45 Zeth
Mientras recorremos los pasillos para encontrarnos con nuestro destino, pienso que el jefe de los Black Talons tampoco me preocupa tanto.
No estoy pensando en qué nos pasará si Sloane mete la pata.
No estoy pensando en qué pasará cuando Alexis descubra que su hermana está aquí, en este puto agujero, y nos delate a los dos.
Solo estoy pensando en una cosa:
«Ha venido a buscarme».
La atacaron. Se defendió y salvó a Lacey.
Se pasó dos días conduciendo y luego hizo algo completamente desconcertante: corrió hacia mí.
Debería haber salido corriendo en la dirección opuesta, pero no lo hizo.
Acudió a mí como si yo fuese su maldito salvador.
Como si yo pudiese arreglarlo todo, como si fuese capaz de protegerla.
Como si estuviese lo bastante entero para mantener unidos todos sus pedacitos rotos.
Y entonces me abrazó, como si nada. Mierda.
Y por un segundo, un solo segundo horrible y aterrador…
Sacudo la cabeza, tratando de no pensar en ello. Pero es un pensamiento peligroso, y no será muy fácil ignorarlo.
Solo por un segundo, sentí que tal vez ella también fuese capaz de reconstruirme a mí.