4. Andy #4
Sí, fue extraño hacerlo, no lo voy a negar, pero sus labios eran inesperadamente suaves y, a diferencia de lo que pensé que haría, él no trató de meterme la lengua de inmediato, claro que no, se movió con discreción, dejando que solo nuestros labios se acariciaran en un principio, sin apresurarse, permitiéndome llevar el ritmo de las cosas, pero logrando que me pusiera muy cachonda en cosa de segundos, porque ese chico besaba muy bien, tanto que fui yo quien empezó a usar la lengua, tomándolo de la nuca con mi mano, provocando un beso muy entregado que me hizo sentir en las nubes, que me provocó un terrible cosquilleo cuando de pronto lo sentí gemir en mi boca, incitándome a deslizar mi mano por su cuerpo, llegando a su erección en un instante, sintiendo ese pene tan duro y delicioso por encima de su pantalón, que no quise privarme de tocarlo y metí mi mano entre su ropa para sacarlo, acariciándolo de inmediato, sintiendo su calor, apretándolo para experimentar su palpitar entre mis dedos mientras nuestras lenguas libraban una batalla épica entre ellas y mis bragas se empapaban cuando lo sentí mordiéndome ligeramente el labio, un atrevimiento que me hizo gemir, que me hizo deslizar mi mano un poco hacia abajo para sobarle los huevos, sintiéndome estremecer cuando mi hermano gimió muy fuerte en mi boca, apartándose un poco de mí, dejándose llevar por mis caricias, haciéndome sonreír cuando vi que en realidad estaba disfrutando mucho de lo que le hacía.
- ¡A ver tú, el beso ya se acabó, así que deja de tocarlo!
- reclamó Roxana con su acostumbrado tono de voz regañón, provocando las risas de las demás, haciendo que automáticamente retirara mi mano de mi hermano antes de que mirara a Evelyn y notara ese lujurioso brillo en sus ojos al ver que dejé el pene de Andy fuera de su ropa, algo que por desgracia solo duró unos segundos pues mi hermano volvió a guardárselo en cuanto me aparté de él.
- Antes de que me beses, extraña chica número 3, te advierto que quiero al menos el mismo trato que escuché que le diste al campeón precoz, porque si no…
- se quejó mi primo, pero sus palabras se terminaron ahogando en mi boca cuando me pegué a él, cuando lo hice sentir mis senos en su pecho y mi mano comenzó a acariciarle el pene, el cual en realidad no estaba ni un poquito duro, pero que en la medida en que lo fui tocando fue creciendo hasta ponerse como una roca.
Por su puesto que a diferencia de Andy, ese bruto era mucho más salvaje, y no tuvo el más mínimo reparo en tomarse las cosas con un poco más de agresividad, algo que en realidad me sentó bastante bien, pues Andy me había dejado en un estado bastante vulnerable y mi primo supo atenderme como lo necesitaba, besándome con vulgaridad, de esa forma babosa y deliciosa con la que me metía la lengua casi hasta la garganta mientras yo lo masturbaba, hasta que el tarado comenzó a dar como pequeños brinquitos y yo me aparté de inmediato, viendo cómo se venía en medio de la sala ante las risas de todas las que lo observábamos, pero sin que ese chico se cortara siquiera un poco, haciéndonos huir cuando comenzó a mover las caderas para que su pene dibujara círculos y salpicara de esa forma su leche por todos lados.
Sí, fue asqueroso, pero aún así todas nos reímos de lo lindo antes sus porquerías.
- ¡Eres un puerco, Josh! - le reclamó Roxana cuando mi primo dejó de moverse.
- ¡Tanta hambre en el mundo y este menso desperdiciando la leche! - bromeó Emma entre carcajadas, sin que pudiera gobernarse por un par de minutos hasta que al fin logró calmarse y les preguntó a los chicos cuál era su veredicto.
- ¡10 de 10! ¡Excelente servicio! - exclamó Josh levantando sus dos pulgares, mientras mi hermano solo se limitó a levantar su pulgar, mostrándose un tanto confundido.
- Pensé que había sido Evelyn - susurró como pensando en voz alta, provocando que mi amiga pelirroja se pusiera de mil colores y abriera mucho los ojos cuando escuchó las palabras de mi hermano.
- ¿Por qué creíste que era ella? - preguntó Emma sin poder contener su curiosidad.
- Por nada, sigamos con el juego - respondió Andy, evadiendo el asunto, poniéndose tan colorado que supe que aquellas palabras se le habían salido por accidente.
Emma se esperó unos segundos para poder calmarse por completo y agotar sus risas antes de acercarse, esta vez, escogiendo a Josh para empezar con su participación en nuestro jueguito.
Y debo decir que no dejó nada a la especulación pues comenzó muy fuerte, besando el cuello de Josh, acariciándole las nalgas, llevando su mano al miembro de mi primo para usar los restos de semen que quedaban en él como lubricante y masturbarlo, mientras le metía la lengua en la boca de esa manera que resultaba tan vulgar y corriente, pero que a mi primo le encantó, algo que todas pudimos notar por la forma como ese menso le comía los labios hasta que supongo que no logró contenerse por más tiempo y estiró las manos para manosear a mi amiga, tomándola del trasero y tocándole los senos, sin que Emma pareciera recordar que aquello escapaba de las reglas de su propio juego, hasta que mi hermano se aclaró la garganta y mi amiga dejó salir una fuerte carcajada, dándole un pico a Josh en los labios para luego ir con mi hermano, mirándole el pene en todo momento, arrodillándose enfrente de él para sacárselo del pantalón y darle un beso en el capullo, abriendo un poco la boca para comerle el glande enfrente de todas hasta que fue Rox quien dio un paso al frente y tiró de nuestra amiga agarrándola con mucha fuerza del brazo.
- ¡Ay dios mío! ¡Eres una puerca! ¡Esta está descalificada, chicos, así que supongo que la ganadora es la chica número 3!
- gritó Roxana mientras se llevaba a un lado a Emma que no dejaba de reírse, antes de que todas aplaudieran por mi victoria, de que los chicos se quitaran las vendas de los ojos y Andy me mirara sorprendido al ver que aquel beso que tanto le gustó, se lo había dado su propia hermana.
- ¡Vale, vale! ¿Okey? ¡Me pase! Pero bueno, siendo Thalia la ganadora, es hora de que escoja su premio - exclamó Emma, provocando que los chicos me miraran con desconcierto, que mis ojos y los de mi hermano se encontraran a la espera de revelar cuál quería que fuera mi premio.