Sígueme el juego (Desastres 4) 24
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Querido diario,

Hoy siento que tengo que escapar. Estoy en el salón de la casa de acogida, y puedo escuchar cómo la pareja que cuida de nosotros se pelea con Matty.

Él solo intenta defenderse, pero ellos gritan tanto que el sonido se cuela en mis oídos y me duele.

A veces, creo que se olvidan de que somos ninos, de que no estamos aquí para recibir sus gritos.

Me aprieto los brazos alrededor de las rodillas y deseo que todo acabe pronto.

Cuando la pelea se vuelve más intensa, decido que no puedo quedarme aquí.

Siento que necesito salir, que el aire fresco me hará sentir mejor.

Abro la puerta despacio, asegurándome de que nadie me ve, y corro hacia la calle.

El viento sopla en mi cara y me hace sentir libre, aunque sea solo por un momento.

Mi corazón late rápido mientras me alejo de la casa, y sigo corriendo hasta que llego al colegio.

Cuando llego al colegio, me detengo un momento.

Puedo escuchar a otros ninos riendo y jugando.

Sus voces llenan el aire, y por un instante, siento que quiero unirme a ellos.

Pero entonces me asomo detrás de unos arbustos.

Me siento un poco asustada. Aquí estoy, escondida, y aunque me gustaría jugar, hay algo que me impide acercarme.

Desde mi escondite, veo a un grupo de chicos, y entre ellos hay uno que me llama la atención.

Están jugando al fútbol americano, y el chico rubio, con unos ojos preciosos que parecen brillar cuando se ríe, está al frente.

Su sonrisa es tan bonita que me hace sentir mariposas en la barriga, como si algo mágico estuviera sucediendo.

No sé quién es, pero hay algo en él que me atrae.

Mientras miro, pienso que Matty, mi hermano mayor, podría conocer a esos chicos.

A él a veces lo dejan salir más a menudo que a nosotros, y ha hecho amigos en el barrio.

¡Quizás incluso ha jugado con ellos! La idea me emociona y me asusta al mismo tiempo.

¿Qué pasaría si un día pudiera hablar con ellos?

Pero ahora, escondida detrás de estos arbustos, me siento como un espectador en mi propia vida.

De repente, uno de sus amigos grita su nombre: «¡Dean!» Y me doy cuenta de que su nombre suena perfecto, como si fuera la melodía de una canción que nunca quiero olvidar. Aunque no puedo salir de detrás de los arbustos, observarlo es como mirar una película que nunca quiero que se acabe.

Sigo viendo a ese chico rubio, sintiendo que, aunque esté tan lejos, de alguna manera está más cerca de lo que pensé. Esta es la primera vez que realmente lo veo, y aunque me gustaría que supiera quién soy, solo puedo quedarme aquí, escondida, dejando que el momento dure un poco más.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario.

20 de octubre

Querido diario,

Hoy ha sido un día difícil. Estoy en la casa de acogida, y a veces siento que me ahogo.

Las cosas nunca son como deberían ser. La pareja que nos cuida grita mucho.

No sé por qué siempre tienen que pelearse, pero me duele oírlos.

Me gustaría que no hubiera tantas peleas.

Cuando Matty intenta hablarles, siempre terminan gritándole más.

A veces siento que él es el único que se atreve a decir algo, pero eso no parece ayudar.

Solo lo hacen sentir peor, y me hace sentir triste.

Hoy, mientras estaba en la cocina, escuché a uno de los cuidadores llamando a Samantha de forma grosera.

No sé por qué siempre tienen que ser así.

Samantha solo está tratando de ayudar. Me gustaría poder defenderla, pero siempre tengo miedo de que me griten también.

A veces, me imagino siendo mayor, siendo una superheroína que puede detener todo esto.

Solo quiero escapar de aquí, correr hacia un lugar donde pueda ser feliz, donde podamos ser una familia sin peleas.

Cuando miro por la ventana, veo a los ninos de la calle jugando y riendo.

A veces, desearía poder unirme a ellos. Me siento atrapada en un lugar donde no quiero estar.

Quiero crecer más rápido, como si eso me diera la oportunidad de huir.

Pero al mismo tiempo, tengo miedo. ¿Qué pasará si no puedo?

A veces me pregunto si Matty podría llevarnos a un lugar mejor.

Él siempre es el que más me anima, pero sé que tiene sus propios problemas también.

Hoy, después de que todo se calmó, me senté en mi habitación con este diario.

Aquí puedo escribir lo que siento sin que nadie me diga que estoy loca.

Puedo dejar que las palabras fluyan, y me hace sentir un poco mejor.

Este diario es mi refugio, mi manera de escapar.

Ojalá pudiera hacer lo mismo con mi vida real.

Sería genial salir corriendo y nunca mirar atrás.

Quizás un día, cuando sea más grande, pueda hacer eso.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario, aunque estos días a veces me gustaría poder borrarlos de mi mente.

5 de abril

Querido diario,

Hoy me siento un poco más madura, pero todavía estoy tratando de entender el mundo que me rodea.

He estado escapando más a menudo, buscando un respiro del ambiente pesado de la casa de acogida.

La otra noche, logré salir y, por fin, conocí a la hermana de ese chico, el que se llama Dean.

No sabía que era su hermana, pero ella me cayó muy bien.

Tenía una sonrisa cálida y parecía comprenderme sin que tuviera que decirle nada.

No sé por qué, pero me sentí un poco más ligera después de hablar con ella.

A veces, me pregunto por qué hay personas que tratan a los ninos de esa manera.

¿Por qué gritan y pelean cuando deberían estar cuidando de nosotros?

No entiendo cómo pueden olvidar que nosotros también sentimos dolor.

No puedo evitar pensar que todos merecemos ser tratados con amabilidad y respeto, independientemente de lo que hayamos hecho.

A veces, en la casa, siento que los cuidadores no ven más allá de sus propios problemas.

A veces, creo que son tan infelices que se olvidan de que están a cargo de nosotros. No me parece justo.

He escapado un par de veces más, y cada vez que lo hago, siento que estoy tomando el control de mi vida.

Correr por las calles me da una sensación de libertad que no tengo en casa.

Pero también me asusta, porque no sé cuánto tiempo más podré seguir así.

Siempre hay una voz en mi cabeza que me dice que no debería estar huyendo, que debería quedarme y enfrentarme a mis problemas.

Pero cuando miro a mi alrededor y veo cómo nos tratan, es difícil no querer escapar.

Me he dado cuenta de que no soy la única que pasa por esto.

Hay otros ninos, incluso aquellos que parecen felices por fuera, pero que quizás están luchando por dentro.

Me gustaría poder hablar con ellos, saber qué piensan, y quizás ayudarles de alguna manera.

Creo que todos necesitamos un lugar donde sentirnos seguros, donde podamos reír y jugar sin miedo.

Y aunque a veces siento que estoy sola en esta lucha, sé que hay otras personas que también quieren ser escuchadas.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario, aunque estos días a veces me gustaría poder borrarlos de mi mente.

15 de agosto

Querido diario,

Hoy es un día triste. Matty se ha ido de la casa de acogida.

Finalmente cumplió dieciséis anos y ha conseguido emanciparse.

Cuando me enteré, sentí que un pedazo de mi corazón se rompía.

Siempre ha sido mi protector, el que me hacía sentir que todo estaría bien, y ahora ya no está aquí.

A veces, me pregunto cómo puedo seguir adelante sin él.

Hemos pasado por tantas cosas juntos y ahora me siento un poco perdida.

La casa ya no será la misma sin Matty. Con él, me sentía un poco más fuerte, un poco más valiente.

Pero ahora solo quedamos Samantha, Kai y yo.

La idea de que Samantha también se irá pronto me asusta.

Ella cumple dieciséis el ano que viene, y es hermana de sangre de Kai.

Ellos se han estado apoyando mutuamente, y yo, aunque no lo quiera pensar, sé que llegará el día en que todos se irán. Y yo, ¿qué haré entonces?

Cuando miro a mi alrededor, siento que la casa se ha vuelto más grande y más vacía.

Las paredes parecen más frías sin las risas de Matty y las charlas que teníamos en la oscuridad antes de dormir.

Me encuentro pensando en lo que pasará cuando Samantha se vaya.

¿Seré capaz de quedarme aquí sola? Me aterra la idea de pasar las noches sin su companía, sin su apoyo.

Y aunque sé que Kai estará a mi lado, no puedo evitar sentir que no será suficiente.

Esas son las cosas que me hacen sentir que el tiempo se agota, como si cada día que pasa, estuviera un poco más sola.

Hoy, mientras caminaba por la casa, vi la habitación de Matty.

Todo estaba vacío. La cama deshecha y sus cosas empacadas.

Recordé todos los momentos que pasamos allí, todas las veces que nos reímos y lloramos juntos.

Ahora, cada rincón de la casa me recuerda que algún día, todos se irán, y yo tendré que enfrentar este lugar oscurecido por mis propios miedos y ansiedades.

No sé cuándo podré escapar de aquí, ni si alguna vez lo haré.

Solo sé que cada día que pasa, el deseo de salir se hace más fuerte.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario, aunque a veces estos días me gustaría poder borrarlos de mi mente. Pero no puedo evitar sentir que lo que viene es aún más complicado.

28 de diciembre

Querido diario,