CAPÍTULO XII LA ENTREGA SECRETA DEL DISCURSO REAL A FRANCISCO BOUZA EN EL CAFÉ COMERCIAL
CAPÍTULO XII
LA ENTREGA SECRETA DEL DISCURSO REAL A FRANCISCO BOUZA EN EL CAFÉ COMERCIAL
Viernes. Matías ha llegado puntual al Café Comercial.
Faltan unos diez minutos para las once. No tarda en localizar a Paco Bauza en la mesa que ha reservado, al tiempo que observa con el máximo detenimiento el lujo que ofrece el local.
Paco Bauza le pregunta si había estado alguna vez. La respuesta es negativa.
—Siempre ha sido un café de tertulia literaria, Matías. No te puedes imaginar la cantidad de ilustres clientes que a lo largo de su vida ha cobijado. Aquel es el rincón de don Antonio.
— ¿De qué don Antonio me hablas, Paco?
—De don Antonio Machado. Por estos salones han pasado Enrique Jardiel Poncela, Blas de Otero e incluso se dice que Camilo José Cela se inspiró aquí para escribir su novela La Colmena. ¿Qué te parece?
—Me parece muy bien. Y ese « Bibir es beber con los que viven » que estoy leyendo en ese espejo se puede saber de qué mente privilegiada ha salido.
—No lo sé, pero si la Real Academia Española lo acepta…
—A esos de la Real Academia Española les voy a obligar a que eleven la categoría del oficio de mi madre.
De sastra a sastresa . Como se nieguen no les arriendo las ganancias.
Lideresa, diablesa… pero eso de sastresa no lo deben ver claro.
Deben interpretarlo como un oficio de rango inferior.
Y sé lo que me dirán. Los sastres no se quejan.
Sin embargo, insistiré. Sastra suena mal y la Real Academia se ha de esmerar en limpiar, fijar y dar esplendor a todas y a cada una de las palabras de la lengua.
Antes de que Paco Bouza muestre su sorpresa hace acto de presencia el camarero con un:
— ¿ Les sirvo el brunch que han pedido, caballeros?
—Por favor —responde Paco Bauza al tiempo que pide un zumo natural de naranja. Un zumo al que se suma Matías.
—Ya verás c ó mo el brunch te sabrá a gloria. Su sabor castizo es insuperable, Matías.
— ¿ Has dicho castizo?
—Eso es lo que he dicho. Castizo.
—Creo que los madrileños del Sur nos tendremos que proteger.
—Lo que tenéis que hacer es modernizaros. En fin, ¿me traes el discurso acabado?
—Por supuesto. Aquí lo tienes. Ya me conoces. Todo cuanto hago lo hago con la máxima prontitud. He dado plena libertad a mi fantasía, aunque no me atrevería a publicarlo. Esa es la verdad.
— ¿Por qué?
—Porque España ha perdido tanto el sentido del humor como el de la libertad individual.
—Es posible, pero no te preocupes. Absorberé los puntos más genuinos y al salir del Café lo destruiremos. Lo romperemos en mil trozos y los repartiremos entre la primera papelera y el primer contenedor de papel que nos salgan al paso. Civismo, Matías, siempre civismo.
—Me parece bien. Comemos primero, lo lees después y nos deshacemos de él. ¿Vale?
—Vale.
Matías reconoce que le gusta el brunch que ha elegido.
Le pregunta a qué barrio o barrios de Madrid representa.
La res puesta de Paco con la ayuda de una sonrisa maliciosa le dice que parte procede de Roma y la otra de Londres.
En fin, lo que le ha dicho. Madrid se ha de modernizar y europeizar.
Guiño del ojo derecho y mueca a lo Lee Marvin de Matías.
No le convence. No encuentra el sabor castizo por ninguna parte.
Final del brunch , atenta lectura del discurso por parte de Paco Bouza acompañada de varios movimientos positivos de cabeza indicando aprobación. Pago de la cuenta al camarero mientras Matías acude al servicio. Al regresar del servicio, comentario jocoso por parte de este último.
—Después de todo lo que me he zampado, ¿cómo le digo a Concha que no tengo apetito cuando mi principal característica es la de tener un hambre canina haga frío o calor?
— ¿No le has dicho que almorzarías con tus amigos peñistas?
—No.
—Al menos le habrás dicho que te prepare un almuerzo ligero, supongo.
—No. No se lo he dicho y no puedo crear dudas.
Si le digo que no tengo apetito abrirá dos frentes: — ¿No te encuentras bien, Matías?
¿ Se puede saber qué tapas habéis comido los miembros de la junta atlética para que me vengas ahora diciendo que no tienes apetito?
¿Qué habéis comido? ¡A ver si alguna tapa no estaba en condiciones y has cazado la salmonela!
¡Dame el teléfono de algunos de tus amigotes para saber si ellos tampoco tienen apetito!
Conociendo como conozco a Concha debo ir con los pies de plomo. Como de costumbre, en vez de masticar, engulliré lo que me haya preparado.
Y, tal y como han acordado, destrozan los dos folios del discurso en mil pedazos entre la primera papelera que han localizado en la Glorieta de Bilbao y un contenedor específico de papel situado en la calle de Sagasta.