Saga secuestros: Toda la colección. Libros 1-6 La televisión
21%

La televisión

Tenerife Sur, presente.

Enciendo la televisión porque las noticias de la radio suenan inquietantes. Mejor verlo en el vivo y en el directo, como decía mi abuela. Error. Las imágenes lo son todavía más.

Un dron o un helicóptero emite en tiempo real el cráter del Teide.

Ese humo que sale no augura nada bueno. Yo no es que sea muy experto en volcanes, pero después de lo ocurrido en la vecina isla de La Palma, el humo que sale del cráter y el pequeño temblor de tierra que ha tenido lugar hace unos minutos…

no hay que serlo para saber que algo ocurre.

Y cuando digo algo quiero decir: quizá al Teide le dé por erupcionar.

Han mandado un mensaje del colegio para tranquilizar a las familias. El temblor ha sido pequeño, por lo que tan solo se han caído las figuritas de barro que hicieron ayer en la clase de arte. Por suerte la de Rayco ha sobrevivido.

No obstante, nos piden que estemos pendientes del teléfono por si llegan noticias del Cabildo. Como se suele decir: la mejor noticia es que no haya noticia.

Pero en la televisión regional sí que lo es, y sacan sus pájaros al aire con las cámaras incorporadas.

Se puede divisar la colada principal que desciende del cráter, como si fuera un río de piedra, un río atávico signo del poder destructor del volcán.

Pico Viejo, con su amalgama de colores ocres que si se visitan en vivo te dan la sensación de estar en cualquier lugar menos en el planeta Tierra.

Las nubes, todavía blancas, que hay pocos metros por debajo, parecen actuar como colchón, como si ellas fueran capaces de detener la fuerza del gigante.

Acaban de contactar con Jorge Rueda, vulcanólogo de prestigio, famoso desde el Tajogaite. Afirma que las condiciones sísmicas son de alta intensidad…

«—Hemos podido observar que el Teide ha crecido tan solo un centímetro desde hace una semana, que fue cuando empezamos a detectar actividad sísmica relevante. En el Tajogaite, la montaña de Cumbre Vieja creció diez centímetros la semana previa a la erupción. Yo soy optimista:

en el caso de erupcionar, creo que será una erupción estromboliana pequeña. Aunque no puedo afirmarlo al cien por cien».

Pequeña dice, pero ya están desalojando la zona. Una fuente oficial del Observatorio Geofísico del Instituto Geográfico Nacional debe informar en breve.

Mi teléfono vuelve a sonar, y protesto antes de ver quién es. Estaba convencido de que era el grupo de turistas de hoy para saber si la actividad se anulaba o no.

—Hola, preciosa —respondo, sonriente, al ver el número de Mara en la pantalla.

—Hola, guapo. ¿Lo has sentido?

—Claro, ¿y tú?

—Sí, Matías se ha asustado bastante.

Un momento, ¿qué hace ella con Matías? Se supone que mi compañero estaba con el grupo de la mañana en el Barranco del Infierno.

—Pero…

—Lo han cancelado a última hora. Por lo visto uno de ellos vio ayer el humo del cráter, se informó y han llamado esta mañana. Te quería preguntar si sabes algo de Rayco y también qué hago con el grupo de la tarde.

—Esto… —me quedo pensativo. No sé qué hacer con el grupo de la tarde—. Me han escrito un mensaje del colegio, todo en orden, pero que estemos pendientes.

—Me alegro. ¿Qué hago con los guiris?

—Nada, si no llaman ellos, la actividad sigue adelante. En las noticias están diciendo que no es para tanto

—¿Seguro?

Claro que no estoy seguro. Pero no está la cosa para anular dos grupos en un mismo día. El descenso de barrancos no debe practicarse en condiciones de temblores de tierra. Y menos con la amenaza de un volcán en erupción.

—Sí, no te preocupes. Ellos que vengan, y una vez allí, valoro. La pela es la pela —Sonrío, haciendo referencia al manido dicho catalán (la tierra de Mara).

—Muy gracioso. ¿El niño tiene taller de habilidades sociales esta tarde?

—Sí, a las cuatro.

—Airam.

—Dime —Mara se queda en silencio—. Nada, luego hablamos, voy a decirle a Mat lo de esta tarde. Un beso.

No me da tiempo a devolverle el beso. Ni a protestar.

Mat.

Matías es como mi hermano. ¿Lo es? Los hermanos no se roban a las novias.

Y menos si uno de ellos está casado. Seguro que son paranoias mías.

Deben serlo. Aunque no me haga gracia que compartan tanto tiempo juntos.

Todo tiene que ver con mi inseguridad con las mujeres.

Me viene de la época de la madre de Rayco.

Siempre tan celoso. Siempre tan sobreprotector.

Aunque toda mi protección no sirvió para mucho.

Subo el volumen de la televisión. El vulcanólogo está identificando el humo que sigue saliendo del cráter. No entiendo muy bien lo que dice. Casi que prefiero no saberlo.

Voy a preparar mi cámara para grabar la actividad de la tarde. A ver si le puedo colar a los guiris el vídeo como recuerdo de la aventura.

La pela es la pela.

Las terapias de Rayco no se pagan solas.

Por mucho volcán que erupcione.