CAPÍTULO IX EN EL CAFÉ VARELA #2
Matías acaba de detenerse ante el Varela.
Echa un vistazo a su fachada cantonera. Gran cristalera y la fecha de su nacimiento, 1884.
En la acera, mesas dispuestas para el almuerzo.
En el interior otro buen nutrido número de mesas y una barra más bien corta con sillas altas tapizadas en negro.
En la pared, las clásicas fotografías de los comensales más ilustres que lo han visitado.
Ya ha avistado a Paco Bauza. Se detiene un momento.
Traje azul claro, corbata roja, camisa blanca, calcetines negros que pueden ser vistos gracias a que, al estar sentado en un taburete, tiene subidas las perneras y zapatos también negros.
Estatura mediana y buena mata de pelo blanco indemne.
Nadie más en la barra. La cucharilla se mueve de izquierda a derecha.
Tras su última comprobación, Matías acelera el paso.
— ¿ Paco Bauza?
—Te esperaba, Matías. Llegas con algo de retraso, ¿no crees?
—Alfredo no me ha hecho caso. Le he ofrecido el metropolitano, pero se ha empeñado en ir con vuestro taxi y, como te puedes imaginar, atasco en la Castellana. Y tú, ¿cómo has llegado?
—Paseando. No todo el mundo puede vivir en el Madrid de la Gran Vía. ¿Qué tal tú por Delicias?
—Quienes amamos el Sur de Madrid no nos podemos quejar.
—Así me gusta. Yo echo de menos Galicia, pero ninguno de mis dos hijos vive en Cambados. El mayor vive en Madrid. Está adscrito al Cuartel General de la Armada y al pequeño lo tengo embarcado en el Juan Carlos I y, a día de hoy, vive en Rota.
—Me han hecho saber que tu esposa murió en su segundo parto.
—Por desgracia, así fue. Durante todos estos años me he dedicado en cuerpo y alma al Centro y mis hijos saben que no me han de preguntar nada más allá de mi estricta vida militar.
—Entiendo. ¿Vives solo?
—Vivo solo.
— ¿ Ni tan siquiera tienes una mascota?
—La tuve. Un pastor alemán, pero se me murió. Los años no pasan en balde para nadie. Aguantó hasta los catorce años y lo enterré con todos los honores en un rincón del pequeño jardín de nuestra casa de Cambados.
—Yo tengo un galgo.
—He oído hablar de Dandi. Por lo que tengo entendido, un atigrado salvado in extremis por la Guardia Civil.
— ¡ Coño! ¡Coño! Pues sí que me habéis seguido de cerca. Se lo diré a Dandi. Estará contento de ser tan popular entre los miembros del CNI.
—No lo sabes bien. No todos los días necesitamos un agente tan especial como tú para salvar a la Monarquía.
—Me tenéis intrigado.
—El Congreso de los Diputados es un gallinero; el gobierno y con tal de no perder la canonjía no le importa negociar con los separatistas y abandonar a Donald Trump a su suerte mientras engrandece a Xi Jinping sin darse cuenta de que Trump también se entiende con Xi Jinpig; y del Tribunal Supremo, ¿qué decir de él?
El Tribunal Constitucional le puede echar por tierra sus sentencias. ¿Qué queda, Matías?
—El Rey si se sabe mover con destreza.
Bauza sonríe y le invita a una cerveza con tapa. Tal y como a Matías se lo han hecho saber en la reunión de esta mañana, la recomendación ha sido unas anchoas de Santoña y, como bebida, una Estrella Galicia bien fría.
—Bueno, Paco, con retraso, pero aquí me tienes. Supongo que me explicarás cuál es tu función en la misión que me han encomendado porque la mía ya la conoces.
—Mal iríamos si no la conociera. Alfredo te ha pedido que fabriques ideas y estrategias para proteger a la Monarquía, sin embargo, mi misión es más sibilina —responde Bauza con voz baja, aunque lo cierto es que a esta hora de la mañana no es necesario tomar demasiadas precauciones.
En la barra no hay nadie y las mesas vacías esperan a los clientes que no tardarán en llegar.
— ¿Y cuál es esa misión más sibilina ?
—Cuando Trump incorporó España entre los países emergentes del brICS lo hizo a propósito.
Está bien informado. Sabe que España está del lado de los países comunistas bolivarianos y no solo es pro palestina y pro china, también está convencido de que es antiisraelí, o, mejor dicho, antisemita, aunque los españoles lo neguemos a los cuatro vientos.
Y aunque le juremos y perjuremos que somos los aliados más fiables de los Estados Unidos y no somos antisemitas no se lo cree.
Alguien le ha ido con el cuento de la expulsión de los judíos que llevaron adelante los Reyes Católicos con la ayuda de la Inquisición y el uso de las carracas infantiles de los días de Franco para matar judíos en Semana Santa.
— ¿Eso es lo que le dicen? ¿Tan lejos van a buscar el antisemitismo español?
Pues a mí, los Reyes Católicos me caen muy bien.
Qué quieres que te diga y nunca he sido antisemita.
Los que no me caen bien son los miembros del Grupo de Puebla, el de Rodríguez Zapatero.
Y mucho menos desde que la presidenta de Méjico se metió con Isabel Díaz Ayuso. ¿Qué te parece?
—No me parece nada, pero si un día te encuentras por casualidad con Claudia Sheinbaum no digas Méjico, di México. Y recuerda que junto a Rodríguez Zapatero no te olvides de Yolanda Díaz, Irene Montero, Adriana Lastra o Pilar Cancela —añade Bouza.
—A esta última no la sitúo.
—Sitúala en Migraciones y recuerda que el Grupo de Puebla es un think tank antiamericano como debes saber y que cada día que pasa es más favorable a potenciar los intereses comerciales de China en Occidente.