Sebastian: Celos (Sebastian 2) Capítulo 22 #2
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Capítulo 22 #2

Estuvieron horas navegando, apuntando referencias y datos que, aunque parecían inconexos a priori, empezaron a conformar un posible mapa de actuación que hubiese empezado a crearse años atrás.

Saltaron varios nombres a la palestra, organizaciones internacionales sin ánimo de lucro, grupos armados aparentemente silenciados, pero ninguno de ellos terminaba de cuadrar del todo.

—Siento tener que decirlo, pero necesitamos que Ava aclare un poco más todo este galimatías —dijo Sebastian, agotado de buscar.

Christine levantó inmediatamente la cabeza de su portátil, buscó con su mirada la de Sebastian, alarmada al escuchar ese nombre de nuevo; pero solo encontró reafirmación en los ojos de su pareja y, aunque disgustada, terminó por asentir.

—Si ella sabe más sobre todo esto, ¿por qué no te lo contó durante la cena? —preguntó.

—Porque es Ava Lutman. Le gusta manejar los hilos de este circo que se ha organizado en torno a ella —dijo Sebastian.

—Tenemos que ir a verla, Sebastian —lo urgió Olivia—, tenemos que lograr que nos sea totalmente franca o no podremos solucionar esto a tiempo.

—El problema es que no sé cuál es su paradero —Sebastian frunció los labios, frustrado—, ella no quiso aclarármelo, como tantas otras cosas.

—Está jugando contigo —murmuró Christine, resignada—, solo quiere tu atención.

—En efecto. Y lo malo es que lo está consiguiendo.

Sebastian no apreció la tristeza que había invadido el rostro de Christine, estaba demasiado centrado en intentar desenmarañar todos aquellos hilos que no llevaban a ningún sitio como para notarlo; sin embargo, Olivia sí que se dio cuenta y sintió un pálpito, uno oscuro que la preocupó.

Buscó sus ojos e intentó hacerle entender con su expresión que no quedaba otra opción, pero la mirada que Christine le devolvió gritaba desacuerdo, y sobre todo angustia por tener que depender de esa mujer para poder avanzar. Entonces, tuvo una idea.

—Puede que Richard también sepa más de lo que nos ha dejado creer…

El aventurado comentario de Olivia hizo que Sebastian alzase las cejas.

Por supuesto, ya había barajado la posibilidad de que Ava y Richard tuviesen una relación mucho más estrecha de lo que él creía.

Era probable que se hubiesen visto en más de una ocasión a lo largo de los años, siendo dos personas que poseían acceso a información tan relevante como para poner en peligro la seguridad nacional.

Incluso era posible que se hubiesen visto a menudo… y en Londres.

—Olivia, eres fantástica —dijo, sonriendo—.

Ya va siendo hora de que saquemos su estirado trasero de la cárcel.

Está bien, tenemos que dividirnos. Christine —Sebastian buscó sus ojos para captar su atención—, necesito información precisa sobre los posibles escenarios de detonación y alcance en el caso de que esa supuesta bomba explotase, y estaría genial saber qué empresas han podido tener acceso a la Torre, así podríamos acotar el marco de acción y reducir la lista que hemos confeccionado a un par de nombres.

Puede que Richard tenga algo que añadir, pero dudo que sepa quién está realmente detrás de todo esto.

—Descuida, lo tendré listo en un par de horas —afirmó Christine.

—Espero tardar menos. Olivia, tú…

—Yo voy contigo a comisaría, puede que Logan te admire, pero no te permitirá hablar con Richard si no es acompañado de un agente, y me niego a que sea él quien se entere de los trapos sucios de tu tío —lo interrumpió Olivia con decisión.

—Está bien. Pongámonos en marcha ahora mismo.

Al salir a la calle, y justo antes de subir al taxi que Sebastian acababa de detener con un gesto, Olivia lo sujetó por el brazo.

—Dijiste que cuando estuviésemos en tu apartamento todos juntos, me dirías el nombre de esa persona tan peligrosa que mencionaste en el mensaje que le escribiste a Ava.

—No sé a qué te refieres —disimuló Sebastian.

—No me trates como si fuera idiota, no me lo merezco —lo retó.

Sebastian la miró a los ojos detenidamente, casi escudriñándola. No quería desvelar el misterio, no debía hacerlo.

—Conozco a un hombre, alguien oscuro y violento con quien nadie debería tratar bajo ningún concepto, pero que podría guiar mis pasos en caso de que fuese absolutamente necesario.

—¿Y puedo saber de qué lo conoces?

—Si estuviera aquí Ava, te respondería con una de sus frases lapidarias —intentó bromear para eludir el tema—. Porque me he portado mal, Olivia.

—Pero, ¿quién es? —insistió Olivia, preocupada.

—Alguien que estuvo en el infierno y salió de él pagando un alto precio; pero esa hazaña le ha otorgado un poder casi ilimitado.

—No me gustas cuando te pones tan críptico, Sebastian —murmuró, fastidiada.

—Ni tú a mí cuando me haces preguntas incómodas que no quiero ni debo responder —zanjó Sebastian, abriendo la puerta del taxi—. Tranquila, solo lo dije porque estaba desesperado, ahora tenemos un hilo del que tirar y mucho trabajo por delante. Olvídate de él.

Olivia subió al taxi en silencio, pero no podía dejar de darle vueltas al asunto.

Odiaba que Sebastian le ocultara cosas de tanta importancia como la identidad de una persona que podía ayudarle cuando estuviera en un gran apuro, sobre todo porque el tono que había utilizado al referirse a él le decía que ese hombre se cobraría también un alto precio por sus servicios.

Así que volvió a insistir.

—Dime al menos su nombre de pila.

Sebastian giró su cabeza despacio, miró a Olivia a los ojos y le dedicó una media sonrisa de superioridad.

—¿Sabes acaso el nombre de pila del diablo?