Sal amarga CAPÍTULO 47
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CAPÍTULO 47

—Pero hay algo que no cuadra —dijo Casamayor.

—Dígame.

—El liquen. —Señaló la losa—. Aquí, en toda la mitad norte, hay costra de liquen: Diploschistes, el que crece en yeso. Tarda décadas. Y aquí, en esta esquina, no hay nada. Nada de nada. Y la piedra seca de este lado está más suelta.

Nadia sintió aquel frío otra vez.

—Se abrió por esta esquina.

—Se abrió por esta esquina, se volvió a cerrar y el liquen no ha tenido tiempo de volver. Yo diría treinta años. Puede que menos.