CAPÍTULO 142
Los catorce de la sima se identificaron a lo largo del invierno, uno por uno, con muestras de sesenta y una familias de nueve pueblos.
Once salieron. Tres no: no quedaba nadie de quien tomar sangre.
—Y esos tres qué —preguntó Lasheras.
—Esos tres tienen nombre en el libro de la contrata y ficha en el archivo militar —dijo Nadia—. Se les enterrará con su nombre y con la duda escrita. Es lo que hay.
—Es poco.
—Es infinitamente más que un hundimiento que nunca existió.