Rumbo al Palacio de la Zarzuela CAPÍTULO VI EL CNI PRESENTA SUS CREDENCIALES #7
51%

CAPÍTULO VI EL CNI PRESENTA SUS CREDENCIALES #7

Y añade.

—Poco a poco se van envalentonando y acabarán declarándole la guerra a Israel. De hecho, a su manera, Ada Colau ya lo hizo desde el puerto pro palestino de Barcelona. Claro que como se les hinchen los cojones a Netanyahu y a Trump nos van a dar de hostias…

—Tranquilo, Matías. Felipe VI recibe al Comité Ejecutivo del Congreso Judío Mundial para garantizar la vida de los judíos en España y frenar cualquier brote de antisemitismo.

—No lo sabía.

—Pues ya lo sabes. En fin, Matías, no preguntes más. Tú, a lo tuyo.

—De acuerdo, pero Trump me preocupa.

— ¿ Por algo en concreto?

— ¡ Coño! Porque ha declarado la lengua inglesa como lengua oficial de los Estados Unidos. Solo me faltaba eso.

—Ya te he dicho que te olvides del inglés. No dejes que te amargue tu jubilación. Si él te habla en inglés, tú le respondes en madrileño castizo y santas pascuas.

— ¿Diría s que a Trump le gusta jugar con la gente, Alfredo? ¿Esos atentados que sufre?

—El pueblo americano lo adora, al menos hasta la fecha. Y hemos de reconocer que, aunque procede de familia rica, se ha hecho a sí mismo. El valor más reconocido entre los americanos de pura cepa, si es que queda alguno de pura cepa, claro está.

—Dijo que acabaría con la guerra de Ucrania y… ya ves. De momento solo le pudo garantizar a Putin que Zelenski no bombardearía la Plaza Roja el Día de la Victoria.

—A su manera lo conseguirá todo. La Unión Europea, Putin, Xi Jinping, los ayatolás, el cordón rojo del Caribe, sus críticas a León XIV y los gobiernos españoles de izquierda acabarán aceptando lo que él les diga porque comienzan a conocer de qué pie cojea.

A Trump no se le puede llevar la contraria.

Ya viste el rapapolvo que le pegó a Zelenski a la vista de todo el mundo, pero si lo saben llevar, una parte de su política se convertirá en agua de borrajas.

Además, cambia de opinión de un día para otro.

No veas la que montó con el premio nobel de la paz que Noruega no le concedió.

Cuando se le pase el subidón se hará amigo de María Corina Machado.

—Si tú lo dices, Alfredo. De haber sido yo Zelenski, no me habr ía presentado en la Casa Blanca con esa sudadera oscura que siempre lleva y que le da un aire de pobre y débil, incluso de soldado raso.

Me hubiera vestido de mariscal de la antigua Unión Soviética cargado de medallas. Seguro que habría impresionado a Trump.

—Quizá sea la sudadera la que le da esa fuerza anímica a Zelenski. A veces el hábito sí hace al monje.

—Tal vez. Respecto a la OTAN, ¿qué creéis que hará Trump?

—Si le da por destartalarla, los militantes de Sumar y de Podemos brindarán con cava.

Solo te puedo decir una cosa. Hará todo lo contrario de lo que le digan los analistas políticos y económicos.

Es lo suficientemente listo para saber que cualquier gobierno que no esté dispuesto a incrementar el cinco por ciento su gasto de defensa tendrá problemas.

Alemania y nuestra comunista España ya traspasan dinero a defensa.

Matías se encoge de hombros y Alfredo le recuerda que se olvide de Trump. Solo ha de ejercer de Felipe VI.

—Cautela, Matías. Siempre cautela. Como mucho, observa los nuevos dorados de la Casa Blanca. Le habrán gustado los salones del Kremlin.

— ¿Puedo saber por qué he de olvidarme de Trump?

—Porque tú y Trump coincidís en muchas cosas.

— ¿ Cómo cuáles?

—No compartís las tesis comunistas de que quienes tienen más han de pagar más . Para él y para ti, quien más invierte, más arriesga, más produce y más puestos de trabajo productivos crea es el que ha de pagar menos.

—Creo que él va por un camino y yo voy por otro. Sin embargo, no soporto a los políticos, a los burócratas y a los especuladores. Y…a qué viene eso de que en España haya casi treinta mil ONG y casi quince mil fundaciones. Algo no me cuadra.

—No te compliques la vida, Matías. Créeme. Eso déjalo para tus farras queridas con los compañeros de tus respectivas peñas.

—De acuerdo. Y volviendo a Felipe VI, esa calma que la Monarquía se ve obligada a mantener es la que os preocupa, ¿ verdad?

—Así es. Ya lleva demasiado tiempo aguantando los desaires que recibe de todo tipo.

Es difícil de compaginar su trabajo de rey constitucional con el de muñeco de feria al que se le puede tirar tantas pelotas como vengan en gana.

De todas formas, y como te he dicho, va recuperando territorio.

Junto a la dana de Valencia, los socialistas catalanes, con Salvador Illa al frente, ya lo saludan cuando va a Barcelona y han recuperado su presencia en el desfile del 12 de octubre.

Los desplantes de la Ada Colau y de Luis Aragonés, el anterior presidente de la Generalitat, comienzan a ser historia.

—Algo es algo. Su discurso sobre lo que ocurrió en Cataluña el 3 de octubre de 2017 se lo hubiera podido ahorrar de haber sabido mover determinadas fichas constitucionales con antelación.

Al fin y al cabo, lo dejaron solo ante los independentistas.

Esa es, al menos, la percepción que tuve.

Espero que la próxima vez que hable y sea cual sea el motivo, sepa mover con más astucia todas las piezas.

Si no lo hace, le caerán chuzos de punta como en más de una ocasión me han caído a mí por no haber sabido estar callado.

—No sé a qué te refieres cuando dices si sabe mover sus fichas constitucionales.

—Muy fácil. Antes de emitir su discurso debía haber hablado vía telefónica con los representantes independentistas de Cataluña. Con la respuesta en la mano, el discurso, para bien o para mal, habría hecho a buen seguro un recorrido distinto sin apartarse de la Constitución.

— ¿Y quién te dijo que no habló previamente con los cargos políticos separatistas antes de emitir su discurso?

—El propio discurso. Desde la primera línea hasta la última.

—¡Hay que ver que listo eres! En fin, si hay alguien capaz de proteger la Monarquía con guantes de seda, ese alguien eres tú.

— ¿Estáis seguros de la calidad de mis guantes de seda? No sea que debajo de ellos se escondan las manos de un inútil o las de un bruto.

—Lo estamos.

—Entonces, por lo que veo, he de convertir mi cerebro en una máquina imparable de crear ideas y estrategias preventivas que no sean las repetidas peticiones de consenso, serenidad, diálogo y bla, bla, bla tan típicas tanto de Juan Carlos I como de Felipe VI.

— ¿Los discursos del Rey los interpretas así? Como un bla, bla, bla.

—Así los interpreto. ¿Qué te parece? Nunca me corto un pelo. Ya deberíais saberlo.

— ¿ No podrías moderar algo más tus opiniones, Matías?

—Si las modero, no os serviría para la misión que me habéis encomendado, que, por cierto, todavía no me ha quedado del todo clara.

Lo que s í tengo claro es que los discursos que utiliza la Corona no surten ningún efecto en las filas de Sumar, Podemos o Bildu.

Y si se cree que le escucha la esfinge socialista, va apañado —responde Matías con un sonriente y negativo balanceo de cabeza—.

Sé leer los ojos. Mis delincuentes lo sabían.

Y también sabían que si desviaban la mirada aún era peor.

Entonces les atacaba por el flanco contrario.

—Veo que te has saltado el independentismo catalanista.

—Si quieres que te sea franco, a medida que pasa el tiempo el independentismo catalán me preocupa menos, pese a que me preocupa, claro está.

Diría que ya no le han puesto fecha a la segunda declaración de independencia.

No sé por qué, pero más de uno y de dos han moderado sus impulsos iniciales.

Y los presuntos casos de corrupción en el seno del PSOE no les benefician.

Lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro.

— ¿ Te imaginas si en 2017 hubi é ramos tenido delante al coronel Francisco Maci à , el fundador de Esquerra Republicana?

Pero, no. Como muy bien has apuntado, hoy solo tenemos delante a Gabriel Rufián.

El muchacho de los encantadores tuits virales que han demostrado ser pólvora mojada.

Ahora le ha dado por unir a todas las izquierdas españolas —asevera Alfredo con la ayuda de una maliciosa sonrisa.

— ¿ Tampoco vosotros os tomáis en serio al muchacho?

—Qué quieres que te diga. Nos preocupa más el señor Puigdemont y las cargas de la caballería ligera que en el Congreso de los Diputados lanza la señora Miriam Nogueras, aunque cada vez menos.

Si la señora Silvia Orriols reduce la velocidad de su independentismo y al mismo tiempo acelera la identidad catalana frente a los islámicos no tardará en adelantarles.

El mundo rural catalán y aunque no lo diga en voz alta, comienza a cansarse de la presión demográfica magrebí.

Eso es lo que al menos captan nuestros agentes de campo por mucho que la extrema izquierda proteste.

— ¿Le echaréis una mano a esa señora?

—Demasiado arriesgado. Y respecto a la ciudad de Barcelona nos habría preocupado muchísimo más Franc esc Layret que Ada Colau. ¡ Adónde vas a parar! Ni punto de comparación.

— ¿Quién coño es ese Layret? —pregunta Matías con su característico arqueo de cejas.

—Un abogado laborista que fue concejal de Barcelona, pero que lo asesinaron en 1920 por defender a los trabajadores.

— ¿En ١٩٢٠? ¡ Joder! ¡Qué bien informados que estáis! No conocía la existencia de ese señor.

—Acumulamos toda la información posible, incluida la hist ó rica. Ya te lo he dicho.

— ¿ Y del actual alcalde de Barcelona?

—De Collboni y por el momento estamos contentos. Acudió a visitar a Felipe VI y le rindió pleitesía.

—No está mal. ¿Qué ha estudiado?

—Derecho.

— ¿Crees que es bueno para España que haya tantos abogados en la política?

— ¿Y por qué no?

—No lo sé, pero tengo la impresión de que, en lo que respeta a la política, en España sobran facultades de Derecho y de Ciencias Políticas, ¿no piensas lo mismo? —pregunta un Matías sonriente.

—No veo riesgo alguno. Piensa que muchos de los jóvenes revolucionarios de hoy en día han salido de esas facultades más de las de Ciencias de la Información .