Rumbo al Palacio de la Zarzuela CAPÍTULO XI CONTINUACIÓN DEL DISCURSO REAL
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CAPÍTULO XI CONTINUACIÓN DEL DISCURSO REAL

CAPÍTULO XI

CONTINUACIÓN DEL DISCURSO REAL

Si a Matías le satisfizo, y mucho, que el CNI se acordara de él, el encargo que ayer recibió de Paco Bouza todavía le satisfizo más.

Redactar, aunque solo fuera un simulacro de discurso real, le provocó una doble complacencia.

La de ejercer de Felipe VI sin tener que consultar al auténtico Felipe VI y la de dar rienda suelta a su neura.

¿Qué neura? La conocemos. Culpar de las desgracias de la España democrática a toda la clase política sin excepción y, de paso, denunciar a un nutrido número de periodistas colaboradores no solo del deterioro la Monarquía, sino también sembradores del odio político por todos los rincones de España.

Y sin menospreciar el protagonismo de muchas editoriales obsesionadas solo por el dinero.

El martes, miércoles y jueves, terminadas sus actividades cotidianas de la de la mañana, incluida su satisfactoria visita el jueves al ambulatorio para su revisión endocrina, se ha dedicado en cuerpo y alma a proseguir con el discurso.

Tras situarse en el punto final de la primera parte del texto provisional, se ha concentrado en el meollo del discurso.

¿Hasta d ó nde llegaría él si fuera Felipe VI?

Tras una breve pausa, reinicia la marcha.

Ante el boicot político a la Corona que, gota a gota, ha colmado el vaso a lo largo de estos años, os comunico que tanto la princesa Leonor como yo hemos renunciado a la jefatura del Estado.

No hemos renunciado a nuestros derechos dinásticos por si un día el pueblo español decide que asumamos de nuevo nuestras responsabilidades y, no hay que decir, que no tenemos la menor intención de abandonar España.

La amamos demasiado para coger el camino del destierro o del exilio.

Verdad es que nadie nos ha exigido o invitado a abandonarla, pero en el caso de que hubiera sido así tampoco nos habríamos ido.

Y quiero que quede claro. No vamos a conspirar contra nadie por la sencilla razón de que haríamos un mal servicio a España.

Sencillamente, el ambiente se nos había hecho irrespirable y hemos optado por navegar de la manera más plácida posible por el río de nuestras vidas que transcurre en estas nuestras y vuestras venerables tierras de España.

A partir de este momento, el pueblo soberano podrá llevar a cabo un referéndum para decidir qu é modelo de república le parece mejor.

¿ Una república unitaria? ¿U na federal?

¿Q uizá una bolivariana? ¿U na comunista soviética?

¿U na federación o una confederación de repúblicas que permitan la coexistencia de Cataluña, Euskadi o Galicia con España?

… El futuro de España está en vuestras manos.

Y recordar que el referéndum no consistirá en elegir entre República o Monarquía.

No. Consistirá en elegir qué modelo de república os satisface más de los muchos modelos que existen.

Matías, consciente de la gravedad de lo que acaba de escribir y para evitar que cundiera el desconcierto entre los españoles si su discurso fuera auténtico, necesita suavizar el final.

Dic ho esto, mañana convocaré a la presidenta del Congreso como tercera autoridad del Estado para que asuma la jefatura del Estado.

En el intervalo de tiempo que pactaremos sin prisa, pero sin pausa y de acuerdo con la expresión clásica de que lo cortés no quita lo valiente, prepararé un calendario de consultas en la Zarzuela y en las que aprovecharé para despedirme de todas las autoridades legítimas antes de mi renuncia a la jefatura del Estado.

Este será el orden de consultas que he trazado y que creo que a todos y a todas os parecerá bien.

Presidente del Gobierno.

Presidente del Senado.

Presidente del Tribunal Constitucional.

Presidente del Tribunal Supremo y del Consejo del Poder Judicial.

Presidentes de los respectivos gobiernos y parlamentos de las distintas comunidades autónomas.

Alcaldes o alcaldesas de las ciudades con mayor peso demográfico de España sin desdeñar la presencia de algunos alcaldes de ciudades y pueblos medianos o pequeños.

Secretarios generales de todos los partidos políticos.

Secretarios generales de los sindicatos y presidentes de las patronales.

Presidentes de todas las Asociaciones de la Prensa.

Presidentes del Instituto de España, de la Real Academia Española y del consejo de rectores de universidad.

Presidente de la Conferencia Episcopal España por nuestra tradición católica lo que no quiere decir que no queden invitados los representantes de todas las creencias religiosas legalizadas en nuestro país.

Y, por último, el decano del cuerpo diplomático acreditado en España para que transmita a todos sus compañeros mis respetos y mis mejores deseos a sus respectivos países.

No hay que decir que a esta primera lista de consultas se podrán añadir aquellas instituciones que crean tener todo el derecho del mundo de ser recibidas en la Zarzuela.

Si alguna institución rechaza la consulta no me representará sorpresa alguna y, por lo tanto, la aceptaré.

Son tantos los rechazos y los desplantes que he recibido en todos estos años que no vendrá de uno más.

Por último, he de añadir que en mi primera reunión con el presidente del Gobierno ordenaré que le acompañen los ministros de Defensa e Interior a fin de que el orden público se mantenga en lo que, a buen seguro, se llamará la segunda transición española.

Y quiero que quede muy claro: nadie debe ver en esta apelación al orden público ninguna estrategia maliciosa por parte de la Corona.

Por supuesto que me despediré con enorme emoción y agradecimiento de todos los miembros de la vasta familia militar.

De los Ejércitos de Tierra, Mar y Aire, de la Benemérita Guardia Civil, del Cuerpo Nacional de Policía y también de las respectivas policías autonómicas.

Pero de ahí a provocar un golpe de Estado, jamás.

Así lo aprendí de mi padre Juan Carlos I.

Y acabo. Pese a todo y junto a la reina Letizia y a mis hijas, Leonor y Sofía, debo deciros que estoy satisfecho de mi reinado. Estoy orgulloso de ser español, os deseo mucha suerte y buenas noches. ¡Viva España!

Matías también está satisfecho de todo cuanto ha escrito.

Una sola duda. El final del discurso, ¿iría acompañado del himno nacional?

¿Y por qué no? Claro que, tal y como ya se ha insinuado, si Concha supiera de la existencia del discurso de marras lo destruiría en mil pedazos.

Y no digamos Almudena. En su plenitud profesional como inspectora jefe de la UFAM también presentaría su más enérgica protesta familiar.

Y si por casualidad Concha topa con el discurso, la convencerá de que solo se trata de un experimento que no saldrá a la luz pública.

Y Concha, con su característico tono de voz y con enfado incluido, le dirá que deje de hacer el tonto de una vez por todas.

Que no sea tan infantil. Que ya tiene suficiente yendo al fútbol, a los toros y rellenando cada semana la quiniela y el boleto de la Primitiva.

Y si le pregunta qué riesgo correría toda la familia si ocurriera lo que pone en el discurso la respuesta no puede ser más espontánea.

No suceder ía nada. España es un país maduro.

Y si la cosa se tuerce encomendar á su alma al sueño eterno y morir á como un monárquico auténtico. Eso sí, sin sufrimientos físicos.

—Menos fantasía, Matías, y más realidad—le contestará Concha y añadirá:

— ¿ Necesitas que te compre alguna cosa más ? No me vengas diciendo mañana que se te han acabado los yogures y encima me eches la culpa. Que ya te conozco. No olvides que tú no haces nada de casa. Me he de encargar de todo. Si no fuera por mí…