3. Thalia #3
- Él no me hizo nada, yo… necesito estar sola unos minutos chicas, por favor, no me sigan, necesito estar sola - les dije, apretando el paso hacia donde estaba mi toalla para tomarla e irme casi corriendo al búngalo, escondiéndome en un rincón del jardín que quedaba alejado de la vista de quienes pasaran por la playa, cubriendo todo mi cuerpo con la toalla, sintiéndome estúpida por la forma como reaccioné, convencida de que fue una ridícula idea comprarme aquel traje de baño con el que ni siquiera me sentía cómoda, entendiendo que reinventarme no sería cosa fácil, que no podría dejar de ser la chica que no se arriesgaba a nada tan solo con desearlo, sintiéndome bastante triste al tener que reconocer que en realidad aquello de convertirme en mujer sería muy complicado, pues en aquel momento no se me ocurría de qué manera podía perder mi virginidad con un chico que conociera en la playa si de entrada era bastante probable que me sintiera asustada e insegura al tratar de estar con alguien por quien no sentía nada, de la misma forma como acababa de ocurrir con ese tal Paco.
Y es que ¿Cómo se suponía que llegara tan lejos con un muchacho, si con mi exnovio no logré sentirme con la suficiente confianza de estar con él a pesar de que lleváramos tantos años de conocernos y de querernos?
Fue esa sensación de estar equivocada y el dolor que me provocó pensar en mi exnovio lo que me hizo empezar a llorar sin que pudiera contener mi llanto, sintiéndome muy estúpida, sintiendo de pronto que aquel viaje había sido un error, que debí haberle hecho caso a mamá, que debí quedarme en casa y procesar mi separación y la traición de ese imbécil de otra manera, siendo aquel caos de ideas y sentimientos lo que me hizo llorar cada vez con más fuerza, escondiendo mi cara entre mis piernas y mis brazos mientras mi cuerpo era sacudido con la fuerza de esos sollozos que me hicieron temblar de pies a cabeza por varios minutos, hasta que al fin pude calmarme y suspiré varias veces, sin sacar la cabeza de su escondite, hasta que pasados algunos minutos, una voz me hizo levantar la mirada para ver quien me hablaba.
- ¿Me puedo sentar contigo?
Andy
- No quiero ver cómo se cogen a mi hermana, así que iré a perder el tiempo por ahí mientras todo pasa.
Te la encargo - le dije a Josh cuando vi a Thalía besándose con ese tipo al que acababa de conocer, sintiendo un horrible vacío en el estómago que me hacía querer patearle la cara a ese tarado, caminando en dirección contraria al mar con el único propósito de huir de aquella escena, sin querer meterme en el búngalo pues supuse que si las cosas iban a más entre esos dos, probablemente se meterían en la habitación de Thalia y…
no, definitivamente no quería ser testigo de eso.
- Te acompaño - dijo Evelyn una vez que me alcanzó, rodeando mi brazo con el suyo mientras caminábamos hasta llegar a esa avenida y ver una tienda al otro lado, sintiendo de pronto la necesidad de tomar algo con esa chica para no sentirme tan abrumado por lo que podría estar haciendo mi hermana - supongo que no debe ser fácil para ti ver así a Thalia ¿No?
- Es mucho más difícil de lo que pensé que sería, pero confío en que Josh la puede cuidar un rato - respondí, aunque no logré hacer que aquel dolorcito en el estómago desapareciera, uno que no estaba del todo seguro de que se debiera a los celos propios de un hermano mayor o al hecho de que ese idiota estuviera a punto de hacer algo con mi hermana con lo que yo había fantaseado desde la noche anterior.
- Sí, bueno, la verdad es que yo no estaba tan convencida de que esto fuera una buena idea.
Creo que esa clase de rupturas deben manejarse de otra forma y creo que Thalia debió tomarse unos días para sufrir por lo que pasó, porque no fue cualquier cosa, ella estaba muy enamorada de ese estúpido y debió ser devastador verlo cogiéndose a esa zorra - comentó, impregnando sus palabras de un coraje muy intenso, dejándome claro que quería mucho a mi hermana y que en realidad estaba muy preocupada por ella.
- Sí, supongo que debió ser horrible, solo espero que todo salga tal y como ella quiera que salga, no me gustaría que se decepcionara de alguna manera ni mucho menos que regresara a casa peor de lo que salió ¿Me dejas invitarte algo?
- le dije a la chica cuando llegamos a la tienda, viendo la enorme sonrisa que se dibujó en su rostro, antes de que pidiéramos algunos refrescos de fresa y kiwi junto con una bolsa de papas, para luego regresar al lado de la playa y sentarnos en unas piedras a comernos la botana y bebernos esas refrescantes bebidas que me recordaban mucho a cuando era niño, porque era lo que solíamos beber cuando íbamos de vacaciones al búngalo de mamá.
- ¿Sabes algo? Creo que tú eres un muy buen hermano mayor - comentó de pronto esa chica, quien a pesar de estar sentados en esas piedras, no dejó que su brazo dejara de rodear al mío.
- ¿En serio lo crees?
- Claro, no cualquiera sacrificaría sus vacaciones para cuidar de su hermana menor, eso es muy lindo - comentó antes de meterse una papa frita a la boca.
- Sí, bueno, no sé qué tanto esté sacrificando, la verdad es que ustedes han hecho que cambie mi perspectiva de este viaje, porque jamás me hubiera esperado que ocurriera la clase de cosas que pasaron en esa camioneta - comenté, provocando las risas de ambos, aunque en su caso la noté un poco nerviosa.
- Emma y Roxana son un peligro juntas, y como Thalia les dijo que quería vivir cosas nuevas y atrevidas… bueno, se lo tomaron demasiado en serio, la verdad - respondió con timidez, sonando un poco avergonzada.
- ¿Y qué me dices tú? ¿Qué tan cómoda te sientes con todo esto de atreverse y abrirse a una vida sin muchas restricciones? - le pregunté, notando de inmediato lo rojos que se le pusieron los cachetes.
- Sí, yo… no es mi estilo. A ver, que no soy una monja, he hecho cosas con algunos chicos, pero…
bueno, no lo sé, creo que algunas cosas deben ser un poco más íntimas, no creo que chupársela a un chico en una camioneta llena de personas sea algo como muy mío - contestó antes de meterse un par de papas a la boca, algo que creo que hizo en un intento por no parecer tan nerviosa.
- La verdad me sorprendiste con lo que pasó en la camioneta, no es que no me parezca bien, pero no me lo esperaba de ti - le comenté, queriendo ver cómo reaccionaba, desafiando su capacidad de mantenerse ecuánime al recordarle algo que seguramente hizo solo dejándose llevar por el momento, pero que una vez en el pasado estaba seguro de que la haría sentir avergonzada.
No era que la quisiera molestar, pero quería reírme un rato con esa chica.
- ¡Ay, dios mío! ¡Qué vergüenza! ¡Ni yo misma me creo que me hubiera atrevido a tanto, pero…
! ¡Ay, no sé! ¡Supongo que fue el momento o…
! ¡O tal vez…! ¡Diablos! ¡¿Podrías decir algo para que no me sienta con ganas de meterme en un hoyo en la arena?
! - comentó, haciéndome reír con su incomodidad, antes de que le pasara un brazo por los hombros y ella se acurrucara en mi cuerpo.
- La verdad te veías muy linda disfrutando de…
bueno, ya sabes - le contesté, sintiendo esa palmada que me dio en el abdomen, antes de que ambos nos riéramos de nuevo - pero dejando eso a un lado, te he notado un poco más nerviosa de como yo te recordaba, como más tímida, eso ¿Tiene algo que ver con que hayamos venido al viaje con ustedes?
- le pregunté como si tal cosa, sin esperar que de pronto se pusiera muy tensa y mucho más nerviosa, viendo cómo se enderezaba y se apartaba un poco de mí, mientras su piel blanca adoptaba un rojo bastante intenso que me llamó mucho la atención.
- No, claro que no… o… bueno, es que… - suspiró, cerrando los ojos mientras estiraba sus manos hacia el frente con los dedos bien extendidos, haciendo que sus palmas apuntaran al mar - a ver, es que hacía mucho tiempo que no te veía, ya sabes, como te fuiste a estudiar a esa universidad y…
¡Si te burlas de lo que te voy a decir no volveré a hablar contigo ni tampoco te miraré y…
! ¡Ay, dios! A ver, es que la verdad te pusiste bastante guapo desde la última vez que te vi, y la verdad me siento un poquito nerviosa al estar cerca de ti, así que…
¡No te burles! - se quejó con un tono suplicante cuando vio que sonreía en su dirección.
- No lo hago, solo sonrío porque se siente muy bien saber que le gusto a una chica tan linda como tú - le contesté, viendo cómo la carita se le iluminaba con esa sonrisa que se dibujó en sus labios.
- ¿En serio crees que soy linda? - me preguntó, haciendo que nuestras miradas se conectaran, que notara ese brillo tierno y cautivador en sus ojos, pero lamentablemente no pude contestarle, pues antes de que lo hiciera, Emma apareció gritando y corriendo un poco alterada en nuestra dirección.
- ¡Andy! ¡Por fin te encuentro! ¡Es Thalia! - exclamó, borrándome la sonrisa de los labios, haciendo que me exaltara de inmediato, creyendo que quizás el tipo ese le había hecho algo, levantándome de un salto de las piedras dispuesto a salir corriendo.
- ¡¿Qué pasó?! ¡¿Dónde está?! ¡¿Qué le hizo ese cabrón?! - exclamé un poco enloquecido, viendo cómo Emma abría mucho los ojos mientras me ponía las manos en los hombros.
- ¡No, no, no! ¡Ella está bien! ¡No le hicieron nada!
Es solo que… - exclamó alarmada ante mi reacción, antes de que suspirara para luego hacer el intento de darme una explicación - a ver, cálmate, ella está bien…
más o menos… a ver, es que después de que estuvo con ese chico en el mar, de pronto se salió y se veía muy seria y…
- ¡Si ese wey le hizo algo…!