4. Andy #3
- Espera, espera ¿En serio te gusta mi hermano?
- le pregunté, un poco extrañada pues a pesar de que sabía que Andy era un chico apuesto, en realidad nunca se me hubiera pasado por la cabeza que mi amiga lo tuviera en la mira, porque no me parecía que ella y ese menso tuvieran mucho en común, no obstante, ella solo asintió con la cabeza, mostrándose apenada mientras se sentaba en la cama detrás de mí, con la cabeza agachada, haciendo que me sintiera mal por lo triste y avergonzada que lucía - Evelyn, lo que pretendo hacer no es algo así como que el principio de una relación, solo será sexo, algo que necesito hacer para que el viaje empiece a tomar el rumbo que quiero, pero…
a ver, tú eres una de mis mejores amigas y me encantaría que te liaras con ese bruto, aunque creo que es demasiado menso y salvaje para ti…
pero bueno, ese no es el punto, lo que quiero decir es que…
aunque ahora que lo pienso… a ver, dime la verdad, considerando que quieres algo con ese menso ¿A ti te molestaría que él me ayudara con mi problemita?
Quiero decir, te molestaría que me quitara la virginidad - Evelyn negó con la cabeza, pero no levantó la mirada, haciéndome pensar que tal vez no estaba siendo completamente honesta conmigo - ¿Segura?
- Sí, estoy segura, quiero decir, no es como que ya tengamos una relación, además tú eres mi amiga, y de cierta manera ya me había mentalizado a que en este viaje todas pasaríamos una noche con ambos chicos… o bueno, no específicamente una noche, pero… bueno, creo que me entiendes.
- ¿Entonces también te quieres tirar a mi primo? - pregunté con un tono de voz curioso, mirando a mi amiga de esa forma cómplice, viendo cómo se sonrojaba mientras se le escapaba una risilla.
- Se parece mucho a Andy, es como la versión rubia de tu hermano y me da curiosidad saber qué tan diferentes son a la hora de… bueno, ya sabes - respondió, manteniendo esa complicidad entre las dos.
- Creo que está muy bien que quieras estar con mi hermano, pero quizás sería una buena idea que te lo tomaras en serio después de que terminen estas vacaciones, aunque…
bueno, yo en tu lugar no perdería oportunidad de estar con él, además, por lo que vi mientras comíamos, esas miraditas que se echaban y esas sonrisas compartidas, no parece que a él le desagrade la idea de estar contigo - le dije con un tono sugerente, provocando que se pusiera de mil colores antes de que se echara a reír nerviosa.
- Te dejo que termines de arreglarte. Gracias por escuchare, amiga.
No puedo esperar a que sea mi turno de besarlo - comentó Evelyn, saliendo de inmediato de mi recámara, dejándome con un vacío en el estómago al saber lo que estábamos a punto de hacer y entender que Emma se encargaría de llevar al juego de tal manera para que al final pudiera acercarme más a mi hermano y lograr que el menso accediera a la petición que le hice.
***
- ¿Cómo vamos a saber que estos mensos no están viendo? Yo los conozco bien y sé que son un par de babosos y no les creo eso de que no harán trampas - pregunté, moviendo mi mano delante de sus rostros para tratar de comprobar que no veían nada una vez que Emma y Rox les pusieron los antifaces.
- ¡Ah, pues eso es bien fácil! - comentó Rox, antes de que mirara a Emma, se sonrieran entre ellas y ambas se sacaran los senos frente a quienes serían nuestros jueces, sin que ninguno reaccionara de alguna manera que nos sugiriera que veían el espectáculo que esas dos les estaban dando.
- Sí, vale, creo que no ven nada - comenté entre risas, viendo de reojo lo ansiosa que Evelyn estaba ante el juego de Emma.
- Vale, a partir de ahora, nadie puede hablar, hasta que les pregunte cuál es su veredicto ¿Va?
- dijo la pelirroja y los chicos asintieron con las cabezas, quedándose parados en medio de la sala (los dos estaban mucho más nerviosos de como supusimos que estarían) mientras Emma le hacía una señal a Roxana para que fuera ella la primera que los besara.
Por extraño que parezca, a pesar de que mi amiga tenía un carácter del demonio y que parecía ir por la vida con una seguridad y una valentía indomables, cuando avanzó hacia Andy se mostró muy nerviosa, incluso se detuvo unos segundos ante mi hermano, mirándolo con mucha atención, pero de esa forma ansiosa con la que me hizo pensar que no tenía idea de cómo haría aquello, hasta que la chica dio un paso al frente, tomó el rostro de Andy y al fin lo besó, sin abrir mucho la boca, dejando que sus labios y los de mi hermano se presionaran entre ellos, que se movieran un poco, pero solo poquito, porque cuando Andy pareció abrir más la boca ella dio un paso atrás, dejando a ese menso con la boca abierta y moviendo los labios (lo cual hizo que todas tuviéramos que contener algunas risillas) para luego ver cómo mi amiga hacía lo mismo con mi primo, besándolo de una manera más o menos recatada que mi primo detestó.
- Muy bien, chicos, esa fue la chica número uno, ¿Cuál es su veredicto? - preguntó mi amiga y los chicos calificaron su beso con el pulgar arriba de mi hermano y el pulgar de mi primo hacia abajo.
- Le faltó lengua y ni siquiera me manoseó - se quejó Josh, provocando las risas de todas menos de Roxana, quien se tuvo que tragar su coraje para no revelar que ella había sido la primera en besarlos.
- ¡Vale, entonces la primera chica es también nuestra primera descalificada!
- respondió Emma entre risas al ver la expresión tan iracunda que Rox le dirigió a mi primo - tu turno, pequeña, dale unas buenas lengüeteadas a esos dos - susurró Emma al oído de Evelyn, con un tono tan sutil que era imposible que los chicos la hubieran escuchado, haciendo que mi amiga se adelantara, mirando a Andy y a Josh, como tratando de decidir a quien besaría primero, acercándose al final a mi hermano, mirándolo con tanta intensidad que ver cómo lo tomaba de la nuca con tanta suavidad no resultó tan sorpresivo, pero sí que me dejó claro que esa chica en serio quería estar con ese bruto.
El beso que le dio no fue nada recatado en comparación con el de Roxana, para nada, Evelyn se dejó llevar en cuanto sintió los labios de Andy, abriendo la boca para que sus lenguas juguetearan un poco, recorriendo el cuerpo de ese menso con sus manos, apretando sus músculos, disfrutando tanto de ese momento que incluso gimió un poco mientras apretaba las nalgas de ese pervertido juez en cuyos pantalones se levantó una carpa que no pudo contener, prolongando aquel beso por varios minutos hasta que al final mi amiga se apartó, dándole una fuerte nalgada a mi hermano, demostrando esa faceta salvaje que a todas nos tomó por sorpresa.
- ¡Carajo! ¡Que beso tan intenso! - exclamó mi hermano, antes de que Roxana se le acercara y le diera un zape.
- ¡No puedes hablar, tarado!
- ¡Tampoco tú! - le respondió Andy antes de que él y Josh soltaran algunas carcajadas, provocando que Rox se llevara una mano a la boca, con los ojos muy abiertos, mirando a Emma que la observaba sin aguantarse la risa al burlarse de nuestra amiga.
Evelyn se quedó un par de minutos frente a Josh, mirando siempre a mi hermano, como si lamentara que aquello hubiera terminado y, cuando al fin besó al bruto número dos, el beso no fue tan genial, porque solo duró unos pocos segundos y si bien dejó que mi primo jugara un poco con su lengua, fue evidente que no se esmeró tanto con él como con mi hermano, algo que nos provocó mucha risa cuando Josh compuso una postura de fastidio, llevándose las manos a la cintura, resoplando enojado y ladeando un poco la cabeza.
- Estoy notando una cierta discriminación aquí ¡Eh! - se quejó mi primo, haciendo que Emma rompiera en carcajadas mientras Evelyn le daba una juguetona bofetada a Josh para luego regresar con las demás.
- ¡Vale, vale! ¿Cuál es su veredicto para nuestra belleza número 2? - preguntó la pelirroja cuando al fin logró superar ese ataque de histéricas risas que sufrió.
- Súper sí - respondió mi hermano con sus dos pulgares arriba, haciendo que Evelyn sonriera muy apenada a la vez que la cara se le ponía roja como tomate, mientras mi primo ponía su pulgar abajo y lanzaba una pedorreta.
- En serio, chicas, échenle ganitas porque si no ninguna va a ganar esta cosa - se quejó de nuevo mi primo.
- ¡Segunda chica descalificada! - exclamó Emma, antes de que me apretara la nalga para indicarme que era mi turno.
Debo decir que en realidad no fue sino hasta ese momento cuando me cayó el veinte de que estaba por besar a dos chicos que eran de mi familia, dos tipos con los que crecí, con quienes compartí cosas desde que éramos niños, una carga que de pronto se sintió muy pesada, que incluso me hizo dudar de si en realidad debería hacerlo, pues a pesar de la clase de cosas que ya habían pasado con mi hermano, por alguna razón, en ese preciso instante, ese tipo de consideraciones parecía haber adquirido una relevancia mucho más significativa, no obstante, me bastó solo con ver la enorme erección que llevaba Andy entre las piernas para terminar de darme el valor que necesitaba y dar ese paso al frente, tomarlo de las mejillas, ponerme de puntitas y besarlo.