CAPÍTULO 111
—Ocho días después —dijo Lasheras—. Se fuga ocho días después del hundimiento.
—Y las quince tachaduras están hechas con el mismo lápiz y a la vez —dijo el documentoscopista, que había venido con la lupa binocular—. La presión, el ángulo y la punta son idénticos. Lo mismo el trazo de la tachadura de los catorce y el del que se fugó.
—O sea que se tacharon el mismo día.
—Se tacharon en el mismo minuto, diría yo.
Nadia se apoyó en la mesa con las dos manos.
—Ovidio Bailo no se fugó. Ovidio Bailo era el que llevaba el libro.