Secretos de Familia 3. Thalia #5
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3. Thalia #5

- Estas jugando conmigo ¿Cierto? - le pregunté, rogando para mis adentros que aquello solo fuera una estupidez, una broma muy pesada para tratar de romper ese entorno triste que nos rodeaba, sin embargo, ella negó con la cabeza - Thalia, no creo que eso sea una buena idea, estás pasando por un momento que te hace vulnerable y quizás no sea lo mejor que tomes esa clase de decisiones cuando…

- ¡No, no, no! ¡Estoy segura de que no es eso!

¡Y en realidad, si lo piensas, esto tiene mucho sentido!

- dijo mientras sus ojos se perdían en la nada, mostrándose pensativa, sin hacer caso de mis intentos por modificar de alguna forma aquella idea que se le metió en la cabeza - a ver, es evidente que te parezco atractiva, sino no te hubieras puesto como te pusiste en la camioneta, así que supongo que… y tú no estás tan mal…

- Caray, gracias por el halago, pero aun así sigo pensando que esto no es…

- No, a ver, tengo algo aquí. El hecho es que quiero vivir cosas con otros chicos y quiero que este viaje sea un despertar sexual para mí; el problema con eso es que la única persona con quien creo que podría estar de una manera tan íntima sin salir corriendo, pues creo que eres tú, porque jamás estaría con el tarado de Josh, ya me imagino cómo se estaría riendo como idiota si lo hiciéramos, además…

- Thalia, esto no es una buena idea, eres mi hermana y…

- A ver - dijo antes de levantarse, dejando la toalla en el suelo, mostrándose ante mí tan solo con ese traje de baño tan atrevido que le resultaba complicado mantener ocultas aquellas partes que no debería ver cualquiera - responde con sinceridad ¿Acaso no soy linda?

¿Acaso no estuviste pensando en mí mientras te tocabas?

¿No es cierto que te corriste en la camioneta porque dejé que me vieras una bubi y te dejé que me tocaras?

- Thalia, no se trata de eso, yo no… esto no es una buena idea - respondí nervioso, sintiendo que aquello estaba avanzando demasiado rápido en una dirección equivocada, no obstante, en aquel momento mi cuerpo perpetuó la más grande de las traiciones cuando bajo mi traje de baño se irguió mi pene, evidenciando aquella intención que tenía de guardarme para mí mismo lo mucho que deseaba tener algo con mi hermana.

- Tu amigote no parece pensar lo mismo que tú - comentó con una sonrisa enorme en los labios, haciendo que suspirara mientras Thalia me miraba a los ojos, provocando que me pusiera de pie sin que ella apartara su vista de mí.

- Thalia… ¿En serio no te importa que sea tu hermano? Quiero decir, estoy seguro de que te sentirías mucho mejor y sería más significativo si lo hicieras con alguien más, yo… ¿Qué tal que no te gusta o que te decepciono y las cosas no salen como querías?

- Eso no va a pasar. Lo sé porque eres mi hermano y sé que vas a hacer lo que sea para que yo me sienta bien - replicó, haciendo que me sintiera mucho más nervioso cuando de pronto se me acercó mucho - además, creo que la barrera de preocuparse porque somos hermanos ya tendría que haber quedado atrás, o ¿No te parece que el verte masturbándote, el presenciar cómo la pelirroja te la mamaba y el probar tu leche es suficiente como para que dejemos la cosa de los hermanos atrás?

- Esto no es lo mismo… quiero decir… ni siquiera nos hemos besado, ¿Cómo podrías saber que te vas a sentir a gusto si ni siquiera…?

- Eso tiene un arreglo muy sencillo - dijo mi hermana, un segundo antes de que sintiera cómo presionó mi nuca para hacer que me agachara un poco y ponerse de puntitas para besarme en los labios, experimentando esa corriente eléctrica que me recorrió todo el cuerpo, que me cegó ante lo bien que se sintió besarla, que hizo que de pronto mis pensamientos quedaran reducidos a un eco lejano que no era capaz de escuchar, que mi mundo se viera reducido a la sensación de sus labios y su lengua besándome de esa manera tan tierna que rápidamente se hizo muy intensa y pasional, que me hizo colocar mis manos en su trasero, sintiendo el calor y la suavidad de su piel mientras mi sexo se ponía tan tieso como una roca y ella deslizaba una mano por enfrente de mi cuerpo para tocarlo, apretándolo por encima de mi traje de baño, haciéndome sentir en una nube de placer, dominado por ese morbo que me llevó a tocarle los senos, metiendo mi mano por debajo de su bikini, sintiendo lo duros que se le pusieron sus pezones en cuanto la empecé a acariciar, dejándonos llevar por un minuto hasta que la voz de Emma rompió el momento, proviniendo de algún lugar al interior del búngalo.

- ¡Thalia! ¡¿Dónde estás?! ¡Nos dejaste muy preocupadas!

- exclamó la chica, haciendo que nos separáramos de inmediato, que Thalia se apresurara a acomodarse el traje de baño y a tomar esa toalla con la que volvió a envolver su cuerpo, antes de que me mirara a los ojos y me diera un nuevo pico en los labios.

- Al menos piénsalo, ¿Vale? Sería muy lindo que lo hiciéramos y créeme que sería un recuerdo que atesoraría en un lugar muy especial en mi corazón, además, si lo hacemos me permitirías vivir lo que creo que en realidad necesito experimentar - dijo antes de irse, dejándome ahí parado en aquel rincón del jardín, con una erección importante entre las piernas y miles de preguntas navegando en el caótico y tormentoso mar en el que se convirtió mi cabeza.