CAPÍTULO 112
—¿Cómo lo sabes?
—Por la letra. —Nadia puso las dos hojas al lado del renglón tachado—.
Es la misma caligrafía en las dos páginas, incluida la anotación de las catorce bajas.
La escribió él. Escribió que sus catorce compañeros habían muerto en un hundimiento que no existió, y ocho días después alguien escribió, con otra letra, que él se había fugado.
—Y entonces él sabía.
—Él era el único que lo tenía escrito de su puño —dijo Nadia—. Ese hombre no llegó a la sima. A la sima se tira lo que no quieres que se vea. A Ovidio había que hacerlo desaparecer de otra manera.