Sal amarga CAPÍTULO 98
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CAPÍTULO 98

Nadia bajó una sola vez, el primer día, y no volvió a bajar.

En el nivel inferior había catorce esqueletos apilados en dos capas, con los brazos por encima de la cabeza, sin ataúd, sin sudario, con las botas puestas.

No parecían un derrumbe. Parecían una cuchara vaciada.