Sal amarga CAPÍTULO 37
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CAPÍTULO 37

Casamayor conducía y Nadia iba anotando: cuatro canteras de yeso activas entre Bujaraloz, Peñalba y Sástago, y una abandonada.

—Y ahora hay una valla nueva.

—Ahora hay una valla nueva. —Casamayor paró en un alto y señaló—. Desde aquí se ve el hueco de la cantera. Y a la izquierda, ¿ve ese cambio de color en el suelo? Ahí baja el yeso hacia una dolina. Eso es la sima.

Nadia miró mucho tiempo por los prismáticos.

—Hay huellas de rueda.