Secreta Obsesión (Sangre bajo el hielo 2) CAPITULO 28
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CAPITULO 28

La verdadera maldad es fingir ser bueno.

Toronto, mayo.

Tenemos unos días libres antes de iniciar los partidos de fin de liga de este año. Al fin me siento con algo de carta blanca para llevar a cabo mi plan.

Paso entre adornos y telas amontonadas en el salón principal y me dirijo a la segunda planta, la mía.

Dejo mi bolsa con el uniforme en la zona de lavandería y, en la cocina, escucho movimiento y un olor delicioso.

Me encamino hacia allí y veo la cabeza pelirroja de Red desde la puerta abierta.

Huele a carne y el humo sale de las sartenes, así que creo que hace unos filetes.

—No tienes que cocinar para mí —le recuerdo.

—Es lo mínimo que puedo hacer mientras me tienes secuestrado.

—Yo no, los chicos.

Me hicieron volver a la mansión y a Red conmigo mientras piensan y deciden qué hacen con nosotros.

Tuvimos una conversación difícil la noche en que llegamos de Edmonton y Gideon es el que peor lo lleva, pero ningún nivel de dolor puede obviar el hecho de que Red no es su padre, y que tanto él como Maddox también son unas víctimas de ellos, víctimas que no saben una mierda de lo que les hicimos y que nunca lo sabrán.

—¿Hoy es esa fiesta de disfraces?

Me siento en la mesa delante de un plato que ya está repleto de guarnición y ensalada, y Red pone un filete enorme y humeante dentro de él.

—Mañana.

—¿Crees que ella vendrá?

—Eso espero.

—¿Y si no lo hace?

—Iré a buscarla.

—¿Iremos?

—No, primero intentaré hablar con ella.

Y una mierda, primero se la voy a meter tan profunda que no volverá a tener la intención de jugar conmigo, y menos de dejar que el hijo de puta de Logan le grabe audios mientras gime su nombre.

—Vale —contesta Red, algo confuso—. Ese chico, Gideon, ¿crees que algún día se sentirá lo suficientemente bien como para que podamos hablar?

—¿Quieres hablar con él? —Asiente con tristeza al cabo de un rato.

—Pasamos por lo mismo, puede que no nos venga mal…

—Gideon es peculiar, Red, puede que pasara por lo mismo que tú, pero no lo vive de la misma manera.

Tú lograste revelarte, buscaste una salida.

Gideon se rindió y tuvimos que rescatarlo, se culpa por ello y por las cosas que siente, cree que es un ser erróneo y le cuesta mucho reconocerse a sí mismo en medio de tanta confusión.

Red asiente algo ausente, como analizando mis palabras.

—Él tiene a Kirian —argumenta con voz taimada.

—Nos tiene a todos —le aseguro.

—Quizá esto no está tan mal después de todo, Sterling. Quizá yo también debería permitirme tener a alguien a mi lado y dejar de vivir en la sombra. Mi hermana igual. Nuestros padres nos enseñaron a escondernos y aguantar, pero eso es una manera de mierda de vivir una vida.

—Lo es —reconozco.

—Te ayudaré con Maddox, Star —me río cuando utiliza ese mote—. ¿Quién sabe? Puede que tengas razón y, después de hablar conmigo, vuelvas a ser su estrella.

Él también se ríe, pero mi mirada se oscurece cuando recuerdo que eso no es una opción. No hay espacios para el puede, Maddox es mía, y va a estar a mi lado, aunque tenga que obligarla.