UN NUEVO DÍA
Dormí unas horas. Cuando me desperté me levanté y fui hasta el salón. No había nadie, así que fui a la cocina. Los cacharros estaban tirados todavía por el suelo. Comencé a recogerlos y los tiré a la basura.
Cuando acabé de recoger todo, salí al pasillo y observé las puertas del armario.
Tuve suerte de que fueran de contrachapado, si hubieran sido de madera maciza me hubiera hecho mucho más daño.
Estaban destrozadas, habría que poner unas nuevas.
No podía hacer nada allí, así que volví al salón a esperar que Paty y Helena se despertaran.
Esperé un momento hasta que sentí ruidos en una habitación. Se abrió una puerta y Paty salió. Venía con cara somnolienta y el pelo alborotado.
—Hola —saludé.
—¿Has dormido bien?
—Bastante bien, teniendo en cuenta que normalmente no duermo bien en cama extraña. ¿Y Helena?
—Está durmiendo. Ha tenido turno de noche y todavía va a tardar un poco en levantarse.
—Entonces despídeme de ella. Me tengo que ir.
—Si no tienes urgencia por algo, no tengas prisa, aquí no nos molestas.
—En realidad, prisa no. Últimamente no tengo mucho que hacer.
—¿Y el trabajo?
—Estamos parados.
—¿Por qué?
—Por el accidente de hace unos meses. Han formado un equipo para investigar lo que pasó.
—¿Tan grave fue?
Entonces comencé a recordar los sucesos del día del accidente. Y se los relaté a Paty que escuchaba con atención mientras le contaba lo sucedido.
—No me extraña que lo investiguen estando el ministro de por medio.
—Aun así. Son cosas que pasan, hubo un fallo y tratamos de enmendarlo. Ahora esto nos retrasará mucho.
—¿Crees que la corrección en la longitud de los conductos lo solucionará?
No le había dicho nada de los conductos. Sin embargo, no me extrañaba que lo supiera.
—No estamos seguros, pero es una posibilidad.
—¿Y ahora que pasará?
—No lo sé. De momento estamos en días libres y más adelante, si todavía no se resuelve el caso, ya nos informarán de lo que pasa. Es posible de que si la cosa se alarga acabemos sin trabajo. Al menos temporalmente.
Paty guardó silencio.
—Esperemos que se aclare todo pronto.
Asentí en silencio.
—¿Y tus compañeros?
—Nos estamos viendo de vez en cuando para no perder la relación.
—¿Qué tal lo llevan ellos?
—Con calma y tranquilidad. Bueno, Katerina, la ingeniera de control, está un poco alicaída, no sé por qué. No me parece que sea por esto; tampoco parece para tanto, pero tampoco quiero entrometerme demasiado en su vida.
—Quizás deberías preguntarle si quiere hablar del tema. A lo mejor necesita contárselo a alguien pero no quiere hablar si el otro no le da confianza para hacerlo. Puede que tenga miedo a hablar de su vida o a importunar a otro contándole su historia.
—Quizás… —Paty podría tener razón.
—¿Y hoy no te reúnes con tus compañeros?
—No, los fines de semana no nos reunimos.
—Entonces, si te apetece, podemos retomar las excursiones los fines de semana.
—Pensé que creías que no era una buena idea.
Paty se encogió de hombros.
—Es un riesgo. Pero la cuestión es que a mí me apetece salir por ahí y ahora me has encontrado. La otra opción es quedarse aquí como marmotas.
En ese momento se oyó la puerta de otra habitación y salió Helena con cara también somnolienta.
—Hola —saludó.
—Hola —respondimos los dos.
Helena entró en el salón y se sentó.
—¿De qué hablabais?
—Arturo, que está con días libres. Han paralizado su trabajo a causa de un accidente.
—¿Qué pasó?
—Un fallo durante una prueba, básicamente.
—¿Dónde trabajas?
—En HPower.
—¡Ah, sí! Lo del motor de hidrógeno y el ministro. Casi os lo cargáis. —Parecía divertida.
—¿Cómo lo sabes? —Estaba extrañado de que Helena supiera tanto.
—Paty me habló algo del asunto. Supongo que lo sacó de ti y luego salió en las noticias, rumores que se escuchan por ahí…
Asentí en silencio. Entonces fue Paty la que habló.
—También le comentaba que, si tiene estos días libres, los fines de semana nos podríamos ir por ahí de ruta.
—Me apunto. —Y ante la extrañeza de Paty aclaró—. Hace mucho que no salgo por ahí al campo. Y ahora me ha picado la curiosidad. Yo también quiero saber más de Arturo.
La verdad es que no sabía si aquello era bueno o malo.
Nos quedamos un rato en silencio. Entonces pensé que quizás Paty y Helena también tendrían cosas que hacer. Así que decidí irme a casa. Nos despedimos y me fui a seguir con mis rutinas.