CAPÍTULO 85
El domingo a mediodía tenían un nombre: Benito Ranera Fombuena, hoy cincuenta años, con una empresa de desbroces en Alcañiz.
—Vamos a buscarlo mañana.
—Mañana no —dijo Nadia—. Ahora.
El domingo a mediodía tenían un nombre: Benito Ranera Fombuena, hoy cincuenta años, con una empresa de desbroces en Alcañiz.
—Vamos a buscarlo mañana.
—Mañana no —dijo Nadia—. Ahora.