CAPÍTULO 7
El piso de Elías Monterde tenía cuarenta y ocho metros y unas tres mil fichas.
Nadia levantó la tapa. Dentro, dos gomas elásticas y una hoja suelta con una lista de quince nombres, tachados con lápiz de un solo trazo.
—Rubén.
—Dime.
—Aquí falta todo lo que importaba.