Capítulo 11
Gia
Gia
Hola…
No sé si debería escribirte, pero hoy he visto algo que me ha hecho pensar en ti.
¿Te acuerdas de esa cafetería que odiabas porque ponían jazz a todo volumen? Sigue igual de insoportable 😅
Jonas
Vaya.
No esperaba un mensaje tuyo.
Y sí, me acuerdo.
Pensaba que a ti te gustaba el jazz.
Gia
Me gustaba la idea del jazz.
Pero no cuando alguien toca el clarinete a las ocho de la mañana 🤦♀️
No he conseguido dormir bien desde entonces.
Bien. Primer anzuelo lanzado. Solo esperaba que Jonas no cortara la conversación ahí y me hiciera parecer una ex desesperada por meterse en su cama de nuevo.
La idea de la cafetería y el jazz fue pura casualidad. Cuando Jonas se quedaba a dormir en mi casa, casi siempre nos despertaba el clarinete a las seis o siete de la mañana. Al escucharlo, solíamos quejarnos y reírnos al mismo tiempo.
Aquel era de los pocos recuerdos buenos que conservaba de él.
Jonas
Jajaja.
Eso sí.
Era un suplicio.
¿Todavía no han cerrado? ¿O es que han cambiado de dueños?
Gia
Cambiaron de dueños, sí.
Y ahora tocan todos los días, ¿te lo puedes creer?
Conciertos toda la noche.
Fue como… una postal de otra vida el pensar en todas las veces que soportamos ese ruido infernal.
Jonas
Sí.
Otra vida, literalmente.
Gia
¿Estás bien?
Sé que hace mucho que no hablamos, y no quiero molestarte. Solo… no sé. Me apetecía saber cómo estás, Jonas.
Jonas
Estoy bien. Como siempre.
Supongo que eso ya es algo.
Trabajando. Evitando líos. Lo de siempre.
Gia
Por lo menos eres coherente 😅
Aunque tengo que admitir que echo un poco de menos tus quejas sobre lo mal que va todo.
Jonas
¿Estás segura de que no me escribes solo para pedirme que te arregle algo? 😏
Gia
Te juro que no… esta vez.
Todo funciona bien en casa y esto no es una excusa para que vengas a reparar una tubería a un precio asequible.
Pero si te ofreces voluntariamente, no voy a decir que no.
Jonas
Mmh.
Siempre supiste cómo meterme en líos, Gia.
Veo que no has perdido tu esencia.
Gia
Y tú siempre te dejabas.
(Lo digo con cariño… más o menos.)
Jonas
Aceptado… más o menos.
No sé si esto es buena idea, Gia.
Ya sabes… hablar de nuevo.
La última vez no nos fue del todo bien lo de intentar ser amigos.
Mierda, mierda, mierda.
Convencerle de que sí era buena idea me costaría más de lo que pensaba. Jonas no era tan imbécil, después de todo. Y hasta él se había dado cuenta de que no es posible ser amigo de un ex cuando te ha hecho la vida imposible tantísimo tiempo.
Y yo le dije que había sido la peor decisión de mi vida.
Gia
No estoy buscando nada raro, Jonas.
Solo… no quiero que acabemos como dos desconocidos.
Podemos hablar de vez en cuando. Sin presiones.
Estoy cansada de sentir que todo va mal y de sentirme tan sola.
Jonas
Hablar de vez en cuando.
Puedo vivir con eso.
Por ahora.
Y no estás sola, Gia. De verdad que no.
Aunque no sonaba a una victoria real, me lo tomé como si lo fuera.
Jonas ya había picado el anzuelo. Y si no me bloqueaba en unas horas, todo iría bien. Que la puerta quedara entreabierta me permitiría seguir llamando y entablando conversaciones con él.
No era el mejor plan de mi vida, y en cierto modo me sentía patética, pero Ted y su futuro juicio se merecía cualquier sacrificio de mi parte.
Hasta volver a hablar con el hombre que me rompió el corazón en diminutos pedacitos y luego los lanzó por el wáter.