Saga secuestros: Toda la colección. Libros 1-6 Me quiere
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Me quiere

Tenerife Noroeste, presente.

Un coche patrulla de los civiles está en el cruce de Santiago del Teide.

He girado a tiempo antes de que me vean y me he escondido en una callejuela del pueblo.

Respiro, acelerado.

Mara tiene sus manos en la cara. Es una expresión que repite mucho en las últimas horas. Miro el móvil.

—¡Anda!

—¿Qué pasa?

—Tengo cobertura.

—Llama a Matías.

—¿Por qué?

—Porque yo le he llamado y no me lo coge. En las noticias han dicho que Adeje sigue sacudida por los temblores.

Solo se me ocurre una fuga hacia adelante.

—Está bien —Marco el número de teléfono de Matías. Da tono. Eso tiene que ser buena señal—. No me lo coge a mí tampoco. Estará liado con la mujer.

Cuelgo. Aprovecho que tengo cobertura y abro la aplicación de mapas. Busco un camino alternativo para cruzar Santiago y dirigirme a Teno. Son más de las dos de la tarde y el tiempo se agota.

Cuando lo encuentro, me salta una notificación de mensaje.

Me sorprendo: es Matías.

«Airam, lo siento. Lo siento de veras. Han venido los picoletos a Arranko. Me han sacado del almacén. Les he dicho que me quedé encerrado. No se lo han tragado mucho. Me han hecho mil preguntas. Saben que Luisa es mi mujer. Les he contado una patraña.

Estoy con ellos y por eso no te he cogido el teléfono, menos mal que lo tenía en silencio. Me han dicho que te has dado a la fuga. ¡Qué cojones tienes, hermano! Te juro que me gustaría estar ahí contigo. Lo siento de veras.

Lo de la patraña es que te habías empeñado en llevar a Rayco y a un amigo tuyo al Barranco del Infierno, y que el niño se ha caído y se ha hecho daño en una pierna; que no puede andar y los has dejado allí al cuidado de tu amigo y que has venido a por material para transportarlo bien.

Que no quieres dar parte a los de rescates porque no deberías haber ido con el tema del volcán. Yo le conté a la Luisa que se habían llevado al niño, pero que no sabía qué había pasado en verdad. Te juro que le conté eso, no le dije nada de un secuestro.

Me han dicho que han recibido también la notificación del colegio del niño. Quieren ir a inspeccionar el Barranco con los del Seprona y el GES. Yo creo que tal y como está la cosa no van ni de coña. Te van a meter un buen paquete. Y eso sería lo mejor que te puede pasar,

porque significaría que vas a salvar a Rayco y a Mara. Y estoy seguro de que lo vas a hacer, hermano. Te voy informando. Si es que tengo cobertura. Un beso, Airam. Te quiero».

Me contagio de la isla: noto un temblor en las manos y en el pecho. Mara se da cuenta y me interroga con la mirada.

—Es Matías.

—¿Qué dice?

La miro a los ojos. Una lágrima se me cae por la mejilla.

—Que me quiere.