Sebastian: Celos (Sebastian 2) Capítulo 24 #2
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Capítulo 24 #2

La primera vez, Christine fingió haber escuchado mal, pero la segunda le quemó las entrañas.

Ava y Sebastian habían intimado tanto como para que ella lo llamase por un diminutivo, cosa que ni siquiera Olivia se permitía, y las implicaciones de esa intimidad empezaron a corroerla de nuevo.

Estaba segura de que Sebastian había sido sincero con ella, pero no podía evitar sentir celos de esa relación de profunda admiración mutua que estaba descubriendo entre ambos.

Se sintió desplazada, relegada a un puesto de mera ayudante, y esa sensación la desasosegó más aún que el hecho de saber que se encontraban frente a un caso de seguridad internacional.

—Está bien, recapitulemos. Tenemos a alguien del gobierno con una especie de bomba implantada en la cabeza, alguien que puede ser manipulado con facilidad, doy por sentado —empezó Sebastian—.

Intuyo que esa persona ha sido la que ha permitido que todos esos sacos de fertilizante se hayan estado almacenando en secreto en los pasadizos, sea quien sea el interesado en plantar una bomba en el centro de Londres, se habrá puesto en contacto con nuestro hombre y habrá aplicado medidas coercitivas.

—El problema es que podría ser cualquiera de los de mi lista, todo el mundo es fácilmente manipulable si se aplica presión en el lugar correcto, y el número de candidatos es muy elevado, Sebastian.

—Ya, imaginaba que no iba a ser tan sencillo. La cuestión es qué es lo que pide el responsable de todo esto, y por qué se ha empeñado en quitarte de en medio precisamente ahora.

Olivia llevaba un rato cavilando, su mirada ceñuda clavada en las rodillas de Ava, y de repente una luz se iluminó en su interior.

—¡Tenía que ser ahora! ¡Pues claro! ¡Cómo no se nos había ocurrido antes! —exclamó.

Sebastian la miró expectante, pero al ver que ella no continuaba, movió la cabeza en señal de impaciencia.

—¡¿Qué?!

—Este fin de semana se celebra la cumbre sobre el cambio climático en Londres —empezó en voz baja—.

Están convocados todos los dirigentes y altos cargos europeos, personalidades de la industria del espectáculo, del deporte, así como altruistas y activistas de renombre que han ayudado a que la población tome conciencia del problema al que se enfrenta la humanidad.

Londres se va a convertir en un hervidero de grupos verdes, se espera que haya manifestaciones en contra de las emisiones de CO 2 , de la tala indiscriminada de árboles y de un sinfín más de temas relacionados. Si la bomba hiciese explosión…

—¡Sería una debacle! —completó Christine, interviniendo por fin en la conversación.

—Pero la cumbre se celebrará en el Lancaster House, la Torre de Londres queda bastante lejos de allí —puntualizó Sebastian, extrañado.

—Me temo que eso no es un inconveniente —añadió Christine, mirándolos con preocupación.

—No comprendo —dijo Sebastian.

Christine cogió un folio y empezó a garabatear sobre él para explicar su hallazgo, atrayendo la atención de todos.

—Veréis, una cantidad tan numerosa de compuestos volátiles ocupa…

un espacio en el aire. Esos efluvios, que han ido aumentando mes a mes, terminarán encontrando una salida, esparciéndose a través de los respiraderos de los edificios conectados entre sí, por lo que su alcance podría extenderse mucho más allá de la zona del Támesis; es más, si se hace correctamente, podrían dirigirse mediante canalizaciones a cualquier punto de interés.

—Podrían llevar la concentración de gases donde quisieran —murmuró Sebastian, horrorizado.

—O sea, que lo importante no era el área, sino encontrar un sitio bien ubicado y con espacio suficiente para albergar el fertilizante, un lugar que no fuese fácil de localizar.

Eligieron los túneles porque a nadie se le ocurriría mirar ahí dentro, siendo un lugar tan concurrido y vigilado —resumió Olivia.

—Y por sus condiciones ambientales específicas —añadió Christine.

—La desmantelación del grupo armado fue solo un paripé —dedujo Sebastian—.

Pensaron que nadie sospecharía de que hubiese un segundo explosivo oculto en el mismo sitio en el que habían encontrado el primero, mucho menos, si se dejaba a la vista.

Estoy seguro de que, durante el reconocimiento de los túneles, la policía se topó con los sacos de fertilizante y les restó importancia, pensando que simplemente se utilizaban los pasadizos como almacén, por lo que dieron carpetazo al asunto en cuanto desactivaron la bomba señuelo. ¡Brillante!

—Y al encarcelar a Richard, retrasaron cualquier investigación posterior sobre el caso.

Sabían que él sería la única persona que podría indagar más allá, el único al que le parecería extraño que todo hubiera resultado tan fácil, aparte de ti —indicó Christine—; así que lo obligaron a desviar su atención sobre el caso, arrebatándole la libertad.

—Desde luego, hacéis un gran equipo juntos —alabó Ava con sinceridad—. Teniendo prácticamente toda la información en mi poder, no había sido capaz de llegar a la resolución por mí misma. Debo estar perdiendo facultades.

—No —dijo Sebastian—. Te ha ocurrido lo mismo que a Richard: han desviado tu atención del asunto principal amenazando tu vida, Ava. El instinto de supervivencia es el más poderoso que tenemos.

Los cuatro permanecieron en silencio unos instantes, valorando sus posibilidades reales y el alcance de todo aquello si no intervenían inmediatamente. El problema radicaba en que no sabían exactamente por dónde empezar. Finalmente, Sebastian reanudó sus deducciones en voz alta.

—Tenemos que conseguir hablar con tu contacto, Ava. Intuyo que Richard sabe exactamente lo mismo que tú, por lo que es imperativo localizar a esa escurridiza voz al otro lado del teléfono que te ha estado dando órdenes y amenazando.

—No será fácil, pero puedo intentar averiguar quién es y dónde se esconde —respondió—.

Aunque me sería muy útil cerrar el círculo en torno a algún nombre para poder preparar mi actuación.

Quien quiera que se ocupase de contactar conmigo, es alguien importante y poderoso, así que tendré que asustarle arguyendo que sé más de lo que se supone que debería saber, y para ello tengo que tener una idea más aproximada de quién es el pez más gordo en esta historia.

—Veréis —intervino Christine—, yo he descubierto algo que puede ayudar a eso…

Los golpes en la puerta la interrumpieron. Sebastian, consternado, corrió escaleras abajo seguido de Olivia y, al abrir la puerta, se encontró con los ojos de Logan hirviendo de rabia.

—Sebastian Fairchild, quedas detenido por obstrucción a la justicia y encubrimiento de un prófugo de la ley.