Sálvame de tiempo. LA INVITACIÓN
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LA INVITACIÓN

Los días continuaban pasando. Ya había pasado un mes desde que me había quedado sin trabajo y me había sumido en un sopor y en una rutina que me drenaban la energía.

Cada vez me encontraba más cansado y me apetecía menos salir de casa.

Por veces tenía episodios de malestar general inexplicables. De seguir así tendría que ir al médico.

Seguía viéndome con Vasilii y Katerina, aunque me resultaba incómodo luego de saber el secreto de Katerina.

Sin embargo, ella parecía completamente entera y ya empezaba a dudar de si me había imaginado algo o ella me había mentido.

Parecía imposible aguantar la compostura, o impostura, luego de verla como se había derrumbado ante mí.

Por si fuera poco la búsqueda de trabajo no iba demasiado bien. Estaba un poco quemado del trabajo en ingeniería y no encontraba nada que me animara realmente a hacer.

Quizás debería buscar algo liviano, que no me exija mucho y pueda dejar cuando quiera sin pensar que pierdo una oportunidad.

Por otro lado, las quedadas con Paty y Helena parecían lo único que me animaba. Y a ellas parecía que también les gustaba hacer algo con alguien ajeno a su grupo.

Ahora ya no hacíamos senderismo en sitios lejanos.

Después del accidente se habían quedado sin coche e íbamos a lugares cercanos.

Sin embargo, se ponían creativas con los planes.

Les gustaban los deportes, en los que evidentemente eran imbatibles; el cine o el teatro.

No hacíamos planes de comer, pero se mezclaban muy fácil entre la gente.

Para el que no supiera la clase de criaturas que eran, pasaban completamente desapercibidas.

La conexión con Paty también parecía hacerse cada vez mas fuerte. Cada vez podía percibirla desde más lejos y descifraba mejor sus emociones y su estado de ánimo. Poco a poco, me iba acomodando a la sensación de tener un eco en mi cabeza y convivir como si otra persona viviera dentro de mí.

También ella parecía sentirse más cómoda conmigo cerca y, aunque después del incidente erótico no estaba seguro de como lo llevaríamos, resulta que todo evolucionó muy fácil.

Ya no reprimíamos nuestros pensamientos y emociones.

Simplemente los aceptábamos y aprendíamos a convivir con los del otro.

De vez en cuando un deseo furtivo o un pensamiento sensual aparecían.

Sin embargo, sabíamos lo que pasaría y recuperábamos el control.

Un día, a mediodía, me disponía a ponerme a hacer la comida cuando sonó el teléfono. Era Helena.

—¿Sí?

—Hola Arturo. Oye, mira, resulta que el jueves de la semana que viene es el cumpleaños de Paty. Habíamos pensado en hacerle una pequeña celebración aquí en casa y nos gustaría que vinieras.

—¿Yo?

—¡Síi! Vente, han venido Mina y João y quieren conocerte.

Aquello me dejó estupefacto.

¿Cómo que Mina y João? ¿Acaso se lo habían contado? ¿Para que querían que fuera yo? ¿No es que había reglas? ¿Para que se iban a reunir todos?

Entonces me acordé de lo dispuesta que había estado Helena a convertirme incluso ella misma y me invadió una sensación de terror

Helena percibió mi silencio y mis dudas.

—¿Estás ahí? —preguntó.

—Sí… sí…

—¿Y bien?

—Es que no sé… Igual no es buena idea…

—¿Por qué? No te vamos a hacer nada.

—Ya… —dije sin acabar de creérmelo. Entonces traté de saber algo más—. Pero, ¿y las reglas? ¿No es que no se podía hacer esto? ¿Qué piensan ellos de este contacto? Igual lo está sabiendo ya demasiada gente.

—No te comas la cabeza por eso. Lo sabe quién lo tiene que saber. Son los líderes de nuestro clan, no podíamos ocultárselo y ellos no dirán nada.

—Bueno, vale… Vosotras sabréis lo que hacéis.

—¡Perfecto! A las cinco paso a recogerte. Nos vamos a ver una peli y luego reunión en casa.

—Oye, ¿y qué le gusta a Paty? Para llevarle un detallito.

—Mmm… Lo que quieras, cualquier cosa.

Aquello no resultaba de mucha información. Así que me tocaba darle a la cabeza a ver que le podría gustar.

—Bueno, ya veré que se me ocurre entonces.

—Seguro que aciertas. No te preocupes. —Se detuvo un momento—. En fin, te dejo. Nos vemos el jueves. Ciao.

—Ciao.

Se cortó la comunicación. Puse el teléfono encima de la mesa y me puse a hacer la comida.