CAPÍTULO 134
Declaró cuatro horas y no reconoció nada.
Que no estuvo en la cantera. Que las botas se las había dejado a un empleado. Que Aurelio Ibort mentía para librarse. Que el teléfono se le quedó sin batería. Que la fotografía de la cena la colgó tarde porque tenía mala cobertura.
—Los archivos dicen muchas cosas.
—Los archivos y una mancha de sangre de cuatro milímetros —dijo Nadia—. Eso ya son dos cosas que dicen lo mismo.