Sal amarga CAPÍTULO 149
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CAPÍTULO 149

Aurelio Ibort declaró de pie porque no quería sentarse, y el presidente se lo permitió.

Contó lo mismo que en Zuera, con las mismas palabras, sin adornar nada, y cuando llegó al final se quedó mirando a Ramiro Zaporta por primera vez en ocho meses.

—Don Ramiro, yo paré el coche mirando al otro lado —dijo—. Y eso lo voy a pagar. Pero usted iba detrás.

Marraco se levantó a protestar.

El presidente le dio la razón y mandó no constar la última frase, y los nueve jurados la oyeron igual.