Sal amarga CAPÍTULO 95
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CAPÍTULO 95

Sofía Monterde había pedido dos días en el hospital para vaciar el piso, y no había vaciado nada.

—¿Sabía su hermano lo del papel falso?

—No sé. —Sofía dudó—. Espere. En septiembre me dijo una cosa rara. Dijo: «Sofi, no es sólo lo de la tía. Es que esa gente no es dueña ni del suelo». Yo pensé que era una manera de hablar.

—No era una manera de hablar.

Sofía se sentó en el suelo, entre las cajas.

—Lo mataron por un papel.

—Lo mataron por mil hectáreas —dijo Nadia—. El papel era sólo el clavo.