CAPÍTULO VI EL CNI PRESENTA SUS CREDENCIALES #13
—Si no le atraen los puestos burocráticos, haremos buenas migas. Y… Martínez Seco, ¿también sabe que nunca me han gustado los centros desde donde emana el poder? Les tengo un…
—Un repelús —interrumpe Alfredo—. Es la palabra que siempre utilizas. Sin embargo, cuando conozcas tu nueva e importante responsabilidad, desaparecerá. Todo lo que hacemos en el CNI…
—Lo hacéis por España, para España y… desde el Estado, mande quien mande.
—Así es. Y tú jugarás de líbero.
— ¿ De líbero para saltarme las normas o para hacer alguna chapuza?
—Ya sabes que líbero solo significa libre de marcaje.
Y no te preocupes. No te meteremos en ninguna guerra sucia.
Ni tampoco, al menos por el momento, te haremos transitar por las cloacas del Estado.
En el CNI no nos atrae la ciencia ficción, solo que, de vez en cuando, tenemos alguna pesadilla nocturna. ¿Más tranquilo?
—Mucho más. Me jodería mucho volver a la época en que íbamos escasos de democracia .
Sería un lamentable retroceso pese a que en alguna que otra ocasión las cosas no salían tan mal como dicen.
Y hoy en día no veo diferencia alguna entre la vieja agitación y propaganda franquista y la actual comunista o fascista cuyos objetivos son los de llevar a la gente joven a su redil.
Por cierto, a mí y de joven ni la Falange ni la Iglesia consiguieron llevarme a su cercado.
¡Menudo era yo! En fin, haré lo que vosotros mandéis, pero una cosa es ser monárquico y otra muy distinta es ser un discípulo de la obediencia ciega.
Nada de fanatismos ni tampoco la máxima que proclama que el fin justifica los medios. ¿Estamos de acuerdo?
—En tu caso lo estamos, lo que no quiere decir que a algunos políticos actuales no les importe lo de usar ciertos métodos no muy ortodoxos.
—No es necesario que lo jures. Estoy hasta los cojones de la politiquer ía . Solo les interesa el poder, el dinero e imponer ideologías del peor género. ¿Algo más por esta noche?
—Sí. Cuando pasado mañana hayamos acabado de conversar con el coronel Martínez Seco, te acompañaré al despacho externalizado de tu segundo compañero.
— ¿Hombre o mujer?
—Hombre. Un capitán de navío jubilado como tú, buen servidor del CNI y leal como nadie tanto a España como a la Monarquía. ¿Habrías preferido que hubiera sido mujer?
—Depende.
— ¿ De qué?
—A ti también te gusta preguntar, ¿eh, Alfredo?
—Me lo exige mi profesión.
—A mi edad ya no distingo de sexos. ¿ Puedo saber cómo se llama mi otro compañero?
Por supuesto. Se llama Francisco Bouza Carreiro. Un gallego de los pies a la cabeza. Natural de Cambados, viudo y con dos hijos sirviendo en la Marina. El mayor, capitán de corbeta recién ascendido y el segundo, alférez de navío. ¿Contento?
—Te lo pregunto porque siempre es bueno conocer de antemano los aspectos más básicos de los compañeros con los que hay que compartir las tareas. ¿Hace poco tiempo que ha enviudado?
—Su esposa murió en su segundo parto. Paco Bouza tuvo que armonizar su profesión con la dedicación a sus hijos para sacarlos adelante. La Escuela de Huérfanos de la Armada « Nuestra Señora del Carmen » colaboró en dicha tarea. Y… por esta noche no preguntes más. Hasta pasado mañana. Me bajo.
— ¡ Cómo que te bajas! Juraría que el último en entrar en un coche es el primero en salir después de recibir un encargo sea cual sea el encargo.
—Pues ya ves, no va a ser así. Yo soy el que me bajo y ahora Jaime te llevará hasta el portal de tu domicilio.
—Está bien, como tú digas. Por cierto…
—Por cierto, ¿qué? —pregunta Alfredo con suspiro incluido.
—Veo que en el CNI utilizáis coches de gama alta. ¿Mucho presupuesto? ¿Fondos reservados? ¿Caja B?
—Todas las operaciones del CNI son caras y precisamente por eso tenemos que ir pidiendo ayudas económicas a todas las instancias.
Y piensa lo que quieras, pero no preguntes nunca ni insinúes ninguna hipotética ilegalidad.
En cualquier caso y dado que tu pregunta la hubiera podido hacer cualquier ciudadano de a pie, te la responderé.
Este Audi A8 es de renting y debe hacer juego con nuestra misión.
Una misión vinculada a la Jefatura del Estado.
¿No te parece que es mejor utilizar un coche de gama alta que un utilitario?
¿H abrías preferido que utiliz áramos otro modelo?
—pregunta Alfredo con una sonrisa tirando a pillina.
—Los Bentley siempre me han gustado.
—Me dejas estupefacto. No se me habría pasado nunca por la cabeza esa marca inglesa de gran lujo. ¿Y puedo saber por qué te gustan los Bentley?
—Porque son los últimos coches de lujo que mantienen los faros redondos. A los Rolls Royce los han desgraciado con sus faros rectangulares y estrechos. Así de sencillo.
—Si tú lo dices. Se lo haremos saber al MI6. E insisto. Me dejas atónito con tu elección.
— ¡ Solo fantasías, Alfredo! ¡Solo fantasías absorbidas vía Internet ! En fin, si creéis que los coches de lujo hacen juego con nuestro caso, ¡adelante con los faroles!
La utilización por parte de Mat ías de la palabra « caso » es corregida de inmediato por Alfredo.
—La protección de la Corona no es un caso. No tendrás un oficial de caso que te asesore. Solo utilizarás tu propia libertad y los consejos que recibas de determinados miembros activos o pasivos del servicio que te los iremos filtrando si lo creemos oportuno.
Tras la aclaración, Alfredo se despide.
—Bueno, Matías, hasta pasado mañana, y tal y como te acabo de decir, Jaime te llevará ahora a casa.
Y recuerda, si te hemos elegido para la misión es porque, por encima de todo, representas al hombre de la calle.
Al ciudadano común y corriente, seas del Sur o del Norte de Madrid, no vamos a discutir sobre distritos, aunque nunca como ahora la Monarquía había necesitado tanto del pueblo sencillo.
Quizá tiene razón Concha sobre vuestros nietos.
Si fueran algo más mayores podrían apuntalar la institución porque si han de confiar de lo políticos actuales, de ciertos palmeros o de la jet set que los rodea, mal asunto.
Ya no quedan monárquicos auténticos. Quizá Luis María Ansón sea el último.
—Es posible, pero sin la firme voluntad de Franco no habría habido Monarquía. Y don Juan se lo puso difícil a Juan Carlos I.
—Lo que tú digas.
— ¿Me permites una última pregunta?
—Permitida.
— ¿ C ómo os lo montasteis Hidalgo y tú para estar destinados en Asuntos Internos y, al mismo tiempo, ser agentes del CNI?
— ¿Qué te acabo de decir? No preguntes.
—Está bien, no pregunto más, aunque todavía tengo otra pregunta.
— ¿Y cuál es esa pregunta, Matías? —pregunta Alfredo con la ayuda de un segundo y paciente suspiro.
— ¿Qué suerte van a correr mis ideas y estrategias cuando os lleguen?
—No te preocupes. Tenemos máquinas trituradoras para las ideas. La transmisión original desaparecerá, pero nuestro resumen informatizado quedará. Ya sabes, hay que archivarlo todo. Un servicio de inteligencia que se precie de tal debe poseer un amplio archivo para las generaciones del futuro.
—Por supuesto.
Alfredo se baja del coche y le recuerda de nuevo la puntualidad en la reunión de pasado mañana. Matías inclina la cabeza con un enérgico gesto afirmativo e inicia su primera conversación con Jaime.