Capítulo 29 #2
—¿Por ti o por ella?
La doctora tarda en responder, pero no porque no sepa la respuesta.
—Por mí. Ella tiene muy claro lo que quiere.
—¿Y tú no? —se extraña Lexie, porque recuerda muy bien lo que vio el día anterior. Ha visto la escena del beso en las redes varias veces y en su opinión lo que sucedió no se puede fingir.
Da igual lo que Noah diga, o si acaban desmintiendo la relación entre ambas; para ella está claro, porque esa forma de mirarse y la reacción de Erin cuando la cantante tropezó solo se pueden interpretar de una manera.
La doctora se frota las manos, nerviosa y rabiosa consigo misma.
—Sí, sí que sé lo que quiero; lo que no sé es si puedo soportarlo.
Mi tiempo con ella acaba cuando termine la gira, entonces las cosas cambiarán por completo.
Su trabajo la obliga a viajar constantemente y el mío me ancla a Nueva York.
Nunca he tenido nada serio con nadie, Lexie —confiesa ante la sorpresa de la periodista—, por lo que me resulta imposible saber si me puedo adaptar a algo que no puedo comparar con nada.
Y mientras mi puta cabeza da vueltas y trato de aclararme, la estoy hundiendo a ella.
—Joder, Erin, sí que parece complicado si lo pintas así —opina Lexie—, pero no es como yo me lo plantearía.
—¿Y cómo lo harías?
—Dejando de pensar en el futuro para pensar en el presente. Ella te gusta lo suficiente como para querer tener algo, ¿no? Para que se convierta en esa primera persona con la que quieres ir en serio.
—Sí —eso lo responde rápido, porque lo tiene muy claro.
—Pues permítete tenerlo y preocúpate por las cosas según vayan llegando.
Es cierto que la carrera de Mia es exigente con las relaciones, pero si las dos peleáis juntas por esto, estoy segura de que encontraréis la manera.
Yo he salido con varias chicas —sonríe—.
No he tenido relaciones extremadamente largas porque mi trabajo como periodista musical también exige viajes constantes, pero sí he salido el suficiente tiempo con mujeres como para tener diferentes experiencias, y lo que sí te puedo asegurar es que no funcionará si solo es ella la que pone de su parte en esto.
No basta con que te guste, Erin; el fogonazo del principio siempre se acaba disolviendo y pasas de querer follar todos los días a querer otras cosas, y si tú no estás segura de esto, cuando se os pase la fase de sexo, vuestra relación se irá a la mierda.
—Joder, qué directa —se impresiona la doctora.
Lexie se encoge de hombros.
—Para eso están las amigas —bromea—. En serio, pensar en lo que todavía no ha pasado no va a ayudarte. Haz esto: en lugar de pensar en eso, piensa en lo que sentirás si lo que sea que tenéis se rompe. Si te da igual, ya tienes la respuesta, y si no lo hace, sabrás lo que tienes que hacer.
Erin levanta la mano para saludar a Noah y a Jude, que acaban de entrar en el bar y se han quedado en la barra.
—¿Tú qué opinas de la diferencia de edad? ¿Alguna de esas novias tuyas te sacaba once años o tú a ella?
Lexie abre la boca, sorprendida, y después se echa a reír.
—No me digas que eso también te preocupa.
Erin suelta una risa nasal y niega con la cabeza.
—No. En estas últimas dos semanas he descubierto que Mia es muy madura para su edad y que tiene más experiencia que yo en muchas cosas.
—¿Entonces?
—Yo qué sé —Erin se frustra y Lexie suelta una carcajada antes de inclinarse hacia delante.
—Eres atractiva, Dooley, pareces una tía cojonuda y eres buena en la cama.
Todas esas cosas no cambiarán porque cumplas años, solo te arrugarás un poco —le guiña un ojo y la sonrisa de Erin se tuerce—.
Además, a Mia solo le gustan las mujeres bastante mayores que ella, no sé si te has dado cuenta de ese detalle, así que no te va a dejar por una más joven, eso seguro.
Erin se transporta de forma automática a la imagen de las mujeres que ha visto con Mia, y Lexie tiene razón: todas eran mayores que ella con diferencia, y la única que parecía de su edad —la ayudante de su estilista— es la única con la que Mia no se fue a la cama.
—¿Tú cómo sabes eso?
La risa se borra de la expresión de Lexie y Erin no necesita que le responda.
—Oye, fueron un par de veces, nada serio. Igual que tú y yo.
—Tranquila —dice Erin—. Lo entiendo, y no me voy a meter en lo que ella haya hecho antes de mí, ni con quién. No la juzgaré jamás por eso.
Y la doctora habla en serio. Puede que se sienta insegura con otras cosas, pero no con esto. Ya cometió el error de juzgar a Mia sin conocerla y no lo va a repetir juzgando el número de mujeres que han pasado por su cama, porque la cantante es dueña de su vida y libre para vivirla como quiera.
—Genial, entonces no te juzgues tú tampoco por necesitar tiempo para pensar ahora.
Es una decisión seria, medítalo con calma y no hables con ella hasta estar segura de lo que quieres hacer, pero háblale cuando lo sepas, porque yo sé lo que es estar enamorada de alguien y a la espera de que esa persona se decida, y es una mierda.
—Me lo imagino.
—Bien —la periodista mira su reloj—. Debería irme. Nos vemos esta noche en el concierto.
—Sí, gracias, Lexie.
—De nada.
La periodista le sonríe antes de irse y Jude le hace un gesto con la mano desde la barra cuando ve que se queda sola. Erin se levanta y se acerca a ellos con las manos metidas en los bolsillos.
—He confirmado una fecha más para la gira.
Será la última, pero implicará que tu estancia con nosotros se amplíe una semana.
No es negociable, Dooley —dice Jude—. Me refiero a esa fecha.
Violette está preparando la ampliación de tu contrato, pero si no estás de acuerdo, díselo y buscaremos a alguien que te cubra para ese último concierto.
Y ya que estás aquí, aprovechemos para organizar lo de esta noche.
Por razones de seguridad, Mia tendrá que llegar antes al recinto o no podremos garantizar una entrada sin incidentes…
Erin se desconecta en algún punto de la verborrea de este tipo, que ignora la necesidad de Mia de descansar excusándose en cualquier tontería.