Saga Sin Reglas Capítulo 24
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Capítulo 24

Ada

Subida a la mesa, sintiendo el frío del metal contra mi piel desnuda, Max no perdió ni un segundo. Sus manos agarraron mis caderas con una fuerza que me hizo gimotear y retorcerme con él entre mis piernas.

Él ni siquiera se molestó en quitarse la ropa, como si no quisiera perder el tiempo en nimiedades.

Me besó con un anhelo que no había experimentado jamás. Sus dedos recorriendo mi cintura, mis caderas, mi espalda. Apretando y jugando con mis pechos hasta que mis pezones estuvieron rojos, demasiado sensibles.

Y ni siquiera entonces me dio algo de piedad: abandonó mis labios y bajó hasta mis pechos, tomando uno de mis pezones en la boca. Succionó fuerte mientras yo arqueaba la espalda.

Cerré los ojos con fuerza, acariciándole el pelo mientras mi coño se contraía, necesitado, mojado. Tan caliente como el resto de mi cuerpo.

No pensé que se podía desear a alguien tanto como deseaba a Max.

Maldita fuese, esto era mil veces mejor que en mis fantasías.

Sin dejar de chupar y morder mis pezones, Max bajó una mano hacia mi coño y lo acarició por encima de las bragas. La última prenda que aún quedaba sobre mí.

Su pulgar se colaba entre mis pliegues, haciéndome cosquillas, pero también provocándome muchísimo placer.

—Max, por favor… Fóllame… Te quiero dentro —gimoteé.

Estaba a punto de correrme, y me negaba en rotundo a hacerlo en esas circunstancias.

Él se alejó después de darle un último beso a uno de mis pechos, y me empujó sobre la cama, hasta dejarme con las piernas colgando.

Lo vi sacar un condón de la cartera y ponérselo con una rapidez inhumana. Su polla ya asomaba, dura y gruesa y pesada, a través de los pantalones.

La boca se me secó al comprobar que todo eso había cabido en mi boca tan solo unos minutos antes. Y que seguía queriendo más de él, como si nunca fuese suficiente.

—Separa las piernas, cariño —ordenó.

Obedecí sin rechistar. Max me agarró de las caderas y me obligó a apoyar las piernas sobre sus hombros.

De pronto me sentí muy expuesta.

—¿Tienes vecinos?

—No están —grazné.

—Genial. Porque quiero que no dejes de gritar mi nombre —gruñó, y entonces me la metió hasta el fondo.

Y yo le cumplí el capricho de no dejar de gemir y suplicar su nombre.

Max me follaba sin delicadeza, sin pausa, con un hambre tan brutal que parecía que me iba a destrozar en mil pedazos… y, joder, me encantaba.

Nunca me habían follado así. Era tan nuevo, y tan increíble.

Su polla entraba y salía de mí con un ritmo infernal. Cada embestida era un golpe que me quemaba el pecho y me dejaba sin aire. Lo agarré del antebrazo, mientras él me miraba con esos ojos llenos de deseo, rabia y necesidad que me volvía loca.

—Mierda, Ada… —jadeó, apretando los dientes—. Eres mi absoluta perdición…

No me importaba nada más que sentirlo dentro, hundiéndose en mí, marcándome como suyo con cada maldita embestida.

Me dejé caer hacia atrás, apoyando la cabeza en la mesa, mientras Max aumentaba la velocidad, cada vez más rápido, más salvaje. El sonido de nuestra piel chocando y los gemidos llenando la habitación.

Lo sentí temblar contra mí, y su cuerpo se tensó, avisando que estaba al borde.

—Córrete, Max… Dentro… —le susurré, sintiendo cómo me acercaba a mi propio clímax, caliente y húmedo.

Max mordió el interior de mis muslos antes de alcanzar el orgasmo, temblando. Jadeando. Mirándome sin dejar de entrar y salir de mí.

Y yo le seguí poco después, entre espasmos, mientras el clímax me barría hasta dejarme sin fuerzas. La garganta dolorida de tanto gritar.

Nos quedamos así, jadeando, sudando, pegados el uno al otro. Max todavía dentro de mí.

Las piernas no me respondieron cuando se retiró, unos minutos más tarde, y se retiró el condón.

—Nunca pensé que cumplirías tu amenaza de venir a mi casa a pesar del trabajo —admití, mordiéndome el labio inferior.

Él volvió a la mesa y me tomó de la cintura.

—Ya sabes algo nuevo de mí: siempre cumplo lo que prometo.

Un escalofrío me recorrió entera.

—¿Te quedas un poco más?

Max me besó el cuello lentamente.

—Todo el tiempo que quieras, flor de loto.