Saga Sin Reglas Capítulo 38
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Capítulo 38

Ada

—Todavía es pronto para decirlo, pero creo que el embarazo va muy bien —dijo la doctora, retirándose un poco para coger algo de papel y ayudarme a limpiar la pegajosa sustancia que me había puesto sobre el abdomen—. Con esto ya podemos confirmar que estás embarazada.

Un revoloteo se apoderó de mí.

Contemplé de nuevo la pantalla. Aquella cosa diminuta era mi bebé. Lo que siempre deseé.

Apenas estaba empezando y ya lo amaba con todo mi ser.

—Es… tan bonito —sorbí por la nariz, emocionada.

La doctora tiró el papel y los guantes que acababa de usar a la papelera, y volvió a su escritorio.

Bajé de la camilla y me senté frente a ella.

—Necesitaré algunos datos para la ficha. Tendrás que venir en unas cinco semanas y comprobar que todo va bien.

—Sí, claro.

—Y le recomiendo que la próxima vez venga acompañada. Si puede —añadió, mirándome por encima de sus gafas.

Las mejillas me ardieron de golpe.

—Sobre eso…

—¿El padre no lo sabe?

—Es que no sé quién es —balbuceé. Enseguida me di cuenta de lo mal que sonaba, y carraspeé, más nerviosa si cabía—. Quiero decir… Me hice inseminación artificial.

—Ah, ya veo. Entonces debería comentárselo a alguna amiga o familiar.

—… y durante este tiempo me acosté con alguien. Pero tomamos precauciones. El punto es que… cuando me hice la prueba de embarazo… falló. Dio negativo. Y luego me bajó la regla y…

La doctora enarcó una ceja.

—¿Tienes dudas de cuándo te quedaste embarazada, entonces?

Asentí varias veces con la cabeza.

—Puedo darte una estimación bastante acertada de cuándo te quedaste encinta.

Suspiré con alivio.

—¿De verdad?

La doctora imprimió la ecografía y apuntó una fecha en la esquina.

Al verlo, sentí que me mareaba.

—¿Está segura?

—Por supuesto. —Volvió su atención a la pantalla de su ordenador—. Te daré un informe para que lo rellenes con calma. Son antecedentes familiares y algunos datos más. Es importante tener todo en cuenta, para ir descartando posibles complicaciones.

—En cuanto a lo del padre…

—Si quieres descartar posibles candidatos, todavía es pronto. Se puede hacer una prueba de ADN, por supuesto. Pero cuando el embarazo haya avanzado.

—De acuerdo.

Eso no me calmaba del todo. Existía la posibilidad y todavía no obtendría respuesta. Y eso teniendo en cuenta que Max quisiera comprobarlo.

Salí de la consulta de la doctora con una sensación agridulce. Me hubiera gustado muchísimo poder compartir ese momento con alguien más.

Cuando empecé la aventura en solitario de ser mamá, no lo pensé bien. Pero ahora que existía una remota posibilidad de que Max fuera el padre, una parte de mí anhelaba verle junto a mí, sonriéndome. Emocionándose al ver al pequeño pistacho creciendo en mi interior.

Aparté las estúpidas lágrimas de mis ojos y me acerqué al mostrador para pedir la próxima cita.

—¿Cuál es tu nombre, disculpa? —preguntó la recepcionista.

—Ada Grace. Necesito la cita para la segunda revisión del embarazo.

La chica asintió y tecleó un par de cosas.

—Disculpa —alguien me tocó el hombro con el dedo. Era una mujer guapísima, a decir verdad—, ¿has dicho que te llamas Ada Grace?

—Mh, sí. ¿Nos conocemos?

—No, no. Solo… Creo que me estoy confundiendo de persona. Había una Ada Grace en el bufete de abogados de Hayden Miller.

—Ah, sí. Sí. ¡Era yo! Pero hace tiempo que no trabajo allí —forcé una sonrisa—. Ahora estoy en otro bufete, si te interesa mis servicios —sugerí.

La mujer sacudió la cabeza.

—No, no. Pero gracias.

Fruncí el ceño, sin saber a qué había venido esa conversación.

Cogí la cita que me tendió la recepcionista y salí de la clínica con un nudo en el estómago.

Pero se me pasó cuando vi la copia de la ecografía.

Estaba embarazada.

Y eso era lo único que importaba.