Se ruega no enviar flores Capítulo 35
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Capítulo 35

AVISO. El servicio de administración permanecerá cerrado el domingo. Urgencias, en el número habitual.

— Tablón, Tanatorio Iribas

Vino el domingo ocho a las once de la mañana.

Yo estaba en el despacho con las facturas de marzo, sola, con el portón de la calle cerrado y la puerta de servicio abierta, que es como se está en una funeraria un domingo por la mañana cuando no hay nadie dentro.

Subió sin llamar, porque lleva desde octubre subiendo sin llamar, y se quedó de pie.

—¿Puedo sentarme?

—Siéntate.

Se sentó en la silla de las visitas y dejó la carpeta en el suelo, al lado del pie.

—Providencia ha adjudicado. Se van catorce pueblos. Te quedan cinco.

—Lo sé desde el viernes a las diez menos veinte.

Se le quedó la cara un momento en el sitio.

—Vale.

—Loli me lo dijo con las tazas puestas.

—Vale —repitió.

Se pasó la mano por la boca.

—Nerea, yo he venido a contarte una cosa y la voy a contar entera porque llevo cuatro meses debiéndotela.

—Cuéntala.

Y lo hizo.

Lo hizo bien, además, ordenado y sin quitarse nada, que es lo que él sabe hacer.

Que trabaja para Grupo Tránsito. Que Ferreiro es del grupo desde 2019 y que él vende cajas lo justo para poder estar dentro de las casas.

Que su trabajo se llama desarrollo corporativo y que consiste en entrar en una funeraria familiar, mirarla cuatro o cinco meses y escribir cuánto vale de verdad.

Que hay un expediente que se llama OLARZA-114.

Que su jefa se llama Marga Duñabeitia. Que la mujer del abrigo bueno del martes en Zaldúa no era de la parte industrial.

Que llegó el veintinueve de octubre.

Le dejé llegar hasta el final. No le interrumpí ni una vez.

Tardó siete u ocho minutos y yo estuve todo ese rato con las dos manos en la mesa, quieta, mirándole, y cuando terminó y se echó hacia atrás en la silla con esa cosa de alivio que le pasa a la gente cuando por fin lo suelta, abrí el cajón de la izquierda y saqué la carpeta.

La tengo ahí desde el veinte de noviembre.

Puse encima de la mesa la tercera hoja del anexo de gama y le di la vuelta y le puse el dedo en el pie de página, en el cuerpo pequeño.

Ataúdes Ferreiro, S.L.U., sociedad unipersonal participada al 100 % por Grupo Tránsito Servicios Funerarios, S.A.

—Veinte de noviembre —dije—. A las nueve y veinte de la noche estaba haciendo las nóminas y cogí la bandeja de firmar.

No dijo nada.

—Te busqué. Tardé once minutos. Sales en una nota de prensa de octubre de 2023, el tercero por la izquierda, con una corbata que aquí no llevas.

—Nerea.

—Y firmé el anexo esa misma noche y le puse un pósit a Marisa para que saliera el lunes.

Cogió la hoja y la miró como se mira un papel que ya se conoce.

—Ciento ocho días —dijo.

—Ciento ocho.

Le puse el resto encima. No de golpe: uno detrás de otro, que es como se ponen las cosas cuando se quiere que la otra persona no pueda contestar a ninguna.

Que la ocupación de salas del setenta y uno por ciento la inventé yo contando dos veces el día de entrada y el de salida.

Que la residencia no nos llama a nosotros primero, ni desde 2019 ni desde nunca, y que la directora se llama Amaya y me dijo que no en diciembre y otra vez en enero.

Que no tengo ninguna tarifa cerrada con Pamplona hasta 2029, que tengo doscientos treinta y dos euros con revisión anual y que en 2019, un año, uno, me lo dejaron en ciento noventa.

Que el veinticuatro de noviembre empecé a pintar y a cambiar la moqueta, y que la moqueta está puesta encima de una gravilla y que en marzo se va a levantar por la junta de la puerta, y que eso me lo dijo Chuchi delante y yo le dije que la pusiera igual.

Que le he estado enseñando una casa maquillada durante cuatro meses.

Y por último saqué el móvil y le puse la tercera fotografía.

Coste comparado de entrada en plaza. Entrada por adquisición: 94.000 € de implantación más precio de compra. Entrada por concertación: 0 €. Coste de espera Olarza: once meses.

Y la nota al pie.

Damián se quedó con el móvil en la mano más rato del que hacía falta para leer tres líneas.

—Esto lo escribí a las seis y media de la mañana del dieciséis de enero.

—Ya lo sé. Lo pone.

—El informe seis dice treinta y seis meses.

—Qué bien.

—Lo escribí el treinta de enero. Lo cambié.

—Damián, no me interesa.

Y no me interesaba. Esa es la parte que no sé explicar bien: que en ese momento no me interesaba nada de lo que él hubiera cambiado después, y que sigo sin saber si eso fue justo.

—¿Dónde hiciste la foto? —dijo.

—En la sala tres de la primera planta. Sábado, once y veinte. Estaban los camareros sacando el café y les dije que ya podían recoger.

Dejó el móvil en la mesa.

—Ya —dijo—. Somos idénticos.

—No.

—¿No?

—No. Y ahora dime una cosa.

Cogí aire.

Llevaba desde el viernes por la tarde con esto en la cabeza.

Zaragoza no sabe dónde está Olarza. Zaragoza tiene una hoja de cuatro filas y una técnica que se llama Ana Belén Moliner.

Alguien tuvo que decirle a alguien que en Navarra media el concierto era un apretón de manos de 1994 y que la persona que lo sostenía tenía cincuenta y nueve años y ningún papel firmado.

—¿Cuándo escribiste lo de Loli?

Damián no preguntó qué quería decir.

—El cinco de noviembre.

—Enséñamelo.

Se agachó, abrió la carpeta, sacó el portátil, lo puso encima de la mesa y lo giró.

Informe de campo n.º 2 — Estructura de derivación. Evaluador: D. Sotelo. Fecha: 05/11.

Agente: Berrueta Sanz, Dolores. 31 años de antigüedad en la delegación comarcal.

Origen del acuerdo: año 1994, entre la agente y el titular fallecido. Sin contrato, sin adenda, sin condiciones escritas conocidas.

Concierto con agente comarcal: relación personal, no contractualizada. Vulnerabilidad alta.

Cinco de noviembre.

Ocho días después de llegar. Quince días antes de que yo abriera la bandeja de firmar.

—Yo escribí eso el cinco de noviembre —dijo—. No te conocía. No sabía ni cómo te llamabas de segundo apellido.

—Ya.

—Era mi trabajo y lo hice bien y lo hice antes de nada.

—Ya lo sé. Eso es lo peor.

—¿Por qué es lo peor?

—Porque yo empecé a mentirte el veinticuatro de noviembre —dije—. Cuatro días después de saber quién eras. Y tú me lo hiciste el cinco, cuando yo no había hecho nada todavía.

Damián cerró el portátil.

—Y yo llevo desde el veinticinco de febrero sin escribir una línea de este expediente. Me negué a mandar el siete. Lo firmó ella.

—Eso está muy bien.

—No lo digo para que esté bien.

—Pues no sé para qué lo dices.

Se levantó y se puso de espaldas a la ventana, y ahí soltó la única cosa de toda la mañana que no pude contestar.

—El martes en Zaldúa nos colocaste —dijo—. A las dos. En el único sitio del porche desde el que se ve el camino entero. Y el lunes habías estado allí con una carretilla.

—Sí.

—Y esa mujer se cogió un día de asuntos propios.

—Sí.

Nos quedamos así un rato. Yo tenía las facturas de marzo debajo de la carpeta y él tenía la mano en el respaldo de la silla.

—Yo no vine a hacerte esto —dijo.

—Ya lo sé.

—Y lo que pasó en enero no lo hice por el expediente.

—Ya lo sé, Damián. Y yo tampoco.

Y ahí estaba todo. No había más y las dos cosas eran verdad y no se compensaban, y no había ninguna frase que pusiera aquello en su sitio, y ninguno de los dos la buscó, que es lo único de aquella mañana que me parece bien.

Se agachó y recogió la carpeta del suelo.

—¿Me llevo los dos Ciclo?

—Déjalos.

—Es que son míos.

—Déjalos ahí, Damián.

Bajamos los dos por la escalera. Él delante.

En la planta de abajo, en la puerta de servicio, me adelanté y se la abrí y la sujeté, porque es lo que hago con todo el mundo desde hace doce años y porque no se me ocurrió otra cosa que hacer con las manos.

Pasó por delante y se paró en el escalón.

—Nerea.

—Anda, vete.

Cerré. Subí al despacho y seguí con las facturas de marzo, que eran dieciséis y me quedaban once.

1. Facturas de marzo: terminar hoy. Quedan 11.

2. Zudaire: cobrar. Fraccionar si lo piden.

3. Llamar al marmolista.

4. Ferreiro: pedir a Ourense el nombre del delegado nuevo. Por correo.

5. Marisa: previsión con 58, la que pedí el viernes. Para el jueves.