2. Thalia #5
- Juguetean con nosotros ¿Haciendo qué cosas, específicamente? - preguntó Josh con ese tono morboso que yo conocía bastante bien, dibujando una enorme sonrisa en los labios de Emma.
- Eso será cosa de Rox y mía, cada una decidirá qué quiere hacer con ustedes y qué tan lejos quiere llevar el juego. No te vas a poner celoso porque juegue con tu primo, ¿O sí? - le preguntó Emma a Josh, con ese tono desafiante que sabía que solamente iba calentar más a ese tarado.
- Dale con todo. No pienso perder esta apuesta - respondió mi primo, haciéndome sentir incómodo pues las cosas con mi hermana aún no se aclaraban y me molestaba que ella presenciara lo que haríamos, aunque por otro lado, tampoco quería ser el idiota que le arruinara el viaje y, ya entrados en el puto juego, no tenía pensado perder en esa clase de reto ante el tarado de mi primo.
- Vale, por supuesto que quien pierda tendrá un castigo que podremos ponerles en cualquier momento del viaje, así que más les vale que se esfuercen, porque ni crean que seremos suaves con ustedes dos - nos advirtió Emma, provocando que una vez más mirara a mi hermana, sintiéndome un poco más relajado cuando la vi sonriéndome por el espejo retrovisor.
- ¡Vale! ¡Hagámoslo! Mientras más pronto le pateé el trasero a ese precoz, más rápido regresaremos al camino - comenté, provocando las risas de todos en la camioneta - ¿Cómo quieren hacerlo? - Emma sonrió entusiasmada.
- Evelyn y Thalia serán las juezas. Ellas anunciarán que alguien se ha venido cuando vean la primera gota de semen saliéndoles del pene.
Rox y yo nos encargaremos de ustedes, claro que ninguna puede tocarles el amiguito hasta que el juego comience, así que…
bueno ¿Qué les parece si se bajan los chones?
- preguntó Emma, arrancando muchas risas que en aquella ocasión sonaron nerviosas, antes de que la chica me diera dos palmaditas en la pierna, como indicándome que debía darle algo de espacio, provocándome un suspiro importante mientras me acomodaba de lado en mi asiento y veía cómo ella se arrodillaba en el suelo de la camioneta, poniéndome muy nervioso cuando noté que Thalia se pasaba al asiento del copiloto - ya saben chicas, también les toca vigilar que no venga nadie - comentó la pelirroja mientras me bajaba los shorts que llevaba encima, dejando que mi miembro brincara al estar más o menos erecto, sintiéndome orgulloso al ver la lasciva expresión de asombro en la cara de Emma cuando mi sexo quedó a unos pocos centímetros de su rostro.
- ¡Lista para empezar! - exclamó Rox a mis espaldas, haciéndome ver por el retrovisor que ella también se había arrodillado en la parte trasera de la camioneta, ante la ansiosa y sorprendida mirada de Evelyn cuyos ojos se quedaron mirando fijamente el pene de mi primo.
- ¡Yo estoy listísima! Cuando des la orden, Evelyn - exclamó Emma mientras miraba mi miembro, humedeciéndose los labios, pero sin tocarme aún, suspirando ante esa pequeña demora de la chica que daría el banderazo de salida para esa extraña y muy morbosa competencia.
- ¡Comiencen! - exclamó Evelyn al fin, sonando nerviosa, antes de que sintiera la mano de Emma tomando mi miembro y escupiendo en mi glande para lubricarlo, iniciando de inmediato un recorrido que iba de la punta de mi miembro hasta su base, haciéndolo con una maestría tan evidente que era descaradamente obvio que no era el primer pene que pasaba por esas manos.
- ¡Que buena verga tienes, Josh! ¡Pero no creo que dures mucho, cariño!
¡Mírate, apenas te toqué y ya se te puso toda tiesa!
- escuché la voz de Roxana mientras trataba de humillar a mi primo, provocándome una risa espontánea que terminó cuando de pronto miré de reojo a mi hermana y noté lo atenta que estaba a lo que me hacía su amiga, una imagen que me hizo tragar saliva ante una situación que me puso muy mal, tanto que no pude contener ese gemido que se me escapó cuando Emma le dio un lengüetazo a mi pene, haciendo que me temblaran las manos, que las pusiera en el volante tan solo para tener algo que apretar.
- ¡Ahhh! ¡Carajo! - exclamé, abriendo mucho los ojos cuando Emma se metió mi pene en la boca, mirando hacia abajo tan solo para encontrarme con esa escena en la que la chica engullía mi miembro con un entusiasmo inesperado, sintiendo cómo movía su lengua, cómo me hacía disfrutar con esa deliciosa forma como succionaba mi miembro, obligándome a perder el juicio, haciendo que de pronto perdiera la noción de en dónde estábamos y de lo peligroso que sería que alguien nos viera haciendo eso en aquel lugar, una idea de la que fui consciente segundos después de aquella oleada de placer que me provocaron sus labios, que me hizo abrir los ojos para mirar alrededor y tratar de asegurarme de que nadie estuviera cerca, algo que en realidad no llegué a hacer, pues antes de que pudiera notar algo fuera de la camioneta, mis ojos se quedaron estancados en la imagen que me brindaban los senos de mi hermana gracias a ese generoso escote con que me los mostraba.
Por supuesto que aquel detalle no pasó por desapercibido para Thalia, algo que la hizo sonreír con un brillo coqueto en sus ojos, que la hizo mirar hacia atrás como para asegurarse de que nadie la viera antes de que juntara sus brazos para hacer que sus pechos se apretaran entre ellos, brindándome una imagen que me cautivó por completo y más aun cuando esa osada chica que no parecía ser mi hermana, comenzó a jugar con el contorno de su escote, dejándome ver un atisbo de la areola de uno de sus pezones, haciéndome tragar saliva, tentándome a tocarle un seno mientras un cosquilleo muy peligroso comenzaba a provocarme espasmos en las piernas y en la espalda, decidiendo dejar de mirarla cuando sentí que mi eyaculación estaba cerca, porque si esa clase de reto se les ocurrió tan solo para probarnos, no quería ni imaginar cómo castigarían al tipo que perdiera esa competencia; no obstante, mi hermana no me haría fáciles las cosas, pues en cuanto dejé de mirarla, ella me tomó de la barbilla y me obligó a verla, dejándome contemplar uno de sus senos completamente fuera de su blusa, sin que nadie viera lo que estaba pasando entre ella y yo, sin que ninguna de las otras personas en la camioneta notara cómo Thalia tomó mi mano del volante y la colocó sobre su seno, haciendo con ese simple gesto que mis defensas se hicieran pedazos y comenzara a eyacular en la boca de su amiga, quien se apartó dándome apenas un momento para quitar la mano de mi hermana y para que Thalia se cubriera, sonriendo al saber que nadie nos había visto mientras anunciaba mi derrota.
- ¡Andy ya se vino! - exclamó mi hermana con tono triunfal, al tiempo que un par de chorros caían en la cara de Emma, quien me siguió masturbando hasta que notó que ya no salía nada de mi miembro, mientras todos escuchábamos los reprimidos gemidos que Roxana y Josh emitían bajo la sorprendida mirada de Evelyn que no dejó de verlos hasta que ambos dejaron de moverse.
- ¡Esta zorra se cogió a tu primo! - exclamó Evelyn entre sorprendida y asustada, haciendo reír a todos en la camioneta antes de que la mano de Rox apareciera de pronto a un lado de mí, sosteniendo un condón usado y lleno con la leche de mi primo.
- ¡Qué asco! ¡Tira eso por la ventana! - le dijo Thalia sin dejar de reírse, hasta que de pronto el silencio que guardó Emma fue demasiado notorio para todos, pues no era la clase de chica que se quedara callada por cualquier cosa.
- ¿Estás bien? - le preguntó Thalia mientras Emma permanecía arrodillada, mirando su mano toda bañada con mi leche.
- Thalia, amiga, en el espíritu de probar cosas nuevas y atrevidas, dime algo ¿Alguna vez has probado la leche de macho?
- preguntó Emma, provocándome un vacío en el estómago cuando entendí por donde iban las cosas, mientras miraba cómo Thalia negaba con la cabeza - pues no sería una mala idea probar la de tu hermanito, porque en realidad está deliciosa, te lo digo yo que me acabo de tomar un par de tragos - le sugirió Emma, antes de que Evelyn asomara la cabeza por entre los asientos, contemplando la mano de su amiga con nerviosismo, como si aquello fuera algo que no podía dejar de mirar.
- Yo también quiero probar - susurró la chica, mirándome luego con ansiedad, con algo de vergüenza que pude notar en el rubor de sus mejillas, pero sin que ello le hiciera desistir en su convicción.
- Sí, sí quiero - dijo mi hermana, provocándome una punzada en el estómago aún más intensa que la anterior, mientras la veía acercando su mano a la de Emma, deslizando su dedo por la superficie, recogiendo con él una considerable cantidad de leche que miró con nerviosismo antes de verme a los ojos y meterse el dedo en la boca, cerrando los ojos cuando probó mi semilla, saboreando aquella sustancia mientras su boca se movía, dejándome saber que su lengua recorría su dedo para recoger de él toda la leche que lo ensuciaba, brindándome una escena tan morbosa que mi pene no tardó en ponerse muy duro de nuevo, retirando mi atención de la cara de mi hermana solamente cuando Evelyn gimió muy cerca de mí, haciendo que la mirara, que viera cómo le lamía la mano a su amiga, de una forma tan grotesca y algo desesperada con la que me tomó por sorpresa al ver la ansiedad con la que lo hacía, sin detenerse hasta que se aseguró de tragarse toda mi leche, antes de que se diera cuenta de que todos en la camioneta la estábamos viendo y se hiciera para atrás, recargando su espalda en el asiento, completamente avergonzada por la muestra tan apasionada y morbosa que acababa de obsequiarnos.
- Eso fue asombroso, Evelyn. En serio, fue inesperadamente sensual - susurró Josh desde su asiento, logrando que Rox y Emma asintieran mientras mi hermana y yo nos mirábamos a los ojos sonriendo con timidez, a la vez que yo me preguntaba qué tan lejos llegarían las cosas entre los dos durante ese viaje de experiencias nuevas y atrevidas.