preparara una bebida a la que le echó quién sabe cuantas cosas y me la diera, haciendo de aquel momento algo solemne, provocando que todos me miraran mientras le daba un primer trago a esa delicia de sabor naranja y quién sabe qué otras cosas más - ¿Te gustó?

- Me encantó - respondí con timidez y mi amiga aplaudió un par de veces para luego proponer un juego de bebida con el que incitó el que todos nos pusiéramos muy alegres, todos a excepción de mi hermano, quien al parecer toleraba el alcohol mucho más que los demás, o quizás solo estaba haciendo trampa para no embriagarse y ser quien cuidara del grupo, a diferencia de mi primo, quien no tuvo el menor empacho en ponerse hasta las manitas en cosa de unos pocos minutos.

Como era de esperarse, antes de la medianoche todos estábamos bastante tomados, expresando cada quien su borrachera con un estilo propio, por ejemplo, Evelyn se la pasó hablando mucho, en serio mucho, a veces lo hacía incluso sin que nadie le prestara atención; por su parte, Rox parecía estarse peleando por alguna razón con mi hermano, quien solo asentía sin decir nada mientras ella soltaba una sarta de insultos sin detenerse y Andy trataba de contener las risas que aquello le provocaba; y todo eso pasaba mientras que, para sorpresa de nadie, Emma se besuqueaba con Josh sin que le importara que todos la vieran, metiéndose mano sin guardarse nada, llegando incluso a dejar que sus manos se perdieran entre las piernas del otro hasta hacerse gemir mutuamente montando un espectáculo que hubiera dejado cautivado al grupo entero de no ser porque todos estaban enfrascados en sus propias maneras de vivir su estado de ebriedad.

Y por supuesto que yo no quedé exenta de aquella situación, no obstante, quizás por ser la primera vez que me embriagaba, solamente me acomodé en un sillón y me dediqué a observarlos a todos, sin dejar de reír, sintiendo algo raro en mi cabeza, experimentando esa sensación de que mis brazos parecían muy ligeros, tanto que en algún momento empecé a moverlos como si fuera una marioneta y alguien estuviera tirando de unos hilos amarrados a mis manos, algo que Andy notó tarde o temprano, inspirándolo a que se levantara de su asiento y se dirigiera a mí.

- ¡Hey! ¡No he acabado contigo, desgraciado! - se quejó Rox con la voz entrecortada mientras yo dejaba caer mis brazos y veía a mi hermano parándose justo delante de mí, provocándome a hacer un puchero al saber que quería llevarme a mi habitación.

- Hora de dormir, Pinocha - comentó, haciéndome reír al llamarme de esa forma, provocando que volviera a hacer ese ademán de títere con los brazos y luego dejara caer mi cabeza de lado para seguirle el juego.

- ¡Un ratito más, Pepe grillo! - exclamé divertida y suplicante, riéndome a carcajadas después de decirle aquello hasta que mi hermano me cargó en sus brazos y me sacó de la sala, viendo al final cómo Rox y Evelyn discutían de algo acaloradamente, haciendo que mis carcajadas se prolongaran aún más mientras mi hermano atravesaba el pasillo hasta hacer que me recostara en la cama, boca abajo - ¡Yo no duermo así!

¡No me gusta! ¡Las chichis se me aplastan muy feo en el colchón! - me quejé como niña caprichosa.

- Si duermes boca arriba podrías ahogarte con tu propio vómito.

- ¡Eso es horrible y asqueroso! ¡No digas esas cosas!

- Sí, lo es, pero es cierto, así que acomódate así y trata de dormirte - me indicó, antes de que lo viera sentándose a mi lado y sintiera cómo me acariciaba la cabeza.

- ¿Te vas a quedar conmigo? - le pregunté con ese tono meloso que me provocó la linda sensación que me acogió cuando lo vi preocupándose por mí.

- Por supuesto, tengo que cuidar a mi hermana, después de todo para eso vine a este viaje.

- ¿No será que quieres aprovecharte de una doncella en estado inconveniente? ¡Pervertido! - le reclamé con esa voz enfurruñada y caricaturesca con la que logré que mi hermano se riera un poco.

- Estoy seguro de que no necesitaría hacer algo como eso si quisiera hacer cositas contigo.

- Es verdad, ahora que soy una chica reinventada, no tengo límites, puedo hacer lo que yo quiera, incluso podría subirme encima de ti y hacerte mío si quisiera; pero no te preocupes, estás a salvo, dudo mucho que pueda levantarme yo solita, todo el mundo da demasiadas vueltas en este momento - le comenté, escuchando sus risas al final mientras me seguía acariciando el cabello.

- Duérmete, recuerda que debes estar descansada para la cosa de tus deseos.

- Sí, eso fue una idea genial. Tienes una hermana genial ¿Sabes? - le dije mientras cerraba mis ojos.

- Lo sé Thalia, siempre lo he sabido. Descansa - respondió mi hermano, besándome la frente, haciéndome reír con ese gesto que resultó tan tierno y que de alguna manera me hizo sentir muy segura a su lado.

- Genio, genio, yo deseo… - balbuceé con la voz entrecortada, sintiéndome de pronto muy cansada, suspirando cuando sentí que en aquellas pocas palabras se me había agotado el aire - deseo que todo salga bien en este viaje…

deseo que me hagas el amor y que cuando regresemos a casa nada de lo que pasó con ese idiota me siga importando…

deseo no sufrir más por un imbécil que no se lo merece - salió de mi boca, sintiendo de pronto ese arrebato de tristeza tras recordar a mi exnovio y lo que me hizo, algo que por fortuna se desvaneció un segundo más tarde cuando el sueño me venció y me quedé completamente dormida.

***

- ¡Ay, dios mío! ¡Mi cabeza! - gemí en cuanto desperté, aunque en realidad no tuve el valor de abrir los ojos, porque me dolía tanto la cabeza que tuve miedo de que la luz lo empeorara todo.

- Buenos días, alcohólica - me saludó mi hermano, provocándome tal clase de sorpresa que entonces sí que abrí mucho los ojos, sintiendo esa punzada de dolor cuando la luz lo empeoró todo, sin querer mirar en su dirección al pensar por un momento que quizás mi hermano y yo lo habíamos hecho sin que yo lo recordara.

- Yo… esto… sí… buenos días - dije nerviosa, escuchando las carcajadas que soltó Andy después de que dijera aquellas palabras - tu y yo…

quiero decir… no hicimos nada de eso ¿Cierto?

Por favor dime que no lo hicimos porque no me acuerdo de nada - le supliqué, antes de que escuchara más de esas irritantes y muy desconsideradas risas de mi hermano.

- Quisieras, pero no, me comporté como un caballero, aunque dijiste cosas muy interesantes mientras dormías, ¿Sabes? Jamás se me hubiera ocurrido que tuvieras esa clase de fetiches con personajes de caricaturas, esa cosa con…