Secreta Obsesión (Sangre bajo el hielo 2) CAPITULO 13 #2
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CAPITULO 13 #2

—Solo la quería a ella. Podría habéroslo dicho, podría haberla sacado de allí con nosotros a escondidas de la policía, podría haberla convencido de que no les habíamos hecho nada a sus padres y obligaros a asumir su presencia.

Hay muchos podría, pero lo cierto es que no quería que nadie más que yo supiera de su existencia.

Maddox era mía, estaba hecha para mí, así como yo estaba hecho para ella, y cuando estábamos a solas, a escondidas, todo el jodido mundo que nos rodeaba desaparecía a nuestro alrededor.

No quería perder eso y fui egoísta, como mi madre lo fue al dejarme, y la perdí hace siete años por eso, como ahora os pierdo a vosotros.

Soy incapaz de sostener el peso de mi desgracia y cedo ante él, apoyo la espalda en la pared en la que hace unos segundos arrinconaba a esa rata traidora de Lucien y me deslizo por ella hasta sentarme en el suelo con las rodillas flexionadas, abatido.

—Sterling… —se preocupa Martina e intenta dar un paso adelante, pero Declan la bloquea.

—Sé que no merezco vuestro perdón —reconozco con la voz rota por el dolor que me provoca ver a mi mejor amigo mantener a su mujer lejos de mí—.

Os guardé este secreto durante demasiados años y ahora solo he sido capaz de contarlo porque me ha golpeado en la cara, pero nunca fue mi intención dañaros.

Maddox no es como sus padres, ella era diferente en todos los sentidos y yo la amaba por ello.

—¿Era a quien le gustaban las figuritas de payaso? —Kirian parece estar atando cabos y, como siempre, demasiado centrado en los dichosos payasos; pero, aún así, asiento—. ¿Es por ella por quién te tatuaste florecilla en el pecho?

Vuelvo a asentir y se me escapa una sonrisa amarga. Dije a todos que fue una locura de borrachera, pero es la cosa más consciente que he hecho en mi vida.

—Pues creo que es peligrosa —sentencia Gideon con tono severo—.

Me importa una mierda si odiaba a sus padres, sigue siendo la hija de esos hijos de puta y nada nos garantiza que ella, y ese pelirrojo imbécil que ahora forma parte de nuestro equipo, no hayan conspirado en nuestra contra durante años para descubrir lo que hicimos.

—Lo que hicimos no se puede descubrir. Nos aseguramos de eso —sentencia Declan con solemnidad y Martina se tensa. Ahora ella, al igual que nosotros, también lidia con ese peso en la conciencia.

—¿Estás seguro? Porque a lo mejor ya lo sabe, ¿le dijiste a tu novia lo que hicimos con sus padres, Sterling? —Gideon me enfrenta y me pongo en pie para asumir las miradas interrogativas de los demás.

—No lo hice, pero pensaba hacerlo al volver a por ella. —Lucien se ríe de forma irónica.

—¡¿Qué?! —Lo enfrento—. Estoy siendo sincero. Pensaba compartir mi vida con esa mujer y quería hacerla feliz, demostrarle que la había librado de sus padres…

—¡Y ahí está, amigos! —grita Lucien con aire teatral mientras me señala con ambas manos—. Ese es el verdadero motivo por el que instigó todo lo que sucedió —bufa Lucien.

—¿De qué coño hablas? —Me yergo y adopto una posición amenazante que él corresponde mientras noto como los demás se tensan a nuestro alrededor—. Gideon fue mi motivo.

—¡Y una mierda!

No puedo soportarlo, vuelvo a agarrar a Lucien del cuello de la camiseta y le hablo al ras de la cara.

—¿Qué coño insinúas?

—Que a lo mejor nos utilizaste a todos para que hiciéramos el trabajo sucio y te quitáramos los estorbos de en medio.

No puedo respirar.

—Hijo de puta…

Kirian gruñe a mi derecha, suelto a Lucien y lo empujo con fuerza.

—No podéis creer esa mierda —digo a los demás—.

Ella era mía, nos íbamos a casar en cuanto cumpliera los dieciocho años.

Si hubiera estado desesperado por adelantar ese momento hasta el punto de haberme librado de sus padres lo habría hecho mucho antes, hubiera inventado algo, cualquier cosa, pero vosotros lo sabéis, sabéis mejor que nadie lo que nos hicieron esos entrenadores, no solo a Gideon, sino a todos.

Lo único que hice fue seguir a Maddox y dejar que ella me mostrara lo que sucedía, lo que su padre te hacía —Gideon desvía la mirada—.

No podía callar como tú callaste durante años.

Tampoco pude callar cuando me mostró los vídeos en los que abusaba de Declan.

Ni cuando me contó que también lo hacía con Lucien.

Ni cuando vi desde el techo uno de los entrenamientos a los que sometía a Kirian.

Era criminal y vosotros mi familia, y si queréis culparla de algo, entonces solo podéis adjudicarle ser la razón por la que dejé de estar ciego y me di cuenta de que mis amigos eran las víctimas calladas y perfectas que esos hijos de puta necesitaban que fueran.

Callasteis durante años. —Miro a Lucien con intención para demostrarle que no es tan valiente—.

Yo no pude, y si eso me convierte en un instigador, entonces que así sea.

Kirian gruñe frustrado y las emociones me sobrepasan.

Es demasiado, demasiado para un solo día, demasiado para una vida entera.

—Solo quería salvaros, erais mi familia, mis amigos —sollozo con desespero—.

Tú eres peor que yo —acuso a Lucien con el dedo—.

Pareces saber mucho más de lo que dices, pareces saberlo todo, pero siempre callas.

Eres la puñetera rata silenciosa perfecta y nunca haces nada para salvar más que tu propio culo, porque eso fue lo que aprendiste cuando esa zorra despiadada te amaestró.

El ambiente, ya cargado y espeso cuál estancia repleta de gas, se transforma en un segundo, como si mis palabras hubieran encendido esa pequeña llama capaz de hacer volar todo por los aires.

No me gusta la violencia, la domino, porque si le permito entrar es ella la que me domina a mí y odio cuando eso pasa, odio parecerme a una persona a la que ni siquiera quiero recordar, pero reconozco que hay momentos en los que es necesaria, por eso me cuadro en posición de ataque para recibir el golpe de Lucien, pero nunca llega.

Kirian se transforma en un ser diferente, ese al que lo obligaban a ser durante esas sesiones infernales de entrenamiento.

Gruñe y arremete contra Lucien, lo tira al suelo de un solo puñetazo y se abalanza sobre él para mantenerlo retenido ante la sorpresa de todos y los gritos de Martina.

—¡¿Lo sabías?! ¿Sabías lo que le hacía a Gideon y no lo contaste? ¿Esa hija de puta te lo confesó mientras te obligaba a comerle el coño como un puto perro obediente?

—¡Que te jodan!

—¡¿Lo sabías?!

—Kirian. —Declan intenta intervenir.

—¡Aparta! —grita Lucien y su voz se corta debido al dolor, Kirian tiene el brazo flexionado sobre su garganta—. No pienso defenderme ante esas acusaciones. ¡No quiero hablar una mierda de esto solo porque lo diga este imbécil!

—¿Qué pasa si no tiene nada que ver con Sterling? ¿Qué pasa si solo me importa y necesito saberlo? ¡¿Tú lo sabías?!

—¡No! Que dejara que ella me jodiera no significa que pueda soportar que os jodieran a vosotros.

Kirian parece tranquilizarse con esas palabras. Todos lo hacemos. La verdad, Lucien es un hijo de puta egocéntrico, pero no creo que pudiera ser capaz de permitir algo como eso.

—Quítate de encima. Tú dormías a su lado todos esos años y tampoco lo notaste. Dejaste que ese hijo de puta te reventara el cerebro y tampoco hablaste, así que no quieras canalizar en mí tu propia culpa.

—Vas a morir.

—¡Callaos ya! —Gideon rompe la tensión, empuja a Kirian y este, después de unos segundos de lucha y reniegos, cede y se aleja de Lucien.

Todos volvemos a estar de pie y los observamos, en círculo—.

Yo no soy el tema, es Sterling y esa chica.

Nos mintió y me importa una mierda lo que digáis, es la hija de esos hijos de puta y Reese es su marido, así que, para mí, están en mi lista negra para el resto de la eternidad.

—Gideon…

—Tú también —sentencia y me destroza—. Me da igual que me salvaras, Sterling, me has mentido y en este equipo no se aceptan las mentiras. Has violado la regla más importante y eso es imposible de pasar por alto.

—Chicos. —Martina intenta intervenir.

—Quizá deberías irte a tu casa en la ciudad un tiempo, Sterling, permitirnos asimilarlo.

No es una sugerencia, Declan nunca sugiere nada, es una orden, y la pienso acatar porque, a pesar de que estos chicos son la única familia de verdad que he tenido nunca, no son la única que he querido.

Quise una junto a Maddox, una que me destrozó perder con su supuesta muerte, una que ella volatilizó para mí y ahora también necesito un poco de espacio para adaptarme a esta nueva realidad y planificar… mi venganza.

—Lamento que esto haya sucedido, chicos —reconozco—, sois mi familia. Pero ya cometí muchos errores y, no, no volveré a elegiros por encima de ella. Esta vez, Maddox Hallaway ya no podrá ocultarse de mí ni de nadie detrás de las paredes, tendrá que dar la cara y enfrentar la realidad.

—Está casada con Reese, idiota —farfulla Kirian al ver que doy un paso adelante.

—Esa es otra cuestión. Tiene que pagar con lágrimas y sangre haber roto esa promesa.

Sé como jugar al juego de las escondidas con Maddox, ya lo hice una vez. Ella ganó, pero no habrá una segunda victoria para ella.