Sígueme el juego (Desastres 4) 24 #2
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Han pasado un par de días desde que Samantha y Kai se fueron, y la casa se siente aún más vacía y opresiva.

Los cuidadores están encima de mí todo el tiempo, como si tuvieran miedo de que me escape o de que haga algo «inapropiado».

A veces creo que solo quieren controlar cada movimiento que hago.

Ayer, me gritaron por dejar la luz encendida en la cocina, como si eso fuera lo más grave del mundo. Es agotador.

He estado intentando escapar de casa, buscando ese pequeno momento de libertad, pero me ha costado.

Hoy, finalmente logré salir. Cuando crucé la puerta, sentí una mezcla de alivio y miedo.

No sé cuánto tiempo más podré soportar estar aquí, así que sabía que tenía que aprovechar la oportunidad.

Salí corriendo, sintiendo que cada paso que daba me alejaba de la pesadez que me rodea.

Cuando llegué al parque, me quedé un momento respirando hondo, disfrutando del aire frío y fresco.

Y allí estaba él, Dean, a lo lejos, jugando con sus amigos.

Al verlo, mi corazón se acelera como si estuviera en una carrera.

Me quedé quieta, observándolo desde la distancia, sintiendo que el mundo desaparecía.

Su risa era tan contagiosa, y mientras lo miraba, no pude evitar sonrojarme.

No sé por qué, pero siempre que lo veo, me siento un poco más feliz, como si el sol brillara solo para mí.

Pero, justo en ese momento, Jackie apareció.

Siempre tiene algo que decir, y cuando me vio mirando a Dean, se rió de mí.

«¿Te gusta el chico rubio, Riley?», dijo, burlona, y yo me sentí colorada.

No quiero que nadie se entere de lo que siento.

Intenté actuar indiferente, pero sé que mi rostro se había encendido.

No podía evitarlo. Cada vez que veo a Dean, siento esas mariposas en el estómago y me sonrojo, y Jackie lo sabe.

Me siento atrapada entre la felicidad de verlo y la vergüenza de que otros lo noten.

Quisiera poder ser valiente y hablarle, pero el miedo siempre me detiene.

A veces siento que, en este lugar, todo se vuelve tan complicado.

A veces me gustaría tener a Samantha y Kai aquí, para que me apoyaran y me hicieran sentir que todo estará bien.

Pero ahora, estoy sola y tengo que enfrentar esto por mi cuenta.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario, aunque a veces estos días me gustaría poder borrarlos de mi mente. Pero por ahora, solo quiero recordar cómo me sentí al ver a Dean, incluso desde la distancia.

12 de marzo

Querido diario,

Hoy es un día extrano. Estoy aquí, en esta nueva ciudad, y aunque hay tantas cosas emocionantes que ver, no puedo dejar de pensar en San Angelo.

Todo ha cambiado tan rápido. La mujer que me ha llevado aquí se llama Julie.

Es mi vecina actual y ha decidido hacerse cargo de mí.

Ella es amable y siempre tiene una sonrisa.

Me ha mostrado el vecindario y me ha llevado a conocer la tienda de comestibles.

Pero, a pesar de la amabilidad de Julie, no puedo evitar sentirme un poco perdida.

Cuando llegué, vi casas con jardines bien cuidados y calles tranquilas.

Todo es tan diferente a lo que conocía. Aquí, los árboles son más altos y el aire huele a primavera.

Pero en el fondo de mi corazón, siento una tristeza profunda.

No pude despedirme de Jackie. Ella era la única amiga que tenía, aunque no siempre fue fácil entre nosotras.

La última vez que la vi, estaba en el parque, riendo y bromeando como siempre.

Nunca pensé que esa sería la última vez que la vería.

Ahora, cada vez que pienso en ella, me duele un poco.

Me gustaría haberle dicho adiós, al menos una vez.

No sé si me entendería, pero sentí que teníamos una conexión, algo que iba más allá de las peleas y las burlas.

Y Dean... no puedo dejar de pensar en él.

Ahora que estoy aquí, a miles de kilómetros de San Angelo, me duele aún más saber que no lo volveré a ver.

Nunca supe cómo sería despedirme de él. A veces, me imagino cómo habría sido si hubiera tenido el valor de hablarle.

Me pregunto si él también me recordará, aunque sea por un breve momento.

A veces siento que estoy dejando atrás partes de mí misma que nunca volverán.

Pero aquí estoy, tratando de encontrar mi lugar en un mundo que se siente nuevo y extrano.

Julie es muy comprensiva. Me dice que es normal sentirse así al mudarse a un lugar nuevo, y que lo bueno es que tengo la oportunidad de empezar de nuevo.

A veces me da un poco de esperanza. A medida que recorro estas calles, siento que hay un futuro que me espera, lleno de nuevas experiencias y tal vez, nuevos amigos.

Pero por ahora, me siento como un pez fuera del agua.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario, aunque a veces estos días me gustaría poder borrarlos de mi mente. Espero que algún día pueda mirar hacia atrás y recordar San Angelo con una sonrisa, en lugar de con tristeza.

22 de octubre

Querido diario,

Hoy siento que tengo mariposas en el estómago.

Hace tiempo que no escribo, pero he estado pensando mucho en Dean últimamente.

No he tenido noticias de él desde que me mudé de San Angelo, y aunque al principio eso me dolió, ahora siento una extrana alegría al recordar todo lo que pasamos.

A veces, cuando veo un partido de fútbol americano en la televisión, me encuentro buscando su nombre. Y adivina qué... ¡Lo encontré!

Dean juega para los Longhorns de la Universidad de Austin, y se le menciona mucho en la cadena de deportes universitarios.

A veces, me detengo a mirar los resúmenes, y cuando veo su sonrisa, siento que mi corazón da un salto.

Me hace feliz saber que le va bien. Él siempre fue increíble, y verlo triunfar es como si, de alguna manera, también estuviera ganando un poco.

Aunque sé que no hay nada entre nosotros, sentir que está alcanzando sus suenos me hace sonreír.

La verdad es que a veces me pregunto qué habrá sido de él, si todavía se acuerda de la nina que se escondía detrás de los arbustos en su barrio.

Pero ahora, al ver su éxito, me doy cuenta de que él ha seguido adelante.

Su vida parece tan brillante, llena de oportunidades, y eso es lo que realmente importa.

Siempre quise que él tuviera éxito, y aunque ya no seamos parte de la vida del otro, me siento agradecida de haber tenido esos momentos juntos.

Por otro lado, no puedo evitar sentir un pequeno nudo en la garganta.

Cada vez que veo su nombre en la pantalla, hay un recordatorio de lo que pudo haber sido.

Pero, aunque no hay espacio para el pasado entre nosotros, eso no significa que no pueda celebrar su éxito desde aquí.

Siento que lo he dejado ir, pero al mismo tiempo, no puedo evitar sentirme orgullosa de él.

Me alegra saber que él está feliz, incluso si eso significa que no hay lugar para mí en su vida.

Y este ha sido mi día de hoy. Espero poder seguir escribiendo cosas bonitas en este diario. Aunque hay días en que me gustaría poder borrar algunas memorias, hoy me siento agradecida por haber compartido algo especial con Dean, incluso si solo fue por un tiempo.

10 de noviembre

Hoy vi el partido de los Longhorns en la televisión. Dean hizo un

touchdown impresionante y sentí que las mariposas volvían a mi estómago. No pude evitar sonreír. Él siempre fue increíble, y verlo triunfar me hace tan feliz. Me alegra que esté cumpliendo su sueno.

15 de noviembre

Hoy fui a la tienda y compré una revista porque vi que Dean estaba en la portada.

La foto es fantástica; él se ve tan seguro y feliz.

No puedo creer que haya pasado tanto tiempo desde que lo vi por última vez.

Me gusta tener algo de él, aunque sea solo una imagen.

La guardaré en mi habitación como un recuerdo.

20 de noviembre

Vi otro partido de los Longhorns. Dean lanzó un pase espectacular, y todos en casa estaban gritando.

Me sentí parte de algo grande, como si su éxito fuera un poco mío también.

No sé si alguna vez podré decírselo, pero estoy tan orgullosa de él.

En ese momento, me sentí un poco más cerca, aunque todavía esté tan lejos.

5 de diciembre

Hoy, mientras caminaba por el campus, vi a un grupo de chicas hablando sobre Dean.

Estaban emocionadas, comentando lo impresionante que es.

Me sentí un poco celosa, pero también feliz.

Sé que merece toda la atención. A veces me pregunto cómo sería si alguna vez tuviera la oportunidad de hablar con él de nuevo.

12 de diciembre

El otro día, vi un anuncio de un evento donde Dean estará.

Me gustaría poder ir y verlo en persona.

Pero me asusta la idea de acercarme. Todavía tengo esas mariposas en el estómago.

A veces, desearía poder retroceder en el tiempo y decirle todo lo que siento.

Pero por ahora, me conformo con verlo jugar y seguir escribiendo en este diario.

25 de agosto

Querido diario,

Hoy es un día que no puedo creer que realmente esté sucediendo.

He estado escuchando rumores y noticias sobre Dean, y ahora tengo la confirmación: ¡ha fichado por los Patriots!

Vuelve a estar aquí, en la misma ciudad que yo.

Mi corazón se acelera solo de pensarlo. A veces me siento como una adolescente otra vez, con las mariposas revoloteando en mi estómago.