1. Thalia #3
- Lo entiendo ¿Pero por qué quieres hacerlo todo de golpe? ¿Por qué quieres que todo pase tan lejos de casa? Donde no voy a poder cuidarte ni apoyarte si me necesitas o…
- ¿No se supone que las madres deben lanzar a sus hijos al mundo? Como lo hacen las pajaritas que avientan a sus crías del nido para que vuelen libres y…
- Sí, bueno, a veces esas crías terminan estampadas en la acera y hechas pomada - respondió, sin abandonar esa actitud reticente que se apoderó de cada una de sus palabras desde que le expuse lo que pretendía hacer en mis vacaciones, motivándome a decir algo que no pude expresar pues en aquel momento se escucharon algunas risas y poco después oímos la puerta de la entrada abriéndose.
- ¡Debiste ver la cara de idiota que pusiste cuando te dijo que te veías muy lindo!
- exclamó Josh, mi primo, antes de que él y mi hermano se rieran a carcajadas para luego reunirse con mamá y conmigo, soltando las maletas a la entrada de la cocina, de una forma ruidosa, bastante propia de ese par de brutos.
- ¡Carajo! ¡Parece que un pitufo te vomitó en la cabeza, mocosa!
- me molestó Andy antes de que me diera un beso muy tronado en el ojo y luego me alborotara el pelo, haciéndome sonreír cuando lo hizo, porque a pesar de que era un bruto me daba mucho gusto verlo de nuevo, después de un semestre en el que estuvo lejos de casa, pues él estudiaba en otro estado, en la misma universidad que Josh, con quien hacía todo desde que éramos muy pequeños.
- ¡A mí también me da gusto verte, menso!
¡Y no me digas mocosa! ¡A penas me llevas un año!
¡Tonto! - le reclamé, sintiendo luego cómo mi primo me abrazaba desde atrás y me lamía el cachete, algo a lo que ese maniático le llamaba un beso de vaca.
No tengo idea de por qué - ¡Ay, dios! ¡Odio que hagas eso!
¡Eres un asco! ¡Quién sabe qué cosas te habrás metido en la boca!
- le espeté antes de que me limpiara sus babas con una servilleta y ambos fueran a saludar a mamá.
- Que ni se te ocurra hacer esa cochinada conmigo, menso - le advirtió mamá a Josh, provocando sus risas para luego abrazarlo y después regresar a la mesa, mirándome de pronto como si una idea se hubiera gestado en su cabeza, una que entendí repentinamente mientras esos dos se sentaban y sus miradas se alternaban entre mi madre y yo.
- ¡No! ¡Que ni se te ocurra, mamá! ¡Eso sí que es una locura! - exclamé, sintiendo cómo el vacío en mi estómago crecía como un hoyo negro que se devoraba mi paciencia y mi cordura.
- Ellos podrían cuidarte a ti y a las chicas, además, confío lo suficiente en estos dos como para quedarme tranquila y saber que tú y tus amigas estarán a salvo, porque sé que son capaces de poner a cualquier idiota en su lugar - respondió con el atisbo de una sonrisa en sus labios, la clase de gesto que mostraba cuando creía que había ganado una batalla.
- ¿Cuidarte de qué cosa? ¿A quién hay que poner en su lugar? - preguntó Josh sin que ni mi madre ni yo le hiciéramos caso.
- ¡Claro que no! ¡Estos dos son unos mensos inmaduros que vana ahuyentar a todos los chicos que se me acerquen y no me van a dejar hacer nada de lo que quiero hacer!
¡Además son unos salvajes! ¿O es que ya olvidaste lo que le hicieron a ese muchacho del balneario cuando se me acercó?
¡Sólo me preguntó en dónde me había comprado mi hamburguesa y este par de tarados lo echaron a patadas!
¡Dudo mucho que el pobre se haya podido sentar sin que le dolieran las nalgas después de que le pegaron!
- le espeté, tratando de recordarle a mamá lo mensos y brutos que podían llegar a ser ese par de tarados.
- ¿Cuáles amigas? ¿Qué es lo que quieres hacer? - preguntó Andy, mi hermano, sin que ni mi madre ni yo le hiciéramos caso.
- Tienes que llevar a alguien que las cuide y estos dos son perfectos para ese trabajo, porque no dejaré que se vayan solas - respondió mi madre, empleando ese tono autoritario que odiaba que usara conmigo.
- ¿Ir solas a dónde? - intervino Josh, siendo una vez más ignorado por nosotras dos.
Un suspiro colérico se me escapó cuando de pronto las condiciones de mamá quedaron establecidas, antes de que mirara a esos dos, estando ambos completamente desconcertados, mirándonos a mi madre y a mí sin entender nada de lo que estaba pasando.
- ¿Y qué tal si le digo a Sydney que se vaya con nosotras? Ella es más grande, podría cuidarnos de cualquier cosa que… - traté de rebatir, pero esa obstinada mujer no estaba dispuesta a ceder.
- ¡Claro que no! ¡Tu prima está más loca que tú o que tus amigas! ¡De hecho si fuera ella con ustedes me quedaría mucho más preocupada de lo que ya lo estoy! - se exaltó mamá, levantando la voz, perdiendo la paciencia.
- ¿Podrían decirnos a dónde…? - preguntó Andy, suspirando al final con un aire exasperado cuando una vez más lo ignoramos.
- ¿Y qué tal mi tía Marisa? - lo intenté de nuevo, sintiendo una molestia en el estómago cuando mi madre compuso esa expresión de fastidio.
- ¡No vamos a molestar a tu tía para esto! ¡En ese caso preferiría ir yo y…!
- ¡Mamá, no me lo hagas tan difícil! ¡Por favor! - grité, levantándome de la mesa cuando esa mujer me hizo perder por completo la paciencia
- ¡Embaracé a una maestra! ¡Me cogí a un ganso!
¡Y me salieron pelos en las uñas! - exclamó de pronto Josh, haciendo que tanto mamá como yo lo miráramos, provocando las risas de mi hermano quien parecía muy divertido con todo lo que estaba pasando, a pesar de que no entendiera nada de todo lo que nos dijimos.
- ¿Podrían decirnos qué está ocurriendo? - preguntó al fin Andy, aprovechando el silencio que se creó ante las estupideces que dijo mi primo, logrando que finalmente le prestáramos atención.
- Tu hermana quiere irse de vacaciones a la playa y me pidió el búngalo para pasar un par de semanas ahí con sus amigas - le explicó mamá, suspirando en lo que me pareció un intento por guardar la calma, porque en realidad era una mujer muy tranquila a quien no le agradaba enojarse ni tampoco pelear con sus hijos.
- Vale, suena perfecto ¿Qué tiene eso de malo? - respondió mi hermano, haciéndome sentir respaldada a pesar de que era claro que no estaba al tanto de todo lo que pretendía hacer en esa escapada a la playa.
- ¡Nada, absolutamente nada! ¡Pero tu mamá está haciendo una tormenta en un vaso de agua! - exclamé.
- Lo que pasa es que tu hermana quiere “experimentar” cosas nuevas en ese lugar y… - respondió mi madre, haciendo énfasis en esa palabra en particular que entrecomilló con los gestos que hizo con sus dedos.
- ¡Suena aún mejor! ¡A la mocosa le hace falta salir más a menudo! - contestó mi hermano, haciéndome sonreír al ponerse de mi lado, algo que me hizo quedarme callada ante esa nueva ocasión en que el muy tarado me volvió a llamar mocosa.
- Ese no es el punto, lo que pasa es que…
- respondió mi madre tratando de defender su postura, deteniéndose cuando se dio cuenta de que estuvo a punto de decir algo que no le correspondía andar divulgando, provocando un silencio que me hizo resoplar resignada al verme obligada a contarle a esos dos lo que pasó la noche anterior.
- Lo que pasa es que ayer encontré a Esteban poniéndome el cuerno con una maestra.
El muy hijo de puta se la cogió afuera de la casa donde estábamos en una fiesta y…
- las palabras se me acabaron cuando ese nudo en la garganta volvió a lastimarme, antes de que notara la expresión de enfado que apareció en la cara de mi hermano.
- Ese imbécil hizo ¿Qué cosa? - preguntó, adoptando esa actitud de hermano mayor que me puso los pelos de punta cuando noté que sus puños se estaban cerrando con mucha fuerza y su mirada se hacía incómodamente intimidante.
- Andy, cálmate, no vas a… - le dijo mi madre, mostrándose preocupada al conocer muy bien la clase de cosas que hacía su hijo cuando se enfadaba.
- ¿Quién se cree ese pendejo para…? - comentó Josh, perdiendo el color, tensando todas las facciones de su rostro, abandonando esa actitud bonachona y desinteresada que mantuvo hasta un minuto atrás.
- Josh, no estás ayudando - lo reprendió mi mamá mientras los tomaba a los dos con mucha fuerza de los brazos y yo los miraba a uno y a otro, sintiéndome de pronto muy preocupada y un poquito asustada por lo que al parecer pretendían hacer hasta que logré sobreponerme a mis miedos y traté de imponerme sobre esos dos.
- Cálmense, por favor. No le van a hacer nada a ese tarado.
No voy a dejar que se metan en problemas por eso y además, ya terminé con él, ya no me importa - les aseguré con más miedo que convicción, provocando que Andy intercambiara una mirada significativa con Josh, antes de que ambos se recargaran en los respaldos de sus sillas, mirándome de esa forma con la que me invitaban a seguir hablando, a pesar de que era evidente que no creían que yo lo estuviera pasando tan bien con lo que ese desgraciado me hizo - el caso es que después de lo que pasó…
bueno… a ver, lo que quiero es hacer cosas que no haya hecho antes, ir a la playa con mis amigas, emborracharme, besarme con algunos chicos y tal vez…
- me detuve, sintiéndome de pronto muy apenada, experimentando cómo el color se me subía la cara y un calor muy abrumador se apoderaba de mi rostro.
- ¿Y tal vez…qué? - preguntó Josh, mirándome con curiosidad, de una forma similar a como lo hacía mi hermano, antes de que volteara a ver a mi mamá y, sin dejar de mirarla a los ojos, soltara aquello que en realidad parecía definir lo comprometida que estaba con mis intenciones de experimentar tantas cosas como pudiera durante aquellas vacaciones.