3. Thalia #2
- Lo siento, son bastante idiotas - se disculpó Paco mientras yo sentía cómo el calor se me subía a la cara, sin siquiera atreverme a mirar en dirección de mi hermano, aunque estaba bien segura de que lo observó todo, negándome a dejarme vencer por ese impulso de curiosidad que me provocaba saber cómo había sido para él el ver a su hermana besando a un desconocido.
- No te preocupes, mis amigas tampoco son muy sensatas - le respondí, antes de mirar de nuevo en dirección del mar para ver cómo Emma y su chico salían del agua, notando la decadente erección que ese muchacho llevaba entre las piernas y la forma como mi amiga se arreglaba el bikini, dejándome claro que lo que hicieron esos dos bajo el agua fue mucho más interesante que los besos que me di con Paco, a quien miré en aquel momento de reojo, viendo como le sonreía a uno de sus amigos, preguntándome si tal vez hacer algo más con ese muchacho tan lindo sería o no una mala idea - oye, yo…
¿Qué te parece si nos metemos al mar? Estoy toda llena de arena y está haciendo mucho calor.
Creo que me caería bien refrescarme un ratito - le propuse con timidez, sintiéndome nerviosa y bastante avergonzada por haber usado esa palabra en diminutivo, exaltándome un poco cuando lo vi ponerse de pie y extenderme una mano para ayudarme a levantar, antes de que por fin mirara en dirección de mi hermano y de Josh, llevándome una gran sorpresa cuando vi que por ahí solamente estaba mi primo, quien había dejado de jugar con el perrito para sentarse sobre la hielera que llevamos, observando con no mucha discreción lo que hacía con ese muchacho a quien acababa de besar y con quien avanzaba hacia el mar tomados de la mano.
Un suspiro se me escapó en cuanto el agua me mojó los pies, sin dejar de avanzar ni soltar la mano de Paco, mirando con ansiedad lo mucho que mi senos se pronunciaban con ese bikini que no los tapaba como lo hubiera hecho cualquier otro traje de baño con el que me sintiera verdaderamente cómoda, sobresaltándome una y otra vez como efecto de la fría agua del mar que iba cubriendo lentamente más partes de mi cuerpo, una serie de reacciones que dejaron de importarme cuando de pronto lo sentí abrazándome por detrás, justo cuando el agua me llegaba un poco más arriba de la cintura, haciendo que sintiera en mi trasero lo duro que ya se había puesto, que me pusiera ansiosa, experimentando una rara mezcla de miedo y deseo que de alguna manera me hizo sentir muy excitada mientras disfrutaba de la manera como sus brazos me rodeaban la cintura, sintiendo cómo mis pechos descansaban en ellos, dejando que el chico se sintiera cómodo, porque en realidad pensé que con él podría llegar hasta el final, que podría dejarme llevar con ese muchacho y hacer aquello que resultaba quizás lo más significativo que me había propuesto hacer durante ese viaje.
- Luces muy nerviosa - susurró a mi oído, abrazándome con suavidad, pero haciéndome saber que estaba ahí y que estaba muy excitado - no tenemos que hacer nada que no quieras ¿Sabes?
La verdad es que me siento bastante afortunado con tan solo tenerte tan cerca de mí, porque en realidad eres muy hermosa y me encanta la idea de pasar algo de tiempo con una chica tan linda - dijo ese tal Paco, pegado a mi espalda, haciéndome reír nerviosa, incitándome a girar y poner mis manos en sus hombros, a mirarlo a los ojos mientras nos sonreíamos, sintiendo la fuerza de sus músculos con mis manos, dejando que mis dedos se deslizaran un poco por su piel en una sutil caricia.
- Sí, estoy un poco nerviosa. Es que yo nunca he hecho algo como esto.
Y a lo mejor crees que te estoy mintiendo, o que me estoy haciendo la difícil, pero no es así, en serio, lo que pasa es que…
- suspiré cuando los nervios estuvieron a punto de rebasarme - no soy muy buena con esto de lanzarme a la aventura.
En realidad nunca había besado a un chico que acabara de conocer y…
bueno, solo no seas un idiota conmigo, ¿Sí?
Se tan lindo como lo has sido hasta ahora - le dije en un tono tímido y suplicante, recibiendo una linda sonrisa de su parte mientras me tomaba de la cintura y me hacía pegarme a su cuerpo para volver a besarme, dejándome llevar por lo bien que se sentían sus labios al estar en contacto con los míos y lo delicioso que resultaba experimentar su cuerpo medio desnudo pegado a mí, porque era lindo percibir el calor de su pecho sobre mis senos que se aplastaban en su cuerpo, tanto que me hizo sentir bastante a gusto mientras nos besábamos, permitiéndome tomarlo de la nuca con mis manos mientras las suyas comenzaban a explorar mi cuerpo de una forma tan sutil y paciente que incluso resultó muy natural cuando los sentí tocándome el trasero, un momento en el que me hizo sonreír con su atrevimiento, pero sin que nuestros labios se separaran, disfrutando de ese instante en el que parecía que todo saldría bien, dejándome llevar por sus caricias y sus besos, sintiendo el deseo de que llegara tan lejos como quisiera hacerlo, de que fuera ese chico quien me hiciera sentir mujer por primera vez en mi vida.
- Besas muy rico - le dije cuando nos separamos un poco, sin abrir los ojos, sintiendo cómo sus manos subían lentamente por un costado de mi cuerpo hasta posarse sobre mis senos, estando resguardados bajo el anonimato que nos brindaba el agua, gozando de la sensual forma como ese muchacho me besaba el cuello, logrando que me excitara más y más a cada segundo que pasaba, que le apretara los músculos con fuerza, que metiera mis dedos entre su cabello para tratar de calmar ese fuego que comenzaba a crecer dentro de mí.
- Acabas de robarme las palabras - susurró antes de que volviera a besarme, de que me tomara del culo y me levantara en sus brazos, invitándome de esa manera a rodear su cintura con mis piernas, sintiendo cómo nuestros sexos se apretaban el uno contra el otro, robándome un gemido que no pude contener cuando lo sentí tan duro y más aún cuando ese chico atrevido me mordió el labio inferior, algo que nunca me hizo mi exnovio, que me resultó emocionante y me hizo sentir parte del grupo de mujeres que se atrevía a hacer cosas, que se dejaba llevar, que no le tenían miedo a entregarse a unos momentos de placer con un perfecto desconocido, sonriendo para besarlo una vez más, dejándome llevar por lo bien que se sintió estar con ese chico que hizo a un lado mi tanga y comenzó a acariciarme, haciéndome sentir expuesta con esa jugada, provocando que tragara saliva, que mis labios detuvieran los besos, que de pronto me pusiera demasiado nerviosa cuando sentí la punta de su glande acariciando mis labios, listo para hacer aquello que seguramente Emma hizo con ese chico con el que se metió en el mar.
Lamentablemente, en aquel momento en el que ese lindo muchacho me acariciaba con su sexo, en el que estuvo a punto de penetrarme en medio del mar, me di cuenta de que no estaba lista para llegar tan lejos, no con ese chico que acababa de conocer, no con un tipo que seguramente había hecho esa clase de cosas con decenas de mujeres muy dispuestas a entregarse a un momento de aventura, tan solo para sumar un hombre más a su lista.
- No, espera… esto no… no… - susurré cerca de su oído, sintiendo un gran alivio cuando el chico se detuvo, cuando sus manos dejaron de tocarme el trasero y se colocaron en mi cintura, viéndolo a los ojos cuando dejé de abrazarlo con las piernas y él me soltó, con suavidad, componiendo una sonrisa en su rostro que trató de ser amable, pero que no logró ocultar lo decepcionado que se sintió en el momento en el que lo rechacé - lo siento, no es que no quisiera hacerlo pero…
no quiero que mi primera vez sea así… yo…
lo siento, de verdad lo lamento - me disculpé, experimentando el impulso de salir corriendo de ahí para refugiarme en algún lugar en el que nadie pudiera verme.
- Tranquila, no pasa nada - dijo con esa voz suave en un intento de consolarme o tranquilizarme ante lo alterada que me puse, antes de que yo suspirara y sintiera de pronto muchas ganas de llorar a pesar de que ese chico en realidad había sido lindo y bastante respetuoso conmigo, de que saliera del mar en cuanto me acomodé el traje de baño, sin que él me siguiera, algo que en realidad entendí pues supuse que no quería que sus amigos vieran que lo había dejado con una carpa bajo el traje de baño.
Emma se reunió conmigo en cuanto dejé el agua, caminando a mi lado, mirándome preocupada mientras avanzábamos sin que yo pronunciara una sola palabra, haciendo hasta lo imposible por no llorar frente a mi amiga, porque no quería arruinarle el viaje, ni a ella ni a ninguna de esas chicas que estaban haciendo lo que podían para que no me derrumbara.
- ¿Estás bien? - me preguntó la pelirroja cuando ya no pudo soportar más mi silencio, mientras yo la observaba de reojo, mostrándose preocupada por mí, sin dejar de mirarme con esa expresión angustiada en su rostro.
- ¿Ese tarado te hizo algo que…? - preguntó Roxana cuando me alcanzó, caminando al otro lado de donde estaba Emma, hablando con ese aire sobreprotector en su voz que de alguna manera me hizo sentir aún más estúpida y avergonzada.