Rumbo al Palacio de la Zarzuela CAPÍTULO VIII EN LA SEDE DEL MINISTERIO DE DEFENSA #8
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CAPÍTULO VIII EN LA SEDE DEL MINISTERIO DE DEFENSA #8

—Solo te puedo decir que hoy mismo estará en poder del Rey. Ya veremos cómo la evalúa.

—Me parece muy bien. Y no tardaré en abrir un segundo frente que acabará siendo otra de mis cuñas sin riesgo alguno de inconstitucionalidad.

— ¿ Qué tipo de segundo frente, Matías? —pregunta Martínez Seco dejando escapar un profundo suspiro.

—Según fuentes bien informadas, las relaciones entre Felipe VI y la reina no pintan bien.

— ¿Se puede saber a qué fuentes te refieres? —pregunta Alfredo.

—A las que utiliza Concha.

—No sé por qué, pero ya me lo imaginaba —contesta Martínez Seco con la ayuda de un segundo suspiro.

— ¿Segu isteis los pasos de ese tal Jaime del Burgo?

—Seguimos los pasos que debíamos seguir, pero no lo olvides. Tu misión específica es la de proteger al Rey como tal Rey y a la princesa Leonor como tal princesa. Respecto a los problemas matrimoniales de la Zarzuela ya hay otros agentes que se encargan. ¿Entendido, Matías? No te metas con Letizia.

—Eso es lo que me dice Concha.

—Tú limítate a generar ideas que protejan al Rey. Y date prisa. En el CNI y, aunque te pueda sorprender, también te nemos presentimientos y corazonadas. Algo va a pasar y no será bueno para la Corona —afirma Martínez Seco con tono autoritario y algo subido.

— ¿ También hay agentes que se dedican a seguir los pasos de la infanta Sofía? Parece una buena chica.

—Eres muy preguntón, Matías —afirma Alfredo.

— ¿ Acaso no te satisface que lo sea después de convertirme en agente oscuro del CNI? ¿No es eso lo que exigís a vuestros agentes?

—Para tu misión no necesitarás preguntar.

Solo producir ideas para transfer írnoslas en exclusiva.

Claro que, si Concha sabe o sospecha algo sobre la familia real que nosotros no sepamos, cosa que lo dudo, pues nos pones al corriente de inmediato vía Jaime —afirma Martínez Seco con la ayuda de un simpático y sonoro sarcasmo.

—No te preocupes, Arturo. Os lo haré llegar sin demora. ¿De acuerdo?

—De acuerdo.

—Y…

— ¿Y qué? —le interrumpe Alfredo.

—Presiento que no me estáis diciendo toda la verdad. Algo os preocupa. Algo que va a ocurrir más pronto que tarde. No me equivoco, ¿verdad?

—No. No te equivocas —contesta Martínez Seco—. Date prisa en la elaboración de tus ideas y en culminar tus estrategias constitucionales tal y como tú las llamas.

— ¿Puedo saber…?

—No. No puedes saber más —interrumpe Martínez Seco—. En caso de emergencia te movilizaremos de inmediato.

—Emergencia… ¿diurna o nocturna? Soy todo un experto moviéndome en la noche madrileña.

—No sigas preguntando. Solo te ordenamos que protejas al Rey ejerciendo de rey sin ser el Rey si las cosas se complican —responden al mismo tiempo tanto Martínez Seco como Alfredo.

—Menudo jeroglífico, caballeros. Y, encima, sin salir de mi despacho. Solo con mis ideas y estrategias constitucionales. Al menos me podríais decir con cu á nto tiempo cuento para hacer mi trabajo de protección.

—No lo sabemos. Solo sabemos que, antes de que ocurra lo que puede ocurrir, has de haber acabado tu trabajo.

Además, Trump y Netanyahu pueden acelerar o distorsionar nuestra espera con su cinco por ciento en defensa.

España y el puerto de Barcelona se han convertido en hipotéticas dianas.

Mientras todos los países de nuestro entorno mantienen una estricta política de contención respecto a los Estados Unidos, nosotros, los españoles, hace tiempo y en nombre de nuestra orgullosa izquierda les plantamos cara sin complejo alguno.

—Lo que digo y repito siempre. Todos toreros con o sin toros.

—No tenemos políticos de altura, Matías —sostiene Martínez Seco—.

Dicen lo primero que les pasa por la cabeza sin analizar previamente las consecuencias.

De todas formas, no llegará la sangre al río.

Hemos de reconocer que España tanto a nivel de política internacional como estrictamente económico tiene la suerte de su lado.

Alemania, Italia y el Reino Unido parece que siguen las lecciones de Pedro Sánchez.

Lo de ser propalestinos, prochinos y fundadores del Grupo de Puebla, de momento no asusta a nadie.

Ni la OTAN se enfada ni Trump va más allá de sus peroratas.

De todas formas, a lo dicho. Trabaja con ahínco por si se produce un incidente grave respecto a la Corona.

—Y si no ocurre nada, vosotros pon é is mi trabajo en el congelador y regreso a mi jubilación.

—Tú lo has dicho, Matías —le responde un Martínez Seco más que satisfecho —. Si todo sale como esperamos te encon trarás una tarta helada en el congelador de tu domicilio. Obsequio de la Casa.

—Que sea de nata y chocolate. Me consta que, por un día, mi diabetes no se enfadará.

Además, Concha también le hincará el diente a base de bien.

No os podéis imaginar lo golosa que es, aunque lo niegue.

Cierto que últimamente se le ha puesto en la cabeza de que está gorda y se ha puesto a dieta.

De momento, su régimen alimenticio no me alcanza.

Sigue haciéndome las comidas de siempre. ¡A Dios gracias!