Capítulo 3
Gia
Gia
Bueno.
Ya está hecho.
Empecé a trabajar en el bufete de Ewan Langley.
Ada
¡¿QUÉEEE?!
¿El bufete de Langley el Maldito?
Amiga, ¿estás bien? ¡Parpadea dos veces si necesitas ayuda!
Gia
Parpadearía, pero estoy demasiado ocupada tratando de no arrancarme la maldita pulserita con los dientes.
ES UN TIRANO.
Ada
JAJAJAJAJA
Cuéntamelo TODO.
¿Te gritó? ¿Te tiró un expediente por la cabeza? ¿Te llamó "becaria" aunque tengas más títulos que él?
Gia
Peor que eso, Ada.
Me explicó cómo redactar una demanda básica.
UNA. DEMANDA. BÁSICA.
Como si fuera una criatura que acaba de salir de la facultad ayer y no tuviera un currículum envidiable.
Y después dijo "ya aprenderás" con esa sonrisa suya de lord inglés poseído por el demonio del mansplaining.
Estoy harta de él, y solo llevo un día aquí.
Dios, Ada. Va a acabar conmigo.
Yo era feliz antes de entrar a trabajar aquí.
Ada
Te juro que ese hombre respira arrogancia y clasismo.
Max dice que se compadece de ti, porque Ewan no tiene piedad con nadie. Ni siquiera con los abogados que llevan más de diez años trabajando para él.
¿Quieres que Max te redacte una demanda contra él, para ir adelantado trabajo?
Gia
Sí, por favor. Que incluya una cláusula donde diga que si me vuelve a tratar como si tuviera media neurona, lo demando por daños emocionales.
Pero bueno. Es un comienzo.
Un comienzo infernal, pero al menos tengo trabajo.
Necesitaba el estúpido dinero.
Ada
A ver…
Tienes trabajo, te ves increíble, y ahora ya sabes quién es tu enemigo.
Hazlo temblar, reina.
Y cuando se arrodille a pedirte ayuda, cóbrale por minuto.
Dile que tus conocimientos son demasiado elevados para ese bufete de los cojones.
Gia
Me encantaría darle un golpe efectivo a su ego, pero eso no pasará.
Aunque sería increíble darle en las narices y luego bailar sobre su mesa.
Pero lamentablemente me toca aguantar sus tonterías.
Que dios se apiade de mi alma.
Ada
Si necesitas ayuda, pide auxilio.
Iremos en tu rescate.
Gia
Gracias por los ánimos.
Ahora te dejo, que debo ir a ocuparme de mi hermano y la pocilga en la que se ha convertido mi casa.