Saga secuestros: Toda la colección. Libros 1-6 El reencuentro
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El reencuentro

No hubo abrazos.

Ni siquiera un saludo.

Tampoco hubo reproches.

Tan solo hubo premura, prisas, urgencia. Adrián y Laura se miraron y se aguantaron las miradas hasta que Dioni los interrumpió.

—Vaya viajecito.

—Nadie te pidió que vinieras —replicó Adrián.

El veterano gruñó y se alejó para saludar y agradecer al piloto haberlos traído sanos y salvos hasta la península.

—¿Cómo está? —dijo Laura.

—Ya lo sabes, está mal. Así que tenemos que irnos cuanto antes. A ver si mañana a primera hora pueden hacerte las pruebas e iniciar la donación cuanto antes.

—Pero cuéntame más.

Adrián suspiró. Miró a su lado y allí estaba Silvia, con los brazos en jarra. La llegada de Lope hasta ella para saludarla la distrajo y Adrián aprovechó para acercarse a Laura.

—Lo que te conté por mail, no hay mucho más: lleva cerca de un año y medio peleando.

A las pocas semanas de volver de Colombia empezó a encontrarse mal.

Tras varias pruebas le diagnosticaron leucemia.

Recibió médula de un donante anónimo y los primeros meses respondió bien.

Hace cuatro días, cuando te escribí, tuvo una crisis.

Los médicos no le dan mucho tiempo si no recibe un donante cien por cien compatible.

Y ya te dije que yo no lo soy. Y hace un rato ha tenido otra crisis en el hospital. Más grave todavía.

Laura lo miró y se le humedecieron los ojos. Abrió la boca y la cerró un par de veces. Quería decir muchas cosas y no era capaz. Quería pedir perdón. Quería que le pidiera perdón. Quería ver a su hija y estrecharla entre sus brazos. Quería tantas cosas y no había tiempo para nada.

—Pues venga, vámonos cuanto antes.

Adrián asintió y le dio la espalda.

—Adri —dijo Laura, usando el diminutivo.

—¿Qué? —respondió él sin girarse.

—Gracias por avisar.

El guardia civil quería responder que no hacía falta dar las gracias.

Era su hija y como tal solo quería su bien.

Consideraba a Laura un mero trámite. Aunque no se había parado a pensar en las consecuencias posteriores a que ella estuviera de vuelta en España.

La niña, cuando se recuperase, querría pasar tiempo con ella.

Y eso era algo con lo que no habían contado.