21 Zeth
Aguanto veinte putos minutos antes de sentir el impulso de destrozar el apartamento.
Aunque ya está hecho mierda después de lo de anoche, y Ganya me ha estado lanzando miradas asesinas desde que ha llegado para limpiar.
Parece que mis invitados se lo pasaron de puta madre, aunque yo qué voy a saber.
Estuve horas escondido en esa habitación oscura, esperándola, ni lo más remotamente interesado en unirme a ellos.
Muy poco propio de mí. Desde que Sloane volvió a aparecer en mi vida, todo se ha ido a la mierda.
Es su puta culpa.
¡Y aún ha tenido las agallas de tirarme mierda a mí! Debería haberla echado a primera hora de la mañana, cuando lo he hecho con todos los demás. No, qué va. No debería haber dejado ni que se quedase a dormir, joder.
—¿Necesitas algo más esta mañana, jefe? —Michael, como buen asesino sigiloso, ha entrado en el apartamento sin hacer ni un solo ruido.
Me paso las manos por el pelo mientras contemplo la ciudad con el ceño fruncido.
¿Por qué me estoy haciendo esto? Las cosas me iban bien.
Es más, estaba feliz de cojones, hostia.
Hace dos años salí corriendo después de acostarme con Sloane porque lo sabía.
Sabía que pasaría esto, joder, y ahora mira dónde estamos.
—Sí. —Suspiro—. Manda un email al grupo. Infórmales de que este tipo de encuentros quedan cancelados hasta nuevo aviso.
Esto es una puta mierda. Sloane me lo ha estropeado todo. Porque ahora, pensar en follarme a alguien que no sea ella me parece absurdo. Inútil. No estoy enamorado de la chica. No lo estoy. Simplemente, hay algo en ella que necesito.
Me olvido de las siluetas de los rascacielos y centro mi mal humor en Michael.
No es hombre de muchas palabras, un rasgo que me gusta de él.
Sin embargo, hoy no le hace falta decir absolutamente nada porque tiene los pensamientos escritos en la cara, claros como el agua.
Al muy cabrón esto le parece graciosísimo.
—Y ya de paso te borras esa sonrisilla de la cara —le suelto.
—No estoy sonriendo, Zee. Solo estoy observando algo que jamás creí que vería.
—¿De qué hablas, eh? —Ahora mismo me enzarzaría encantado en una pelea.
Asestarle un puñetazo a algo me sentaría de lujo, pero Michael solo está siendo Michael.
Además, somos rivales demasiado igualados para una pelea rápida.
Tardaría bastante en hacerle morder el polvo.
Él me mira y me sonríe como si supiese exactamente lo que estoy pensando.
—Pues de esa chica. Y de ti. Y de que hayas cancelado tus fiestecitas mensuales. Eso habla por sí solo, no digo más.
—Pues no, no habla en absoluto. Solo deja de… ¡Deja de sonreír! ¿Rufus te ha dicho algo?
Michael se borra la sonrisilla y va al grano.
—Pues resulta que sí. Uno de los chicos de Jacob Dixon dice que hay una chica que coincide con la descripción que has dado trabajando en uno de los complejos de los Black Talons.
—¿Trabajando? —Sé muy bien lo que eso significa. Jacob Dixon, el jefe de los Black Talons, es uno de los principales proxenetas de California. Sus instalaciones son conocidas en todo el país (qué digo, ¡en todo el mundo!) por las mierdas depravadas que tienen lugar entre sus muros.
Michael asiente.
—Trabajando, sí.
En presente. No en pasado.
Mierda. Debería ser capaz de desoír esta información. Jacob no es un tipo con el que convenga meterse, y si la hermana de Sloane lleva allí dos años, no me cabe duda de que ya no es la misma chica que ella recuerda. A estas alturas, debe de ser una persona muy distinta.
—Benji me mandó una foto que consiguió hacer ayer, cuando estuvo allí.
¿Quieres echarle un vistazo? —pregunta Michael.
Benji era uno de los chicos de Charlie hasta que cayó en desgracia después de cagarla hasta el fondo con un robo a mano armada que cometió él solito, en su tiempo libre.
A tres manzanas de donde vivía. A Charlie le pareció que había sido una idiotez.
Por aquello de que no se caga donde se come y todo eso.
—¿Hizo una foto? Está pirado el muy hijo de puta. Jake se lo cargará si lo descubre haciéndolo.
Michael se encoge de hombros.
—El chaval ha estado haciendo algún que otro trabajillo para los Talons.
Confían en él más que en los otros matones que tienen currando para ellos —contesta Michael mientras busca en su móvil.
Cuando encuentra la foto, me la enseña. En la pantalla aparece la foto borrosa de una mujer joven con una densa melena oscura y ondulada y una camiseta ancha que engulle su cuerpo menudo.
No está mirando directamente a cámara, pero su cara se aprecia lo suficiente: es la hermana de Sloane, sin duda. Exhalo con fuerza—. ¿Es ella?
—Sí. Seguro.
—¿Cómo quieres proceder?
—Con puto cuidado. —Charlie y Jake fueron rivales durante un tiempo, hasta hace unos tres años.
Charlie desapareció durante una semana y me dijo que me quedara en casa, lo que ya en sí era bastante extraño, y, cuando volvió, las cosas con los Talons iban sobre ruedas.
En su momento me pareció sospechoso de cojones.
Una paz así, tan repentina, suele estar vinculada con los negocios, y las drogas y las armas de Charlie van hacia el sur, y no hacia el norte.
Pero yo no soy precisamente estúpido. He aprendido a cerrar el pico en lugar de hacer preguntas peligrosas—.
Si bajamos hasta allí, Charlie se va a enterar.
Michael se queda pensativo. El tipo es más que músculos; su cerebro es igual de letal. Puede que no siempre lo aprecie, y que a veces ni siquiera me caiga bien, pero siempre da buenos consejos, sobre todo cuando se trata de un asunto como este.
—Dile a Charlie que vas a visitar a la familia. Y asegúrate de que se entere de que ya no celebras tus fiestas. Deja pasar un par de semanas. Entonces tendrá sentido que vayas a ver a Jacob. Dará por hecho que has ido para meterla en caliente.
Contesto con un gruñido. Charlie sabe que la única familia que tengo en el mundo es la muerta de hambre que estaba casada con mi tío, el que me molía a palos. No nos tenemos mucho cariño, pero quizá cuele. Quizá. Si consigo vendérselo bien.
—¿Quieres llevarte a un equipo? —pregunta Michael.
—Ni de coña. Si me presento allí con un grupo de tíos, no pasaremos ni de la puerta principal. No, no podemos llamar tanto la atención.
—¿Y si te llevas a una chica?
Lo miro con una ceja enarcada y me presiono los labios con los nudillos.
—¿Qué quieres decir con que me lleve a una chica?
—Es lo que estará esperando. Me parece que Charlie le manda chicas todo el rato. Selecciona sobre todo vírgenes, pero de vez en cuando acepta chicas con un poco de experiencia. Jacob las revende ahí, en Los Ángeles, para obtener beneficios.
¿Podría decir que Charlie me ha mandado allí con una chica?
Me da un vuelco el estómago solo de pensarlo.
La primera persona que me viene a la mente es Lacey, pero jamás se me ocurriría pedirle algo así.
Jamás. Ya está bastante jodida tal y como está.
No, y la única opción que me quedaría sería Sloane, lo que es completamente inaceptable.
Aunque solo sea para fingir y nadie la vaya a tocar…
Es demasiado arriesgado. ¿Y si algo sale mal?
¿Y si Jacob quiere probarla? No podría tolerarlo. Acabaríamos los dos muertos, joder.
—Eso no funcionará, Michael. Necesitamos encontrar otra solución.
No me lo discute. Nos quedamos en un pesado silencio unos instantes, y luego se mete las manos en los bolsillos.
—Está bien, jefe. ¿Algo más de momento?
—Sí, hay algo más. —Joder, joder, joder. Esta es la puta peor idea que he tenido en la vida, pero… No. Ni siquiera tengo excusa. Soy un idiota y punto—. Necesito que vayas a ver a alguien de mi parte.
—¿A la chica de anoche?
—Sí, a ella. Necesito que le des una cosa.
—Preparo lo que quiero que Michael le entregue y se marcha.
En cuanto cierra la puerta tras de sí, me entran ganas de salir detrás de él y darle un puñetazo en la boca por no hacerme ver que me estoy comportando como un idiota.
Normalmente es algo que se le da muy bien, pero esta vez se ha limitado a acceder a lo que le he pedido y largarse.
¿Qué narices significa eso? Pero en lugar de perseguirlo, cojo el móvil y lo llamo.
Miro por la ventana y veo que se detiene cuando le suena el teléfono.
Se lo saca del bolsillo y mira hacia arriba al responder.
—¿Has cambiado de opinión?
Aprieto los dientes y cierro los ojos. Esto lo cambia todo.
—No. Pero no te vayas de su lado hasta que no haya hecho lo que le he pedido, ¿de acuerdo? No la pierdas de vista bajo ningún concepto.