Sal amarga CAPÍTULO 89
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CAPÍTULO 89

—¿Denunció alguna vez?

—Fui dos veces al cuartel y las dos me volví desde la puerta. —Se apretó los ojos con el pulgar y el índice—. Tenía veinte años y él era Domingo Zaporta. Aquí eso era como decir el obispo.

—¿Y el hijo? ¿Ramiro?

—Ramiro tenía catorce años. Ramiro no estaba. —Benito levantó la cara—. Pero Ramiro lo sabe.